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Noticias petroleras de octubre

Ante el cambio de tendencia en el precio del petróleo, todos los jugadores se empiezan a mover. La presión para impedir las consultas populares aumenta y se empiezan a agitar los temores al desabastecimiento, las importaciones y la subida de impuestos, esta última como novedad más reciente. Las comunidades y los ecologistas pasan de tener la iniciativa a replegarse y tratar de mantener sus posiciones perdiendo la iniciativa en el frente más importante. Por otra parte en el frente de las fuentes no convencionales al usual debate entre fráking sí o fráking no que cada vez está más igualado, se une la idea de la sustitución del petróleo por energías renovables, sobretodo solar, otra quimera de los crecentistas. En cuanto a la caída de las reservas, como siempre va ganando la idea de que es malo que se acaben, aunque se cuela sorprendentemente la idea de que es mejor que no haya mucho petróleo en la radio colombiana. Eso sí el que la sostiene es un uruguayo.

Aquí vamos:

elespectador.com 1/10: Consultas populares, ¿por qué el malestar?

Para algunos expertos, hay que analizar con más profundidad el costo social y ambiental que le dejó al país una década de intensiva explotación de recursos naturales. Dicen que dudas en el cálculo de las regalías y altos índices de pobreza son el reflejo de que algo no anda bien.

elcolombiano.com 16/10:Producción de petróleo bajó 14 % en septiembre

El Ministerio de Minas y Energía publicó que la producción de crudo en el país aumentó 3,8 % en septiembre, con respecto a los datos de agosto de 2016 y llegó a 859.000 barriles por día.

efecodanalisis.com 16/10:El futuro del petróleo

La recuperación de los precios, apalancada en el aumento coyuntural de la demanda y el éxito de los países de la Organización de los Países Exportadores de Petróleo (OPEP) en controlar la oferta, ha generado optimismo en los países productores sobre la recuperación de los mercados del crudo. Sin embargo, el escenario a largo plazo sigue siendo uno de disminución en la demanda, cuya magnitud varía de acuerdo con distintos análisis.

 

dinero.com 17/10:¿Cuenta regresiva?: Colombia empezaría a importar $30 billones en petróleo al año

Por culpa de las consultas populares y la falta de implementación de técnicas de extracción, al 2022 Colombia se vería en la obligación de importar $30 billones en petróleo al año según estimaciones de Acipet.

elespectador.com 19/10:IVA podría llegar al 25% por la inestabilidad jurídica en la industria petrolera, afirma Acipet.

El presidente de esta asociación asegura que si Colombia pierde su autosuficiencia petrolera comenzaría a desembolsar $30 billones al año por la importación del crudo.

elcolombiano.com 20/10:Ecopetrol elabora presupuesto 2018 con barril de petróleo a US$50

Hace 35 días Felipe Bayón Pardo asumió el cargo como presidente de Ecopetrol y durante ese periodo ha tenido lo que popularmente se conoce como “la suerte del principiante”. En ese lapso el precio de la acción de la empresa se ha valorizado en 6,56 %, entró en vigor un cese bilateral de hostilidades con el ELN, lo que ha evitado que se atente contra la infraestructura petrolera, y el valor del crudo en los mercados internacionales escaló hasta los 52 dólares (ver Protagonista).

bluradio.com 24/10:Aprobación de consultas mineras reduciría producción de petróleo en Colombia

De llegar a ganar el NO, la meta de producción de crudo en el país estaría por debajo de la proyectada durante los próximos 10 años.

 

elpais.com.co 24/10:“Exploración de petróleo con fracking es segura”: Acipet

La Asociación Colombiana de Ingenieros de Petróleos, Acipet, expresó su punto de vista sobre la exploración de petróleo a través del método conocido como fracking (técnica para extraer crudo y gas utilizando agua a presión) y concluyó que es una herramienta segura.

wradio.com.co 25/10: “Mujica: “Si tenemos mucho, mucho petróleo, estamos fritos”

El expresidente de Uruguay José Mújica dijo hoy que si encuentran “mucho, mucho” petróleo en el país puede haber problemas, ya que a otros Estados que tienen una gran cantidad de crudo “no les ha ido bien”.

 

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Noticias petroleras de diciembre

El repaso a las últimas noticias del 2016. Un año bastante malo en cuestión petrolera, sobretodo por la pérdida de al rededor de 200.000 barriles y por que cada barril rinde cada vez menos. Esto fue lo que dió de sí diciembre:

armandobronca.com 1/12: “Colapso de la Aviación en Latinoamérica

La aviación en Latinoamérica tiene los días contados

No por anunciado por mi, está ocurriendo, pero me entristece que ocurra es la evidencia del Colapso de la Sociedad Industrial y por supuesto se tiene que presentar primero y se presenta, en los países marginales de la civilización.

eltiempo.com 2/12: “Desde este viernes, pararán la producción del oleoducto Caño Limón

Con la parálisis, cada día se dejarán de producir unos 50.000 barriles de petróleo en el país.

lapatilla.com 12/12: “Campo petrolero de Occidental en Colombia reinicia producción de crudo

La estadounidense Occidental Petroleum Corp reanudó la producción de crudo en el campo de Caño Limón en Colombia, que permaneció suspendida más de una semana por una escalada de ataques de la guerrilla del ELN contra un oleoducto, informaron el lunes fuentes militares y de la industria petrolera.

contagioradio.com 13/12: “EL MAPA DEL FRACKING EN COLOMBIA

Son 43 bloques petroleros en Colombia los que aparecen clasificados como ‘yacimientos no convencionales de hidrocarburos’, es decir, que podrían ser destinados para fracturamiento hidráulico o fracking, como lo evidencia un mapa realizado por Fidel Mingorance, de acuerdo con los datos del informe ‘Mapa de tierras’ de la Autoridad Nacional de Hidrocarburos, ANH, publicado el pasado 19 de octubre de este año.

eltiempo.com 21/12: “Tras caída de 60 % en inversión, las petroleras prevén mejoría en 2017

En exploración y producción habrá de US$ 4.470 millones a US$ 4.940 millones.

20minutos.com 21/12: “Colombia: Caen a la mitad ataques contra sector petrolero

Los ataques contra la infraestructura petrolera en Colombia cayeron a la mitad en 2016, informó el miércoles la Asociación Colombiana de Petróleos.El presidente de la Asociación, Francisco Lloreda.

gestion.pe 31/12: “Santos sancionó reforma tributaria en Colombia

Tras su largo y polémico tránsito en el Congreso de la República, el presidente Juan Manuel Santos sancionó este jueves la reforma tributaria, la cual entrará a regir a partir del primero de enero de 2017.

Producción y consumo de petróleo y población

Repasemos los datos que ya sabemos sobre la producción y el consumo de petróleo en Colombia: más o menos desde 2006 la producción de petróleo se empezó a recuperar y creció rápidamente de la mano de los campos que se hicieron rentables gracias a la subida de precios que llevó el barril de Brent en 2008 a superar los 145 dolares. Desde más o menos 2012 la producción se estancó al rededor del millón de barriles diarios de media, debido a que esos mismos campos llegaron a su máximo productivo y empezaron a decrecer, a pesar de que los precios no bajaron significativamente hasta bien entrado 2014.

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Por su parte, el consumo también se recuperó después de la crisis de finales de los 90s y desde más o menos 2006 empezó a crecer hasta que desde 2009 se disparó, justo cuando la producción se empezó a estancar.

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Hasta aquí las nociones básicas del contexto petrolero Colombiano que cualquiera puede saber siguiendo las noticias.

Ahora vamos a revisar otras estadísticas que no hemos tenido en cuenta en este blog hasta ahora. Durante ese mismo periodo la población también ha crecido y además en una proporción similar.

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Si se fijan, en todas las gráficas verán que entre 1960-65 y 2015 tanto la producción como el consumo, como la población se han multiplicado más o menos por tres o cuatro.

  • Se ha pasado de una producción de unas 12 MTEP (millones de toneladas equivalentes de petróleo) a unas 53 en 55 años, esto es se han multiplicado por 4.4
  • Se ha pasado de un consumo de unas 4 MTEP a unas 16 MTEP en esos mismos 55 años. Se han multiplicado por 4 y
  • Se ha pasado de unos 16 millones de habitantes a unos 48, es decir se han multiplicado por 3.

Ahora veamos como se relacionan la producción y el consumo con la población, es decir, ¿cuál es la producción y el consumo de petróleo per capita en Colombia?

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Gráfico 1. Producción percápita de petróleo en Toneladas Equivalentes de Petróleo. Para el año 2015 se producían más o menos 1 tonelada equivalente de petróleo por habitante, más o menos lo mismo que para finales de los años 90.
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Gráfico 2. Consumo per capita de petróleo en Toneladas Equivalentes de Petróleo. Para el año 2015 se consumían más o menos 0.32 toneladas equivalente de petróleo por habitante, aún por debajo del consumo percápita de 1995-96.

Lo más interesante de combinar los datos de producción, consumo y población es comprobar el impacto de la locomotora petrolera en Colombia. Si bien es cierto que la producción se duplicó en los últimos 10 años aproximadamente, para cada habitante la cantidad de petróleo producida es casi la misma que a finales de los 90’s. Y en cuanto al consumo los datos son aún más interesantes. Ni siquiera se han recuperado los niveles de consumo per capita de mediados de los 90’s:

Estamos en el segundo pico de producción de petróleo per capita y solo tenemos una certeza, que la población seguirá creciendo durante los próximos años y que la producción no lo hará.

En el futuro analizaremos que pasa con el resto de fuentes energéticas fósiles.

Actualización junio

Nos saltamos la actualización de mayo y nos vamos directamente a junio, para encontrar algunos datos interesantes. El precio internacional de petróleo se vino hundiendo despues de registrar subidas en mayo hasta los 61 dolares. La caída sostenida de los precios empieza a impactar la producción de una forma cada vez más evidente. En mayo la producción se mantuvo en 1.026 millones de barriles al  día, en junio se desploma hasta los 1.009. Y parece que los datos de julio van a ser todavía peores.

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Hagamos zoom para ver mejor lo que pasado en los últimos 12 meses. El precio ha caido casi un 50%, sin embargo la producción se ha mantenido e incluso ha aumentado, al menos hasta enero de este año. A partir de entonces el impacto de los precios bajos empieza a notarse. Veremos que pasa en julio y agosto con las nuevas y pronunciadas caídas del precio de al rededor de 20 dólares el barril, y con las perspectivas de que esto continúe: “lower for longer” es el lugar común de cada vez más analistas.image (19)

Detalles

Esta fuerte caída recae sobretodo sobre los hombros de los grandes campos: Rubiales y Castilla. Hace unos días Portafolio nos sorprendía con una noticia un poco rara.

Rubiales ya no es el mayor productor de petróleo en Colombia

El campo Castilla, de Ecopetrol, lleva dos meses con un volumen por encima de los 120.000 barriles promedio diario.

Parecen querer decir que Castilla ha crecido tanto que ha superado al que llegó a ser el mayor campo productivo de Colombia, cuando en realidad es la caída de la producción en Campo Rubiales la que habría permitido este sorpasso. En cualquier caso las estadísticas son engañosas: Campo Rubiales ha sido recientemente dividido en las estadísticas de la ANH en dos contratos diferentes: Piriri y Rubiales ambos explotados por Meta Petroleum. El primero extrae al rededor de 40 mil barriles (y bajando) y el segudno al rededor de 120 mil (y bajando). Por lo tanto Rubiales produce al rededor de 160 mil barriles en total, la cifra más baja desde 2011 para este campo.

Portafolio encambio no tiene problemas en unir hasta 7 campos de hasta 4 contratos diferentes operados todos por Ecopetrol para presentarlo como un campo que produce a niveles record, eso sí, siempre mucho más bajos que los 160.000 barriles diarios de Rubiales.

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Pasemos ahora, como siempre, a ver como evolucionan los campos más importantes, que representan más del 50% de la producción total. Como ya hemos visto muchas veces, esta depende de solo 14 campos:

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Despues del leve crecimiento despues del fin del declive de principios de 2014, estos 14 campos vuelven a decrecer y se alejan de los 600.000 barriles. Como siempre unos de estos campos crecen y otros decrecen.

En terminos interanuales los únicos que crecen son: Castilla, Chichimene, Castilla Norte, Pautosur Chichimene SW y Moriche:

image (21)Sin embargo como se puede ver, el ritmo de crecimiento, que aparentaba ser exponencial hasta principios de este año, se frena, especialmente porque Castilla y Chichimene se estabilizan tras meses de fuertes incrementos. Este grupo solía tener un campo más, Quifa, que ha pasado al grupo de campos que decrecen. Este grupo terminará por desaparecer, obviamente, y el grupo de campos que decrecen terminará absorbiendolos a todos:

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Veamos algunos de los datos más llamativos:

Campo Rubiales, que a pesar de todo, sigue siendo el campo más grande, hoy solo representa el 16% de la producción total, cuando llegó a representar más del 22%. Ha perdido un 31% de su producción desde su pico en 2013. Un 15% en los últimos 12 meses.  Además a Pacific Rubiales, la empresa que explota el campo a traves de Meta Petroleum,  se le acumulan los problemas, aunque de otro tipo:

Un grupo de aproximadamente 70 indígenas de la etnia Sikuani incursionó en la mañana de este viernes en un campamento petrolero de la empresa Pacific Rubiales en Puerto Gaitán (Meta), y quemó dos vehículos y saquearon aparatos tecnológicos y electrodomésticos, según la Policía del Meta.

Y más problemas

En arranque del día, Pacific recupera 2 de los 45 puntos perdidos ayer

El título cayó 45 % en Toronto y en Colombia. Hoy a las 9:30 a.m la acción iba en $ 6.240.

Por último, hasta se han tenido que cambiar el nombre porque en menos de un año dejarán de poder explotar Campo Rubiales y no saben muy bien como sustituir el que representaba hasta el 33% de su producción:

Pacific se desprende del apellido Rubiales

La compañía dice que está reemplazando la producción de la primera área de extracción del país.

En otro frente del conflicto petrolero uno de los campos más importantes hasta la llegada de los grandes campos de petroleo pesado como Castilla y Rubiales,  es el de Caño Limón, ya en declive terminal. Este campo ha perdido desde 2009, cuando era el más grande del país, más del 50% de su producción pasando de más 55.000 b/d a menos de 25.000 b/d

Exploración y futuro

Por el lado de la exploración las cosas no podrían ir peor. La perforación de pozos cae más de un 80% y la exploración sísmica más de un 90% hasta junio:

la perforación de pozos cayó un 81,6 por ciento anual en el primer semestre, mientras en la adquisición de sísmica la situación es más crítica, pues el número de kilómetros ejecutados llegó en junio de este año a 1.173, para una reducción del 93 por ciento con respecto al primer semestre del 2014.

A pesar de todo esto el gobierno mantiene unas perspectivas, como siempre, optimistas hasta la nausea:

en el Marco Fiscal de Mediano Plazo, divulgado recientemente, el Gobierno optó por fijar una proyección de producción anual de crudo de un millón de barriles por día entre los años 2015 y 2022, cifra que permanece ‘inamovible’ en esos períodos, pero que se redujo considerablemente con respecto a la estimación anterior, que comenzaba en 1’029.000 barriles diarios en el 2015 para subir a 1’094.000 barriles en el 2016 y lograr un pico de 1’146.000 barriles en el 2018, año a partir del cual iría descendiendo progresivamente, hasta ubicarse en 940.000 barriles en el 2026.

Si bien han reducido hasta en 146.000 barriles sus proyecciones para el año 2018, mantienen que no se bajará del millón de barriles hasta 2026. Desde mi punto de vista solo hay dos opciones de conseguir algo parecido a eso:

  • despues de gastar la mayoría del petróleo convencional durante los noventas, se llegó a una segunda etapa
  • los campos extrapesados han dado un aire a la producción durante los últimos 10 años
  • Algo que sea capaz de aumentar o al menos mantener la producción solo puede venir de Costa afuera o de Fracking y ya sabemos las consecuencias sociales y medioambientales que eso tendría. Solo falta saber si habrá suficiente dinero y poca consciencia para ir por ese camino.

 

Nunca seremos Europa

Esta semana he estado leyendo el libro “Desarrollo Humano y Ética de la Sostenibilidad” de Antonio Elizalde. Es una obra bastante accesible acerca de las diferentes perspectivas sobre la satisfacción de necesidades. Elizalde desglosa hábilmente lo que entendemos como necesidades en tres partes: Necesidades, Satisfactores y Bienes:

Las necesidades humanas fudnamentales son universales, es decir, son y han sido las mismas para todos los seres humanos a lo largo de la historia y de las culturas.

Los satisfactores son las formas historicas y culturales mediante las cuales damos cuenta de nuestras necesidades humanas fuandamentales. Son la historización de nuestras necesidades (…) constituyen la interfaz entre lo que es la exterioridad y la interioridad, entre los bienes y las necesidades fundamentales.

Los bienes son los artefactos materiales de la cultura, y son fundamentalmente pura exterioridad, son objetos o cosas que potencian la capacidad de los satisfactores para poder dar cuenta de la necesidad. (…) Por definición, un bien es algo de tipo material, algo concreto y, consecuentemente, tiene un peso entrópico. De modo tal que grava al sistema mayor, que es el de la vida, de la biosfera. (pag. 54-55)

Para Elizalde, Max-Neef y Hopenhayn las necesidades básicas son 9:

subsistencia, protección, afecto, entendimiento, creación, participación, ocio, identidad y libertad. (pag. 55).

Este planteamiento se entiende mejor cuando se compara esta teoría con el punto de vista oficial del desarrollismo (un punto de vista que da suporte ideológico al sistema de producción capitalista y a la ideología liberal): las necesidades humanas son infinitas, ilimitadas y siempre crecientes; por tanto satisfacerlas depende en último término de ser capaces de producir más y más cosas que cumplan este fin, algo, por otra parte, paradojicamente inalcanzable.

¿Como se generalizó esta visión? La modernidad, la perfectibilidad humana, el postivismo, la concepción lineal de la historia… tal vez, pero desde luego la impresión de que llevamos 200 años (desde que se empezó a usar el primer combustible fósil a escala industrial) es decir desde la revolución industrial, creciendo sin parar, nos ha hecho pensar que podríamos seguir haciendolo indefinidamente y que todo el mundo podría llegar a tener de todo, literalmente de todo. Y la única justificación más o menos legítima para semejante empresa es que hacerlo es la única forma de satisfacer las necesidades de las personas y por tanto darles acceso en última instancia a la felicidad, aunque sea en la forma mercantilizada y vacía que vemos por televisión.

Durante bastante tiempo esta concepción, esta narrativa y hasta cierto punto, una forma parcial de realizarla se ha ido extendiendo, de forma que parecía que el estado del bienestar a la europea o el sueño americano, más liberal, eran accesibles a todos. Esto por supuesto no es así, para la mayoría de las personas del mundo el nivel de vida que representa el sueño americano (una casa en propiedad en los suburbios de una gran ciudad, uno o más automoviles, una cocina equipada con todos los electrodomésticos y últimamente, un set completo de aparatos electrónicos) o el del estado del bienestar europeo (educación y sanidad gratuita, vivienda pública y además libertad empresarial) son solo modelos a los que aspirar. En Colombia lo sabemos bien, eso ni es ni será nunca la generalidad. El nivel de consumo que llevan los países en los que dichos modelos tienen un mayor grado de implantación no es extrapolable.

La huella ecológica

mapahuella

Este es el mapa de la huella ecológica de cada país en Hectáreas Globales, una medida de territorio estandar de los recursos necesarios para producir todo lo que una sociedad consume y absorber todos los desechos que haciendolo, genera. No voy a explicarlo en profundidad (podría ser un post entero) pero vale la pena mencionar que de media, los más de 7 mil millones de personas que hay disponen de menos de 2 hectáreas globales de territorio. Los colores más oscuros significan que se consumen más hectareas globales. Entre 5 y 8, en países como Australia, Estados Unidos, Dinamarca, Suecia, Canadá, Suiza, Finlandia, más de 3, el resto de países de la OCDE, Libia, Arabia Saudí… Entre 2 y 3, Brasil, Argentina, Sudáfrica, China, y por debajo, los que consumen dentro de lo que sería extrapolable a toda población sin superar la capacidad de la tierra están basicamente los países pobres y muy pobres, es decir, la mayoría de África, el Sudeste Asiático, Centroamérica y parte de Sudamérica.

Countries with a high level of human development tend to have higher Ecological Footprints. The challenge is for countries to increase their human development while keeping their Footprint down to globally sustainable levels. Living Planet Report, 2014 p. 12

La biocapacidad y el déficit ecológico

Cada territorio tiene una biocapacidad, que también se puede medir en la medida estandar de Hectáreas Globales. Esto está estrechamente ligado al tmaño de cada país: Estados Unidos, Rusia, Canadá, Brasil… son países con gran biocapacidad.

A la diferencia entre la biocapacidad y la huella ecológica se le denomina déficit (o superávit) ecológico. Para que unos países puedan tener déficit ecológico, como es el caso de casi toda Europa, Norteamérica y gran parte de Asia, otros (básicamente África) tiene que tener superávit.

Nunca seremos Europa

La gestión del déficit y el superávit es un juego de suma cero. En el mundo ideal de la economía medioambienta, en la que los recursos son capital natural, se comercia con el superávit cambiando biodiversidad, capacidad de absorción de residuos o sobreexplotación por dinero. Un análisis histórico, social y crítico desvelaría como la apropiación de los recursos naturales ha sido posible solo gracias a procesos de invasión, colonización, explotación y expoliación del norte global hacia el sur global.

Tanto el sueño americano como el estado del bienestar típicamente europeo, se construyeron en el periodo siguiente a la segunda guerra mundial, cuando unos tenían colonizada a parte de África y Asia y otros empezaban su cruzada neocolonialista especialmente en su patio trasero para luego extenderla por todo el mundo. Solo estra apropiación a través de diferentes procesos de dominación, casi siempre violentos, permitió desarrollar estos modelos productivos y estos estándares de consumo disparatados. Muchos de los recursos expoliados son no renovables a escala humana y no reciclables, como el petróleo, el gas o el carbón, otros tampoco son renovables, pero si son reciclables, al menos en parte, como muchos minerales, y otros son renovables si no se extinguen y no se supera su capacidad de regeneración, como la fauna y la flora. Sin duda lo mejor ya se ha ido.

Los mega-yacimientos de petróleo como Cantarel en México o Gawar en Arabia son campos descubiertos hace décadas de los que se sigue beneficiendo básicamente la parte de la población que consume más recursos, incluso si no está en el país que posee estas riquezas. La energía disponible para el supuesto desarrollo que supuestamente tendrán que tener los países que hoy no son, pero quieren ser como Europa, son frustrantemente escasos, difíciles de extraer y mucho más contaminantes que los anteriores. Y no, no serán suficientes para que países como Colombia, México, Brasil o China, lleguen a tener nunca un estado del bienestar como el Suizo, Sueco o Canadiense, ni para llegar al sueño americano.

Señales del cambio

Hace unos 8 años la industria petrolera en Colombia cambió. Se acabó una etapa de declive en la producción y empezó otra de ascenso muy rápido ligada al aumento del precio internacional del petroleo como vemos en la gráfica siguiente:imageEste cambio estuvo estrechamente ligado con el desarrollo y explotación de campos de petróleo pesado y extrapesado como Rubiales y Quifa o Chichimeme que consiguieron no solo reemplazar la producción decreciente de los pozos clásicos como Caño Limón (como vimos aquí) sino aumentar considerablemente la producción hasta llegar al millón de barriles diario en 2012.

5grandesoct14En 2012, hace ya 3 años, hubo otro cambio en la industria petrolera colombiana, obviamente también ligado al entorno internacional del petróleo. A partir de 2012 la producción se estancó al rededor de ese millón de barriles diario. Ese fue también el año en el que el campo más importante de todo el país llegó a su máximo de extracción y empezó a decaer sin que en todos estos años se hayan encontrado pozos de magnitud semejante. Como ya hemos visto, es especialmente significativo que el declive en este pozo empezó cuando los precios internacionales del petróleo estaban históricamente altos por un periodo de tiempo bastante prolongado oscilando entre los 90 y los 120 dolares por barril. Esto solo puede querer decir una cosa: en Colombia y muy particularmente en campos como Rubiales se necesitan precios internacionales por encima de los 100 dolares por barril para que la producción siga creciendo, si todo lo demás permanece constante.

La clave del momento en el que nos encontramos ahora esta en esa última frase del párrafo anterior. Los tecno-optimistas pensarán que me refiero a las mejoras tecnológicas o a la eficiencia en el uso del capital. En este mismo instante estamos empezando un tercer cambio en la industria petrolera colombiana, una vez más reflejo del panorama global.

Con los precios internacionales cayendo hasta el entorno de los 50-60 dolares por barril, la producción colombiana se encuentra a punto de empezar a caer (si no lo ha hecho ya, los datos oficiales, aún pendientes de confirmación, solo llegan hasta octubre del año pasado). Los avances tecnológicos y la eficiencia en el uso del capital no dan abasto para mejorar la situación. Lo que cambia más rápidamente y lo que puede hacer factible una remontada o la viabilidad del sistema entero son los ajustes en la regulación ambiental y la explotación laboral (de estos saben mucho en Estados Unidos: 1, 2) de forma que extraer ese petróleo sea mínimamente rentable, aunque solo sea para los bolsillos de algunos.

Con el objetivo de retrasar la entrada en esta etapa de declive (algo inevitable) y empezar una nueva etapa de crecimiento (algo poco probable) en Colombia llevamos tiempo asistiendo a varios cambios que van en esa dirección. Algunos ejemplos: El decreto 2041 por el que se modifican los protocolos de licenciamiento ambiental (lease, por el que se reducen los controles y los plazos para otorgar licencias mineras) y la lucha que ya es jurídica contra el mismo. Las protestas en las sedes de Ecopetrol por las condiciones laborales. Las alertas desde todos los ámbitos de que si la situación no cambia (es decir, si el gobierno no acepta el chantaje de las empresas para mejorar sus condiciones en materia fiscal, ambiental y laboral), la producción puede empezar a caer dramáticamente en el medio plazo. Estas son solo las señales del cambio más evidentes, la entrada en la etapa del declive petrolero esta a punto de llegar. Bienvenidxs!

La visión de Arturo Escobar

En realidad poco nos importa si hay mucho o poco petróleo en Colombia, lo que nos importa es que vamos a hacer con lo que queda, con el resto de materias primas y con nuestras vidas en el futuro. El problema no es el agotamiento el problema es que tenemos que imaginar una forma de vivir completamente diferente.

Hace unos años Arturo Escobar escribió lo que sigue en El Espectador, lo reproducimos aquí para enmarcar la visión con la que en gran parte convergemos acerca de cómo podría ser un futuro sostenible.

Arturo Escobar
Antropólogo y profesor en la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill. Ha enseñado en varias universidades de los Estados Unidos y realizado trabajos de campo en el Pacífico colombiano, junto con comunidades negras. Recibió el título de “Kenan Distinguished Teaching Professor of Anthropology”. Su idea: transición a una sociedad ecológica.

La Colombia de hoy es una Colombia de devastación. Las décadas del “desarrollo” sólo han exacerbado la desigualdad social, la concentración de la tierra, la injusticia, la violencia, la dependencia y la destrucción ambiental. Las llamadas locomotoras del desarrollo económico y el Tratado de Libre Comercio sólo lograrán profundizar estas tendencias.

La Colombia del futuro requiere de un modelo radicalmente diferente; tiene que romper con los imaginarios caducos de los siglos 19 y 20 (“progreso”, “desarrollo”, “modernidad”, “crecimiento material”). Dado que la crisis ambiental y social es global, hay que reimaginarse a Colombia pensando ecológica y políticamente con América Latina y el mundo (especialmente los debates sobre el Buen Vivir y los derechos de la naturaleza), en vez de adaptándose a la fuerza de la “globalización’.

Esto implica pensar en una verdadera transición ecológica y cultural hacia una sociedad muy diferente. Muchos visionarios nos hablan de las características de estas transiciones: la reestructuración de la producción de los alimentos con base en la descentralización, el cultivo orgánico y la biodiversidad; la democracia participativa; las autonomías locales; el uso menos intenso de los recursos; la reducción del consumo de energía y fuentes alternativas de ésta; y las economías sociales y solidarias. Pospetróleo, poscarbono, poscapitalismo, posextractivismo, posdesarrollo son algunos de los imaginarios emergentes. En sus formas más avanzadas, estas narrativas nos hablan de un cambio de modelo civilizatorio.

No es tan difícil imaginarse estos mundos diferentes. Imaginémonos por ejemplo un Valle del Cauca sin caña de azúcar y ganadería extensiva, lleno de pequeñas y medianas fincas dedicadas al cultivo agroecológico de frutales, hortalizas, granos, animales, etc., orientadas hacia los mercados regionales y nacionales, y sólo de forma secundaria a la exportación.

Durante más de dos siglos, este impresionante Valle ha sido sistemáticamente empobrecido ambiental, social, y culturalmente por una élite insensible y racista, que se ha enriquecido inmensamente para su propio beneficio; como se sabe, la caña agota las tierras, las aguas y las gentes (en especial la gente negra) y la ganadería extensiva ha desnudado montes y laderas. En el nuevo Valle se restaurarían los paisajes, se erradicaría la pobreza, muchos que aún quieren tener tierra la tendrían, decrecerían las ciudades y se repoblarían campos y poblados, resurgiría la cultura, se lucharía abiertamente contra el racismo y el sexismo, y todos tendrían acceso a educación de buena calidad y a las tecnologías de la información. Podemos hacer un ejercicio de la imaginación similar con cualquiera otra región del país. El Pacífico, por ejemplo, como lo visualizan los movimientos de afrodescendientes e indígenas, sería un Territorio-Región intercultural con comunidades integradas al medio ambiente, “sin retros, ni coca, ni palma”, como dicen los activistas.

La Colombia del futuro se debe pensar de abajo hacia arriba. Hay, sin duda, requisitos básicos para ello: una redistribución radical de la tierra, una política de convivencia intercultural basada en el fortalecimiento cultural y social de las comunidades, políticas de ciencia y tecnología plurales que se surtan de los múltiples conocimientos y concepciones de vida, e infraestructuras de apoyo en cada localidad y región. Gracias a las visiones sobre la transición, lo imposible se vuelve pensable; lo pensable, realizable. Surgirá otra “Colombia”, ecológica y plural, a medida que deja atrás ese llamado desarrollo que hoy la devasta.

Peak Oil Colombia?

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Esta es la producción de crudo de Colombia (azul) entre enero de 1997 y noviembre de 2014 y la evolución del precio en dolares del barril de Brent (rojo) en las mismas fechas.

Como se puede apreciar, a partir de 2007 la producción empieza a recuperarse despues de un primer peak en 1998, cuando el precio se derrumbó hasta por debajo de los 20 dolares el barril. En la segunda mitad de la década del 2000 en Colombia mandaba Uribe y la inversión despegaba gracias entre otras cosas al ignominioso proceso de desmovilización de las AUC. Entre principios de 2008 y finales de 2010 la producción simplemente se dispara pasando en esos dos años de unos 560 mil b/d a unos 800 mil. Las autoridades se emocionaron y cuando J. M. Santos llegó al poder en agosto de 2010 empezó a hablar de las 5 locomotoras que llevarían progreso al país. Obviamente la minería era una de ellas. El objetivo era llevar a Colombia a producir de media un millón de barriles diarios de petróleo.  Y lo consiguió. En enero de 2013 fue la primera vez que Colombia llegó a producir esa cifra, y desde entonces hasta noviembre de este año (2014) la media diaria de producción es practicamente un millón de barriles (con oscilaciones que van desde 930 mil hasta los 1,015 millones). El problema es que desde mediados de 2012 esa es la producción que hay. Ya no crece más.image

A partir de 2007 el crecimiento se acelera, pero al llegar a 2011 se hace errático, con grandes crecimientos y decrecimientos alternándose para llevar a una media de variación mensual cercana a cero. De esta forma la producción colombiana lleva casi exactamente dos años estancada en un millón de barriles, muy cerca de entrar en el grupo de países importantes a nivel global en la producción de petróleo. Muy cerca, pero no, porque las exportaciones son de unos 700.000 b/d, pero de eso ya hablaremos luego.

El contexto

Es posible que las condiciones de inversión y de seguridad con las presidencias de Uribe y Santos hayan mejorado, al menos eso es lo que se dice constantemente. Y eso parece reflejarse especialmente a partir de 2008-09, pero el factor que parece tener más influencia sobre la producción colombiana es el precio internacional. Para mediados de 2008 el precio internacional del petróleo (WTI o Brent, porque en Colombia se ha negociado y se negocia el petróleo con los dos) se disparó hasta los 147 dolares, para desplomarse en 2009 otra vez hasta los 40 y luego llevar una espiral alcista que lo mantuvo por encima de los 100 dolares por barril desde 2011 hasta junio-julio de 2014. La pregunta entonces es ¿porqué en un entorno interno de creciente seguridad que propiciaba la inversión nacional e internacional y en un entorno internacional de precios históricamente altos, la producción en Colombia se estanca?

Una posibilidad es que la demanda no siga el ritmo de la oferta, y eso podría explicar futuras caídas en la producción pues el precio se ha desplomado casi un 50% desde junio de este año hasta hoy. Pero hasta junio de 2014 la demanda y la oferta parecían estar en equilibrio, de ahí que los precios no empezaran a caer hasta la segunda mitad del año, por cierto sin un efecto todavía apreciable en la producción actual.

¿Hay alguna razón por la cual las empresas públicas como Ecopetrol y las privadas como Pacific Rubiales decidan deliberadamente mantener la producción estable durante ese periodo? ¿simplemente decidieron mantener la meta de un millón y no vender más petróleo a precios históricamente altos? ¿a lo mejor los problemas de seguridad o las limitaciones de la legislación medioambiental? Estas últimas dos pueden tener cierto impacto, pero para todas las demás todo parece indicar que Ecopetrol, Pacific y el estado en su conjunto están haciendo todo lo posible por mantener e incrementar la producción, pero no lo consiguen (Producción petrolera subiría 2% en 2014, Ecopetrol no cumplirá meta de producción este año, Para las petroleras, metas del gobierno no se cumplirán).

De hecho, la Asociación Colombiana del Petróleo tiene una visión muy particular del futuro del sector, que no tiene mucho que ver con la del gobierno y que asume la llegada del Peak Oil a Colombia para 2015 (el gobierno no la espera antes de 2018), con un declive más o menos atenuado por los nuevos descubrimientos, por el desarrollo del petróleo no convencional (léase fracking) y por la explotación Off shore. Incluso se prevé una recuperación de la producción a partir de 2022, pero nunca superando el pico actual, al menos no hasta 2025:Proyección de producción de petróleo

Según la ANC hay un par de problemas más graves que la guerrilla, los atentados o las limitaciones legislativas: el declive de los campos actualmente en producción, que pasará de un millón hasta 2015 a 500 mil en 2018 y cerca de 100 mil en 2025 y la ausencia de grandes descubrimientos.

Profundidad

Como hemos leído hasta la saciedad en todos los estudios sobre el pico del petróleo uno de los problemas más graves de la industria es que siempre se empiezan a explotar primero los mejores campos, los mejores pozos, los de más fácil extracción, de mayor calidad y mayor cantidad. En Colombia es muy fácil saber donde están esos pozos. La Asociación Nacional de Hidrocarburos elabora estadisticas detalladas por pozo, campo, departamento, empresa y además lo hace mensualmente y en excell desde 2013. Para datos anteriores hay que ir mes a mes copiando y pegando de un pdf desde la página del ministerio de minas y energía.

El resultado es que el Departamento del Meta es el responsable casi del 50% de la producción total de Colombia. Y dentro del Meta alrededor de 4/5 partes de la producción salen de solo 5 campos. Uno de ellos, Rubiales, ha llegado a ser el responsable de la producción del 20% del petroleo colombiano (unos 200.000 b/d). Digámoslo de otra manera: los primeros 200.000 b/d los produce un solo campo, Rubiales, los siguientes 200.000 b/d los producen 4 campos más (Castilla, Castilla Norte, Chichimene y Quifa), los aproximadamente 100.000 b/d que faltan para completar la producción del Meta los producen entre 65 pozos (ninguno de los cuales llega a producir siquiera 20.000 b/d).

El Meta y Rubiales

Y ¿cuál es el estado de el departamento y de este pozo en concreto en materia petrolífera? En este caso los datos solo llegan hasta julio de 2014 (no se muy bien porque), pero de todas formas son bastante malos. Entre enero de 2013 y julio de 2014 la producción del Meta pasó de 514.295 a 481.555, lo que representa una caída del 6,37% en año y medio y que se ha ido acelerando con la entrada de 2014. En el mismo periodo Rubiales ha caído un 14,5% y los 4 siguientes campos (Castilla, C. Norte, Quifa y Chichimene) un 5,73%. Los 65 campos restantes consiguen crecer un 10,66% pasando de 92 mil barriles a 102 mil.image(1)

Exceptuando a Quifa, todos los demás han tocado techo y ya decienden. Rubiales y Chichimene desde agosto de 2013. Castilla desde junio de 2011 y C. Norte desde febrero de 2013. Lo peor es que esto no es un caso aislado en el Meta:

Luego de hacer un análisis al reciente informe de reservas con corte al 2013, el gremio petrolero encontró que en el último año se acentuó la declinación anual de los campos existentes.

Con una historia petrolífera centenaria es en realidad bastante poco probable que aparezca otro campo como Rubiales, tal vez destrozando el amazonas y otras reservas naturales, tal vez con aguas profundas o fracking algo se podría hacer.

Así mismo, frente a pronósticos anteriores, el gremio ajustó algunas de sus proyecciones sobre los tamaños de los nuevos descubrimientos que se logren con la exploración de los próximos años, toda vez que en los últimos trece años más del 80 por ciento de los hallazgos han sido de campos pequeños.

Y, a partir de ahora ¿qué?

Desde julio de 2014 las cosas han cambiado mucho en el mundo del petróleo. Los precios han caído un 50% más o menos y eso afecta a las cuentas del estado y de las empresas. En colombia esto afecta a la balanza comercial. El petróleo es el principal producto de exportación. Y ya se ve como afecta a la cotización en bolsa de empresas como Ecopetrol y Pacific Rubiales. Para la industria la solución es una huida hacia adelante sin miramientos. Esto es lo que decía en una entrevista el Presidente de la Asociación Colombiana de Petróleo:

Este año vamos a perforar 110 pozos, cifra interesante, pero aún baja. Necesitamos 200 o 230 al año.

Eso es multiplicar por 10 la cantidad de pozos que se perforaban en años como el 2003 o 2004, de hecho no se llegó a los 100 pozos al año hasta 2010 y ya se quiere duplicar ese número, en un entorno de precios bajos eso suena difícil, ¿quién va a invertir cantidades crecientes si los retornos son decrecientes?. En general la entrevista no tiene desperdicio…

Pues a partir de ahora lo que viene es una carrera despiadada por extraer las últimas gotas de petróleo reduciendo los costes a cualquier precio (bajando impuestos, salarios, desregulando ambientalmente) y tratando de conseguir inversión para exploración más costosa, más contaminante y con menos retorno energético.

Bienvenidas al Peak Oil.