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BP Statistical Review 2018: I Colombia

Por fin saco tiempo de analizar los datos del anuario estadístico de BP. La referencia del sector petrolero. Todo el mundo está pendiente de estos datos, aunque después nadie les saque de verdad partido.

Este es el quinto año que analizo estos datos. Aquí pueden ver los análisis de 2017, 2016, 2015 y 2014. También pueden ver los análisis de todo latinoamérica en el menú superior de BP Statistical Review.

Todos los datos salen del BP Statistical Review 2019, pueden descargarlo y hacer su propio análisis.

Como siempre la mayoría de los datos están en Millones de Toneladas Equivalentes de Petróleo (MTEP), una medida que permite comparar con facilidad todas las fuentes energéticas.

Bueno empecemos poco a poco.

CONSUMO TOTAL DE ENERGÍA PRIMARIA

Gráfico 1. Consumo de Energía Primaria desde 1965. Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de BP Statistical Review

Aquí tienen el consumo de energía primaria en Colombia desde 1965. Como ven desde 2009 crece sin descanso y lleva una tendencia similar desde principios de este siglo. Tras las crisis económicas de finales de los 90’s llegó la recuperación, y con ella mucho más consumo de energía. De seguir este ritmo en 20 años llegaríamos a unas 60 MTEP de consumo al año.

Miren como se parece la gráfica anterior a la siguiente:

Gráfico 2. Emisiones totales de CO2. Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de BP Statistical Review

Las emisiones de CO2, unos de los principales gases responsables del cambio climático, crecen parejas con el consumo de energía primaria, siguen una curva casi idéntica.

Ese consumo energético se repartió de la siguiente forma por fuentes desde 1981:

Gráfico 2. Consumo total de energía por fuente. Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de BP Statistical Review

Así se ve si no apilamos las series:

Gráfico 3. Consumo total de energía por fuente. Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de BP Statistical Review

Las que más crecen son el consumo de gas y de hidroeléctrica, seguidos del carbón. La solar, la otra renovable de la que hay datos de producción y consumo es insignificante.

Y aquí tienen el detalle de l cambio entre 2017 y 2018.

Gráfico 4. Consumo total de energía por fuente en 2017 y 2018. Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de BP Statistical Review

El crecimiento total es del 1,44%, pero se distribuye de manera desigual. El mayor aumento es en el uso del carbón, que crece más de un 13%, seguido de las renovables (no hidroeléctricas) que crecen un 7,5% y el gas natural que sube un 7,1%. El petróleo sube menos de un 1% y la hidroeléctrica baja 1,2%. Consumimos más energía y además es más contaminante que el año pasado.

En 2018 el petróleo representó más de un 35% del consumo total de energía primaria, la hidroeléctrica más de un 27%, el gas natural, casi un 24%, el carbón un 12,5% y las renovables apenas superaron el 1%.

Así ha evolucionado esta distribución en los últimos 40 años:

Gráfico 5. Serie histórica de la proporción de consumo de energía en Colombia por fuente. Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de BP Statistical Review

El porcentaje de consumo de energías fósiles superaba el 80% a principios de los 80’s, cayó por debajo del 70% entre el 2003 y el 2009 y desde entonces esta otra vez por encima de esa cifra. El petróleo vuelve a perder importancia en favor del gas y el carbón se mantiene en su media de la última década. La solar no contribuye en la práctica en casi nada y la hidroeléctrica lleva oscilando entre el 20 y el 30% desde los 80’s.

PRODUCCIÓN TOTAL DE ENERGÍA PRIMARIA

Gráfico 6. Producción total de energía primaria. Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de BP Statistical Review

Esta es la producción de energía primaria de Colombia. El máximo fue en 2014 y desde entonces la caída ha sido de más o menos 6 MTEP.

Así es la distribución por fuente energética:

Gráfico 7. Producción total de energía primaria por fuente. Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de BP Statistical Review

Como ven la producción de todas las fuentes juntas cae, y cae aun más si nos fijamos solo en las fuentes fósiles.

Veámoslo con más detalle separando las fuentes:

Gráfico 8. Producción total de energía primaria por fuente. Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de BP Statistical Review

El carbón y la hidroeléctrica caen, el petróleo se recupera mínimamente y el gas se mantiene relativamente estable. La solar, de la misma forma que en el consumo es residual.

Y ahora fijémonos en el peso proporcional de cada una de estas fuentes:

Gráfico 9. Serie histórica de la proporción de producción de energía en Colombia por fuente. Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de BP Statistical Review

A fin de cuentas las energías fósiles representan al rededor de un 90% de la producción total desde hace unos 10 años. Y como ven la fuente más importante y la que más ha crecido en los últimos 20 años es el carbón.

La diferencia, para terminar esta parte, entre la producción y el consumo, es decir, el excedente energético, o dicho de otra forma la energía exportable es la siguiente:

Gráfico 10. Excedente energético total. Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de BP Statistical Review

Como ven el excedente energético cae con rapidez. Ya pasaron 5 años desde el pico de exportaciones, no parece probable, a partir de los datos de consumo, sobretodo, intuir que este pico se pueda superar en el futuro.

Veamos ahora la información más detallada de producción y consumo por fuentes (omito la hidroeléctrica, porque el consumo y la producción siempre coinciden)

PETROLEO

Gráfico 11. Producción y consumo de petróleo. Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de BP Statistical Review

2018 fue un año de leve recuperación en la producción de petróleo, nada que lxs lectorxs habituales de este blog no supieran ya. Pero el consumo por su parte no aumentó apenas, de hecho lleva en su particular meseta de más o menos 16 MTEP desde 2015.

Gráfico 12. Evolución de las reservas probadas de petróleo en Colombia. Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de BP Statistical Review

Este es la evolución de las reservas probadas de petróleo. En este caso la gráfica esta en Miles de Millones de Barriles. Fíjense que el máximo se alcanzó hace casi 30 años y hubo un segundo pico mucho más bajo hace ya 5 años. Salvo milagro de la mano del fracking o de las perforaciones costa afuera, muy poco probables, caras y contaminantes, al petróleo en Colombia le queda un camino cada vez más complicado por delante.

Eso quiere decir, que las exportaciones, a pesar de haber aumentado este año, no tienen muy buena pinta en el largo plazo:

Gráfico 13. Evolución del excedente de petróleo en Colombia . Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de BP Statistical Review

 

CARBÓN

Gráfico 14. Producción y consumo de carbón. Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de BP Statistical Review

El carbón ya lleva 8 años en su propia meseta productiva, tambaleándose al rededor de las 60 MTEP en 2018 con una de las caídas más abultadas desde los años 80’s. Las exportaciones evindentemente también bajan.

Gráfico 15. Exportaciones de carbón. Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de BP Statistical Review

GAS

Gráfico 16. Producción y consumo de gas. Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de BP Statistical Review

La producción de gas se ha recuperado, pero aún sin sobrepasar el máximo al que llegó en 2013. Al mismo tiempo que el consumo sigue batiendo récords cada año.

La década de exportación de gas se acabó más estrepitosamente de lo que llegó. Volvemos a ser importadores de gas.

Gráfico 17. Exportaciones/Importaciones de gas. Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de BP Statistical Review

 

Ahí les dejo los datos. Dejen sus comentarios, conclusiones o lo que quieran en los comentarios. Y sigan pendientes.

BP Statistical Review 2017 I: Colombia

Por cuarto año consecutivo analizo los datos de la BP Statistical Review con el foco puesto en Colombia.

Cuando empecé este análisis en 2015 (con los datos de 2014) el consumo y la producción aun crecían. El crecimiento se estaba realentizando y avisábamos de cambios en el futuro. En 2016 con los datos de 2015 ya se apuntaba el pico de producción de energías fósiles (gas, carbón y petróleo). En 2017 con los datos de 2016 aparte de confirmar las caídas de la producción de combustibles fósiles ya se veía un posible pico del consumo total de energía primaria, y uno ya claro de fuentes fósiles.

Ahora, con los datos de 2017 vamos a ver si las tendencias se mantienen y estos datos se confirman.

Antes de continuar solo dos aclaraciones.

  1. La región, centro y sudamérica, latinoamérica o cualquier concepto similar se refiere a: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Perú, Trinidad y Tobago, Venezuela y Otros países de Centro y Sudamércia (México, por lo tanto no está incluido)
  2. Todos los datos están en Millones de Toneladas Equivalentes de petróleo (MTEP) una medida que permite comparar todos los tipos de energía en los mismos términos.
  3. Los datos de BP, a pesar de ser generalmente aceptados sufren cambios dificiles de explicar de un año a otro. Estos cambios pueden distorsionar un poco los datos, aunque no parecen afectar a las tendencias generales, que son, a fin de cuentas, las más importantes. Para ver las diferencias pueden revisar los posts anteriores que están enlazados en el menú superior de la página.

Contexto latinoaméricano

Gráfico 1. Comparación del consumo total de energía primaria entre Colombia y el total de Amercia Central y del Sur

Como siempre, hay que reconocer que Colombia no es un país muy relevante en cuanto al consumo de energía primaria si lo comparamos con el resto de la región.

Gráfico 2. Comparación del ratio de crecimiento del consumo entre Colombia y Amercia Central y del Sur

El consumo de energía primaria crece ligeramente tanto a nivel nacional como regional. El año pasado avisábamos de que tal vez 2017 sería el primer año de contracción. Este año los datos de consumo han sido revisados y finalmente el consumo continúa creciendo. Eso sí, un poco menos que el año pasado.

Comparada con la media de los paises de Centro y Sudamérica Colombia es menos dependiente del petróleo, el gas natural, la nuclear y las renovables y más dependiente que la media del carbón y la hidroeléctrica.

Gráfico 3. Comparación del consumo por energía primaria entre Colombia y Centro y Sudamérica

Consumo total en Colombia: medio pico

Este es el reparto del consumo de energía primaria por fuentes en 2017 en Colombia.

Gráfico 4. Consumo de energía primaria en Colombia en 2017 separado por fuentes.

En los últimos 10 años el petróleo ha aumentado su importancia hasta representar casi un 40% del total, revirtiendo una tendencia de casi 40 años en los que el petróleo venia perdiendo relevancia.

Gráfico 5. Histórico de la proporción del consumo de petróleo, gas natural, carbón, hidroeléctria y otras renovables en Colombia.

Como decíamos antes el consumo de energía primaria en Colombia,  sigue creciendo, parece mantener una tendencia lineal que se reduce en los últimos años. Los datos desde 2006 hasta ahora se han revisado, de tal forma que si el año pasado el consumo más alto se registraba en 2016 con 41.1 MTEP, este año ese dato se revisó en  al alza (42.1 MTEP) y 2017 superó esa cifra y se colcó en 42.6 MTEP.

Gráfica 6. Consumo de energía primaria en Colombia

Es interesante recalcar que la crisis de 2008 que afectó tan fuertemente a los países desarrollados, apenas se percibe en el consumo de energía primaria en Colombia. Nada comparada con la crisis de finales de los 90.

Cuando vemos los datos por fuentes queda claro que el crecimiento del consumo se debe casi exclusivamente al aumento del consumo de energía hidroeléctrica.

Gráfico 7. Consumo sumado de todas las energías primarias en Colombia entre 1965 y 2017
Gráfico 8. Consumo de todas las energías primarias en Colombia entre 1965 y 2017

En cuanto al consumo de energías fósiles, el pico de consumo se retrasa un año, gracias de nuevo a la revisión de los datos. El año pasado el pico se situaba en 2015 (30.5 MTEP) y ahora se situa en 2016 (31.2 MTEP). En 2017  el consumo cae por debajo de 30 MTEP.

Gráfico 9. Consumo total de energías fósiles en Colombia. El púnto máximo se ha revisado y es 2016

Producción total: ¿tres picos?

El pico de producción de energía primaria es mucho más claro.

Este año he incluído los datos de producción hidroeléctrica para tener un panorama más completo (no he metido el resto de renovables porque los números son tan bajos que no afectan en nada a las cifras generales).

El BP Statistical Review solo da los datos de producción hidroeléctrica en TWh (Tera Wats Hora) así que he utilizado el factor de conversión que utiliza la International Energy Agency. Esto no debe ser muy exacto, y solo tiene sentido orientativo. El resultado es este:

Gráfico 10. Producción por fuente energética. Energías fósiles más hidroeléctrica

Todas las energías fósiles caen este año. La tendencia de caída es constante en el gas natural, se reduce en el petróleo y el carbón sigue en una meseta ondulante desde hace ya casi una década. Este es el tercer pico que no es tan claro. La producción hidroeléctrica sube.

Curiosamente mientras que la producción hidroeléctrica es apenas de 4,87 MTEP en 2017, el consumo es de más 13 MTEP. Esto quiere decir que se importan unas 8 MTEP de energía hidroeléctrica. No tengo ninguna información al respecto, pero parece raro. Si alguien sabe algo les agradezco cualquier pista.

Gráfico 11. Producción sumada por fuente energética. Energías fósiles más hidroeléctrica

Sumar o no sumar la hidroeléctrica no cambia en nada el panorama general. El pico de producción se produjo en 2014 y la caída en estos tres años es de entre el 6 y el 7% dependiendo, respectivamente, de si se tiene en cuenta la hidroeléctrica o no.

Ahora vemos caso por caso el petróleo, el gas y el carbón.

El petróleo

Gráfico 12. La producción (azul) y el consumo (rojo) de petróleo en Colombia. Se pueden identificar hasta tres picos de producción. El primero en 1970, el segundo en 1999, que fue el del crudo liviano y el tercero y tal vez definitivo en 2013-2015, una vez que incluso los campos de crudo pesado están llegado a su máximo extractivo.

La producción de petróleo modera su caída y el consumo igualmente modera su ascenso. La caída de la producción ya acumula un 15% desde su pico y el consumo aumenta un poco más de un 4% en el mismo periodo. Con los datos que tenemos a nivel nacional ahora mismo parece que la tendencia de caída se va a mantener, aunque seguirá suaviandose en 2018.

Gráfico 13. La línea azul representa la relación entre el consumo y la producción. Cualquier punto por encima de 100% implica más consumo que producción (importación). Cuanto más baja la línea azul significa menor porcentaje consumido del petroleo producido (es decir, exportación)

Colombia ya consume cerca del 40% del petróleo que produce, lo que deja su capacidad de exportación en mínimos de los últimos 8-10 años.

No es claro si por la posición de Colombia en el tablero internacional el consumo se tendrá que reducir para poder seguir abasteciendo a nuestros compradores, o si Colombia tendrá capacidad de importar.

El Gas

Los datos del gas son de los que han sufrido más revisiones, hasta el punto que al parecer colombia no importa gas natural, algo que se suponía ya había pasado el año pasado.

Gráfico 14. Consumo y producción de gas. Se puede observar como la producción seguía una curva de crecimiento más o menos lineal para acelerarse a partir de 2007 lo cual probablemente haya acelerado su caída desde 2013.

Según los datos de BP Colombia ya estaba importanto gas en 2016. Sin embargo según los de este año ese extremo se evita por muy poco.

Gráfico 15. La línea azul representa la relación entre el consumo y la producción. Cualquier punto por encima de 100% implica más consumo que producción (importaciones). Cuanto más baja la línea azul significa menor porcentaje consumido del gas producido (exportaciones).

 

El Carbón

La producción de carbón lleva casi una década estancada, a cada subida le sigue una bajada casi equivalente. Esta meseta productiva no tiene precedentes en la producción de carbón en Colombia, veremos si salimos hacia arriba o hacia abajo.

Gráfica 16. Producción y consumo de carbón. La producción creció de forma casi exponencial hasta 2011, a partir de entonces se encuentra estancada.

El consumo esta cayendo con fuerza después unos cuantos años de ligeras subidas. Esto hace que la proporción de carbón consumido internamente vuelva a caer.

Gráfico 17. La linea azul representa la relación entre el consumo y la producción. Cualquier punto por encima de 100% implica más consumo que producción (importaciones). Cuanto más baja la línea azul significa menor porcentaje consumido del carbón producido (exportaciones).

Relación producción consumo total

Aunque se consume internamente una proporción relativamente baja de la producción de energía primaria, desde 2011 la relación esta empeorando, situandose ahora en el 35%. Sin embargo es interesante notar que desde la década de los 70’s no había tantos años consecutivos de aumento de la proporción del consumo interno.

Gráfico 18. La linea azul representa la relación entre el consumo y la producción. Cualquier punto por encima de 100% implica más consumo que producción (importaciones). Cuanto más baja la línea azul significa menor porcentaje consumido del carbón producido (exportaciones).

Sin embargo el hecho de que esta relación se mantenga baja se debe al peso del carbón, la fuente energética más importante del país, pero que se consume muy poco. Si la sacamos del gráfico el resultado es que se consume más del 65% de lo producido.

Gráfico 19. La linea azul representa la relación entre el consumo y la producción. Cualquier punto por encima de 100% implica más consumo que producción (importaciones). Cuanto más baja la línea azul significa menor porcentaje consumido del carbón producido (exportaciones).

Conclusiones

El carbón y no las renovables, ni la hidroeléctrica, ni siquiera el petróleo ni el gas, es la energía primaria en Colombia por excelencia. Tiene más presente y más futuro que ninguna de las otras, por muy paradójico que pueda parecer, justo ahora que en el mundo todos intentan deshacerce de el.

El pico del petróleo y del gas empiezan a acumular años, y aunque el consumo no crece al mismo ritmo en ambos casos la importación se acerca. La del gas esta encima y la del petróleo seguramente llegue en la década siguiente. Lo cual es un problema porque para ese momento nuestros vecinos productores, notablemente Venezuela, Ecuador y México estarán en una situación similar, es decir, produciendo cada vez menos y por tanto reduciendo sus exportaciones. Al mismo tiempo es posible que nuestro principal vecino importador, Estados Unidos, empiece a necesitar cantidades crecientes de petróleo porque el shale se estará desinflando para entonces. ¿Vamos a competir con ellos directamente por el recurso?

La energía hidroeléctrica es la única fuente renovable que tiene algo de peso en el mix energético colombiano, aún así está muy por detrás del gas y representa apenas una pequeña fracción de lo que aportan el petróleo y el carbón. Háganse una idea entonces, del peso que tienen las renovables más de moda como la eólica y la solar fotovoltaica y del cambio tan increíble que tendría que suceder para que deverdad representaran una alternativa.

Todo el resto de las conclusiones se los dejo a ustedes.

 

BP Statistical Review 2016 II: Colombia, el pico del consumo

Aunque sea un poco tarde, como dos meses, este año nos volvemos a acercar al BP Statistical Review, la revisión más completa y referenciada de datos de producción y consumo de petróleo y otras energías del mundo. Ahí, en la columna de la derecha más abajo hay un enlace al Energy Export Databrowser que publica cada año gráficas de producción, consumo, exportación e importación de petróleo, gas, carbón, nuclear e hidroeléctrica de todo el mundo en base a este informe.

En el análisis de este año es más completo, incluimos el análisis del consumo de las energías renovables para dar cuenta de un fenómeno que hasta ahora no habíamos analizado: el pico del consumo de energía primaria. En el post en el que analizamos el BP Statistical Review para toda Amércia Latina ya vimos que el consumo estaba llegando a un máximo a partir del cual solo puede seguir un declive. Esto es lo que decíamos ya en 2015:

“(…) en muy poco tiempo el consumo de energía superará la producción o, para ser más exactos, el consumo tenderá a ajustarse a la producción declinante y arrastrará consigo a la economía.” (TOC 2015)

Ahora vamos a comprobar lo mismo para el caso específico de Colombia.

En cuanto a la producción, la evolución no trae muchas sorpresas y todos los cambios que hay son para empeorar.

Antes de empezar solo falta mencionar dos cosas:

  1. Todos los datos están en Millones de Toneladas Equivalentes de petróleo (MTEP) una medida que permite comparar todos los tipos de energía en los mismos términos.
  2.  BP ofrece datos brutos de producción, no datos netos. Es decir no tienen en cuenta la energía invertida para extraer la energía. La energía neta es la más importante porque es la que realmente llega a la sociedad y permite hacer cosas.

Ahora sí, vamos al análisis.

La situación general

Consumo: ¿el nuevo pico?

Empecemos por un panorama general del consumo del total de energías primarias para ver algunas cosas interesantes antes de volver a centrarnos en las energías fósiles.

Ya sabemos que en cuanto al consumo Colombia no es un país muy relevante dentro de Sur y Centro América:

Consumo total de Energía Primaria en Colombia y Centro y Sur América
Gráfico 1. Comparación del consumo total de energía primaria entre Colombia y el total de Amercia Central y del Sur

Si tenemos en cuenta toda la energía primaria consumida en Colombia, que incluye todas las fósiles, más nuclear, hidroeléctrica y otras renovables (eólica, geotérmica, biomasa y solar) el consumo nacional crece ligeramente mientras que el total de la región cae. Esto, que parece ser una contratendencia no lo es. Las tendencias generales de la Latinoamérica y Colombia se parecen bastante.

Crecimiento consumo energía primaria Colombia Vs. Latam
Gráfico 2. Comparación del ratio de crecimiento del consumo entre Colombia y Amercia Central y del Sur

Así que posiblemente 2017 sea el año en el que el consumo total de energía primaria caiga, es decir, 2016 sería el año del pico del consumo total de energías primarias. Primera buena noticia.

Consumo sumado de todas las energías primarias Colombia
Gráfico 3. Consumo sumado de todas las energías primarias en Colombia entre 1965 y 2016
Evolución del consumo de energías primarias Colombia
Gráfico 4. Consumo de todas las energías primarias en Colombia entre 1965 y 2016

 

Por el momento es la subida del consumo del petróleo, la hidroeléctrica y las otras renovables la que permite aumentar el consumo total este año. Si fuera solo por las fósiles el consumo ya habría caído:

Consumo sumado de todas las energías fósiles Colombia
Gráfico 4. Consumo total de energías fósiles en Colombia. El púnto máximo es 2015

2015 fue, ya está confirmado, el año del pico del consumo de energías fósiles. Segunda buena noticia.

El reparto por fuentes el año pasado fue:

Consumo energía primaria 2016
Gráfico 5. Reparto del consumo de energía primaria en Colombia.

Basícamente se redujo el consumo de Carbón y aumentaron todos los demás. La dependencia del petróleo subió dos puntos, la del gas natural uno y la de la hidroeléctrica dos. Las otras renovables, básicamente solar, eólica, biomasa y geotérmica subieron 0.2%.

La evolución histórica de estas proporciones es la siguiente:

Evolución del consumo de energía primaria
Gráfico 6. Evolución del reparto de energías primarias en el consumo en Colombia

El consumo de petróleo lleva años subiendo, aunque es el gas el que más aumenta a costa de la pérdida de importancia de la hidroeléctrica y el carbón, dejando a las energías fósiles casi el 75% del consumo total.

Producción: dos picos y medio

Por alguna razón el informe de BP no incluye datos de producción de hidroeléctrica, así que solo incluimos aqui los datos de producción de energías fósiles:

Gráfico 7. Producción por fuente energética. Solo energías fósiles

En total la producción de energías fósiles ha caído, a pesar de que el carbón esté en máximos históricos, apenas un poco por encima de su meseta de las 60 MTEP:

Gráfico 8. Producción sumada por fuente energética. Solo energías fósiles

El pico total de las energías fósiles en Colombia fue 2014, y se debe a los picos casi simultáneos del gas y del petróleo y a que el carbón no ha podido compensar esas caídas. Toda parece indicar que el petróleo y el gas van a volver a caer en 2017, así que, si el carbón no dispara su producción, seguramente las caídas totales se aceleren el año que viene. Tercera buena noticia.

Veamos más de cerca los datos de producción y consumo de Petróleo, Gas y Carbón, en ese orden.

Petróleo

Producción y Consumo de Petróleo Colombia 1965-2016
Gráfico 9. A la izquierda en miles de barriles diarios la producción (azul) y el consumo (rojo) de petróleo de Colombia. Se pueden identificar hasta tres picos de producción. El primero en 1970, el segundo en 1999, que fue el del crudo liviano y el tercero y tal vez definitivo en 2013-2015, una vez que incluso los campos de crudo pesado están llegado a su máximo extractivo. Datos en Millones de Toneladas Equivalentes de Petróleo.

La meseta del millón de barriles que se mantuvo hasta el año 2015 se terminó. Como ya apuntabamos en el anterior análisis, 2015 fue el pico de producción según BP (aunque según la ANH fue en 2013) y en 2016 la caída ha sido ya importante. En 2016 la producción media ha sido de 48.8 MTEP frente a las 53 del 2015 una caída de un 8% aproximado, que por los datos de la primera mitad de 2017, aunque se reduce un poco, no parece detenerse.

La caída de la producción de finales de los 90’s, tras el segundo pico del petróleo en Colombia fue gravísima. En esa época el barril de petróleo se hundió por debajo de los 10 dolares, sí, menos de 10 dolares llegó a costar el barril de petróleo Brent en los mercados internacionales. Y eso afectó a las finanzas nacionales, obviamente no era el único factor, pero a Colombia no le va muy bien cuando los precios de su principal exportación se derrumban. De hecho ni el consumo ni la producción retomaron los niveles de finales de los noventas hasta ya pasado 2010, en lo que podría llamarse la década perdida del petróleo colombiano.

Ahora se empieza a dibujar una caída con precios internacionales de entre 45 y 55 dólares el barril. Una franja de precios que ha sido en el peor de los casos de más del triple que la de los 90’s ha conseguido una caída casi igual de fuerte. Ahora estamos en la nueva meseta, la de los 850 mil barriles diarios. Veremos cuanto dura.

El consumo mantiene una tendencia que empezó en 2009 y cuya inercia se mantiene, aunque todo apunta a que el próximo año será en el que ya se note una caída. La crisis parece volver a asomarse trás lo que tal vez fue la década exitosa del petróleo colombiano (2005 – 2015) en la que la producción prácticamente se duplicó y el consumo creció un 50%.

La relación entre la producción y el consumo obviamente se deteriora. Ahora se consume más del 32% del total producido, 3% más de lo que se consumía el año pasado, es decir se exporta un poco menos:

Gráfico 10. La línea azul representa la relación entre el consumo y la producción. Cualquier punto por encima de 100% implica más consumo que producción (importación). Cuanto más baja la línea azul significa menor porcentaje consumido del petroleo producido (es decir, exportación).

Este cambio puede ser engañoso. Tal vez Colombia por su posición en la economía internacional, esta condenada a exportar la mayoría de su petróleo, para alimentar a las economías industrializadas, mientras que aquí se quedará solo lo imprescindible para mantener las estructuras que permiten esa misma exportación. De esta forma es posible que esta relación entre consumo y producción puede no empeorar tan rápidamente como pensabamos antes. Lo cual implica, obviamente, una reducción de la demanda, o lo que es lo mismo, crisis.

Gas

El gas es un caso especial. Ha sido el tipo de energía cuyo consumo más ha crecido en los últimos 20 años, hasta casi alcanzar a la hidroeléctrica y casi duplicar el consumo de carbón, como vimos antes, y cuya producción menos ha sufrido los vaivenes de las crisis.

Producción y Consumo de Gas en Colombia
Gráfico 11. En rojo el consumo de gas y en azul la producción. Se puede observar como la producción seguía una curva de crecimiento más o menos lineal para acelerarse a partir de 2007 lo cual probablemente haya acelerado su caída desde 2013. Datos en Millones de Toneladas Equivalentes de Petróleo

La producción ha crecido casi exactamente al mismo ritmo que la demanda. Esto fue así hasta hace unos 10 años. En 2006 fue el último año en que la producción y el consumo fueron iguales, desde entonces se desacopló y la producción empezó a crecer más rápido. En 2013 la tendencia se invirtió y la producción empezó a caer mucho más rápido que el consumo. El año pasado ya apuntaba a que de seguir el ritmo de la caída pronto seríamos importadores de gas:

Como ya apuntábamos también el año pasado y anteriores posts Colombia está a punto de ser importadora de gas, tal vez, tan pronto como este mismo año 2016. La caída el año pasado sigue la tendencia del año anterior con la diferencia de que el consumo se frena evitando haber llegado ya a la importación.

Y teníamos razón, este año ya lo somos. Por ahora muy poco 0,1 MTEP al día. Pero esto solo es así porque el consumo también lleva dos años bajando. En los primeros 8 meses de 2017 las cosas no mejoran en cuanto a producción, así que el pico del gas, que curiosamente también llegó en 2013, y su posterior declive puede ser mucho más acusado que el del petróleo y puede traer también muchos problemas. Por la propia naturaleza del mercado del gas seguramente veremos al consumo de gas seguir muy de cerca la caída de la producción. Esto ha tenido un curioso efecto sobre la Agencia Nacional de Hidrocarburos: dejó de actualizar los datos de producción de gas desde octubre de 2016.

Gráfico 12. La línea azul representa la relación entre el consumo y la producción. Cualquier punto por encima de 100% implica más consumo que producción (importaciones). Cuanto más baja la línea azul significa menor porcentaje consumido del gas producido (exportaciones).

Carbón

Producción y Consumo de Carbón Colombia
Gráfica 13. La producción de carbón (azul) y el consumo (rojo) en Millones de toneladas de petroleo equivalente. La producción creció de forma casi exponencial hasta 2011, a partir de entonces se encuentra estancada. Datos en Millones de Toneladas Equivalentes de Petróleo.

Carbón es lo que produce Colombia en cantidad. Como vimos más arriba es más del 50% de la energía fósil que produce. Y la subida parecía también imparable, apenas había habido bajadas o estacamientos, pero desde 2011 la cosa esta regular. Aunque en 2016 la producción fue record (y en esto sí nos equivocamos, porque esperabamos que la producción no superara el pico de 2012), desde hace unos años las crecidas prácticamente anulan a las caídas. Y esto no ayuda a mejorar el plano general de la energía en colombia.

El consumo también cae, por lo que la relación entre la producción y el consumo es inmejorable. Se puede exportar más del 90% de lo que se produce:

Relación producción y consumo de carbón en Colombia
Gráfico 14. La linea azul representa la relación entre el consumo y la producción. Cualquier punto por encima de 100% implica más consumo que producción (importaciones). Cuanto más baja la línea azul significa menor porcentaje consumido del carbón producido (exportaciones).

 

Otros posts del BP Statistical Review:

 

BP Statistical Review 2016 I: El declive de las energías fósiles en Latinoamérica y Caribe

Publicado originalmente en The Oil Crash (11 de julio de 2017) y republicado en NODAL, SurySur, Tiempo de Crisis, Question Digital, Hondudiario y Plantidoto.

Declive energía latam

Despacito, vamos cayendo suavecito.

El declive de las energías fósiles en Latinoamérica y Caribe

Por Erasmo Calzadilla, Aníbal Hernández y Demián Morassi.

Por tercer año traemos nuestras observaciones sobre la energía en Latinoamérica y el Caribe aprovechando la salida del nuevo BP Statistical Review of World Energy [1].

Desde 2015 descubrimos y presentamos a nuestros lectores un problema al cual suponemos potencialmente catastrófico: “La región está abocada a una crisis energética. En poco tiempo llegaremos al pico del consumo; evento que estará asociado al agravamiento irreversible de la situación social” (TOC 2015).

Hasta 2014 la situación era bastante estable, el crecimiento económico de la región aún no se había visto trastocado, sin embargo, a partir del siguiente gráfico, nos animamos a hacer un pronóstico:

“(…) en muy poco tiempo el consumo de energía superará la producción o, para ser más exactos, el consumo tenderá a ajustarse a la producción declinante y arrastrará consigo a la economía.” (TOC 2015)

Y, como temíamos, la estabilidad de la región se empezó a quebrantar. El año pasado comenzamos a verificar cómo llegaba el pico energético en la región (TOC 2016), no sólo de la producción (habían caído la de gas, petróleo y carbón) sino del consumo (los indicadores totales para 2014 y 2015 eran casi idénticos). Esa línea ascendente del consumo podría estar preparándose para su primer declive desde la crisis global de 2008.

Los problemas políticos de Brasil y de Venezuela eran, al correr 2015, como el plástico: derivados del petróleo. En la economía más grande de la región la corrupción en Petrobras desencadenó un efecto dominó que aún no deja de voltear fichas. En la nueva etapa venezolana post Chávez, la caída del precio del petróleo demostró que un país atado a la exportación de un sólo commodity tiene menos resiliencia que karateka frente al ISIS. La crisis brasileña también golpeó a los países vecinos yla venezolana afectó a los países de Petrocaribe, que han visto reducido drásticamente el flujo de petróleo desde Caracas. Mientras tanto en México, con la caída del precio (tanto del petróleo como del gas y el carbón), la desinversión lleva a que luego de un declive petrolero de una década se preparen para el fin del monopolio de Pemex, en búsqueda de inversores extranjeros.

La energía de la región recién ahora está mostrándonos a la cara el problema que habíamos especulado desde el lápiz y el papel.

Si bien Latinoamérica y Caribe no se mueven como un bloque y algunos países están más ligados a EEUU que a cualquiera del resto de nuestros países, esperamos sirva para conectar las necesidades y problemas, ya que a la hora de analizar diversos asuntos de integración en la región, la energía muchas veces permanece en la sombra.

En el trabajo de este año hemos actualizado los datos para entender qué ha sucedido desde entonces; si se han cumplido nuestros pronósticos o nos equivocamos. Vamos a analizar por separado las diferentes fuentes de energía y la situación de los principales productores. Nuestra lectura puede apenas dar un pantallazo del informe, dejando de lado elementos importantes como la capacidad de refinería o el intercambio de esos productos elaborados.

En la siguiente gráfica podemos observar el porcentaje de consumo de cada combustible al terminar 2016.

PETRÓLEO

Hace dos años la producción de petróleo en la región decaía de una manera suave, mientras que el consumo crecía como en sus buenos tiempos. La lógica llevaba a pensar que, por la incapacidad de frenar la caída de la producción, antes del 2020 y probablemente en el entorno del 2017, el consumo de petróleo en Latinoamérica y el Caribe comenzaría a descender, con el arrastre de consecuencias económicas y sociales. Finalmente, y luego de una meseta, nuestras predicciones comienzan a cumplirse. Analicemos por partes, pasito a pasito.

Producción de petróleo

La disminución en la producción de petróleo es multifactorial y sería muy difícil deslindar cuánto de ella corresponde a la falta de inversión por la ralentización de la economía mundial y cuánto tiene un origen más propiamente geológico, a raíz del declive de los pozos más generosos, variables estrechamente vinculadas porque la crisis lleva a desinversión y disminución de la producción y esto a su vez a más crisis. Pero el estudio particular de lo que sucede con la extracción en cada uno de los principales productores nos permite asegurar que el aspecto geológico y la disminución de la tasa de retorno energético son fundamentales. El máximo ejemplo es la caída de la producción del Complejo Cantarell en México (el campo más grande del continente), cuyo pico en 2004, marcó el pico de producción en México y su rápida caída arrastró a que los aumentos de toda Latinoamérica nunca vuelvan a los niveles de 2006, hoy Cantarell necesita miles de millones de dólares de inversión para frenar la caída [2].

De los cinco principales productores de la región el único que crece es Brasil y no alcanza a compensar las caídas del resto. A las ya tradicionales caídas de México, Venezuela y Argentina, que rondan en algunos casos los diez años (anterior a la asunción de Chávez en el caso de la patria bolivariana), se sumó Colombia. Este país sale de su meseta ondulante y empieza una segunda etapa de declive. En Venezuela y Argentina se mezclan, como hemos dicho antes, factores geológicos, económicos y sociales, pero el resultado final es el mismo: caídas más o menos lentas son parcialmente compensadas por el crecimiento de Brasil, que pasa a convertirse en el mayor productor de la región.Consumo de petróleoLa región no tiene políticas ambientales que orienten a una descarbonización de la economía. Se puede ver en el vertiginoso aumento en el consumo de petróleo en la primer década y así entender que la incipiente caída actual tiene una relación directa con los límites y no con un proyecto ecosocial. Dos importantes países están pasando de ser exportadores netos a importadores (Argentina y México): el costo de no tener más crudo económicamente rentable, en el primer caso, o la incapacidad de aumentar la capacidad de refinería para la demanda interna en el segundo, obligan no sólo a dejar de ganar dinero sino a empezar a perderlo. La posibilidad de aumentar la importación dependerá de las políticas económicas pero lo seguro es que, como región, nunca podremos usar ni siquiera todo el petróleo que sacamos teniendo de vecino a la gran potencia devoradora de oro negro, Estados Unidos, que seguramente cree más viable hacerse con el petróleo de Venezuela, o cualquier otro país de la región antes que agotar el propio, sumado al aumento de la demanda de China e India que ya representan más de un tercio de nuestras exportaciones.Una vez revisado el cuadro de abajo, entenderemos que las posibilidades de seguir desarrollando nuestra industria y el comercio se van a ver frustradas y por ende la economía regional también. De hecho, ya la economía está decreciendo, en 2016 el PIB para América Latina y el Caribe cayó 1% [3].
Una solución momentánea pero inútil a largo plazo es desplazar la carga hacia el consumidor: México arrancó este año con un gasolinazo (aumentos del 15 al 20%)que condujo a protestas, disturbios y hasta saqueos con al menos seis muertos y más de mil detenidos.
También Venezuela puso fin al irrisorio precio de centésimas de centavo de dólar a la gasolina, y  aunque sigue teniendo el costo más bajo del mundo, en la frontera con Colombia ya vale alrededor de 0,40 dólares el litro [4], esto junto a un inflación galopante, que es otra manera de pasarle la cuenta a la gente que, como en México, también han recibido palo y bala por manifestarse.

PRODUCCIÓN DE GAS

La producción de gas es dependiente de los gastos en exploración y perforación de las mismas empresas petroleras (sean estatales o privadas). Si éstas tienen que dedicar sus ingresos declinantes (por los precios internacionales o el declive de sus pozos) a pagar deudas, recomprar acciones o indemnizar trabajadores poco quedará para invertir salvo en las zonas muy seguras. El resultado de tan malas noticias es apreciable en la siguiente gráfica.

En Argentina el shale gas empezó a rendir luego de la gran apuesta que se hizo en Vaca Muerta pudiendo frenar la caída del gas; que aún es inferior a la demanda. Ahora bien, con el fin de atraer nuevas inversiones el neoliberalismo, recargado con Macri a la cabeza, optó por una opción previsible: quitar el subsidio (exagerado en muchos casos) a las tarifas de gas y electricidad.Sin embargo, la quita fue tan brusca, a niveles impagables para muchos, que generó un gran conflicto donde la justicia obligó al gobierno a dar marcha atrás con la liberación de las tarifas para hacerlo paulatinamente. El problema es que en ese largo lapso hubo un frenazo económico con quiebras y cierres de cientos de PyMEs.
En Trinidad y Tobago, el gran productor de gas del Caribe, la ecuación fue al revés, se han quitado los subsidios a la gasolina para, indirectamente, promover el uso de GNC (Gas Natural Comprimido) para el transporte. Pero tanto en estos casos como en México con el gasolinazo, el declive energético va en detrimento de lo bueno que queda del Estado de bienestar.

En el resto de países la extracción de gas siguió por los mismos caminos que la del petróleo: pocas perforaciones desde 2015, poca producción en 2016. Qué esperanzas habrá para 2017 si ya en 2016 el promedio de las plataformas de perforación activas (198) fueron menos de la mitad de las de 2014 (397) [5].PRODUCCIÓN y CONSUMO DE CARBÓNSi bien la producción de carbón tiene un papel secundario en el mix energético de la región (5% del total), su consumo está en descenso a pesar que la producción colombiana de esta sucia fuente de energía haya aumentado. Habrá que ver si se hacen efectivas las intenciones de Trump de incentivar el consumo en EE.UU., nuestro principal comprador, y esto promueve una nueva ronda de inversiones. En cuanto al consumo, la caída (-4,1 MTEP) tiene bastante relación con el aumento de las energías eólica, solar y geo-biomasa (+4,5 MTEP).

RENOVABLES

Las energías renovables siguen representando una esperanza para muchos. Los aumentos interanuales en capacidad instalada de energía eólica son impresionantes, especialmente en Chile (56,3%), Uruguay (43,2% aunque más sostenida en el tiempo) y Brasil (23,1%), pero acá hay que seguir teniendo en cuenta que en nuestro mix energético la electricidad está lejos de ser la principal demanda: petróleo para el transporte y, en menor medida, gas para calefacción se mantienen como poco reemplazables.
Por otro lado, el abaratamiento de los insumos para molinos eólicos y el interés de empresas extranjeras puede mantenerse hasta un punto que es el del debilitamiento de la demanda. Habrá que ver si el decrecimiento económico de la región es sólo un mal trago para el capitalismo o si, como nosotros suponemos, será la norma en los próximos años. Por otro lado, el calentamiento global de este siglo retrae los glaciares que alimentan los ríos para las represas hidroeléctricas y aún éstas siguen siendo la principal y más económica manera de generar electricidad. Si en la gráfica que sigue no se distingue la energía solar quizás sea porque es apenas un décimo de la energía eólica (amplíe y la verá).

EL FUTURO

Como habíamos previsto hace dos años, el consumo energético de ALyC no puede seguir creciendo, y ya ha comenzado a caer. Todas las fuentes decrecen excepto las “otras renovables”, pero su aporte al mix total es mínimo.

Existe una bien estudiada correlación directa entre el consumo de energía y el PIB total. Se puede comparar el gráfico de la CEPAL [6] que está aquí abajo, del PBI para Latinoamérica y el Caribe con la línea que describe nuestro gráfico de consumo energético total.

Por otro lado sabemos bien que la biocapacidad del planeta está sobrepasada; si todos consumieran como los habitantes de Latinoamérica y el Caribe se necesitan 1,6 planetas para sostener a la población mundial [7]. La ecuación no está cerrando.

Podríamos estar contentos porque ya en 2016 las emisiones de CO2 de nuestra región son inferiores a las de los tres años precedentes [8], pero la causa de este suceso es otro problema casi más grave. Abogamos por un decrecimiento energético consciente y en lo posible programado, no uno que nos tome desprevenidos y genere grandes sumas de sufrimiento humano. Brasil, Argentina o Venezuela son ejemplos de cómo no deberíamos estar manejando el declive de los fósiles si queremos minimizar el caos y la injusticia social. Los gobiernos y la prensa no están cumpliendo con su papel, corresponde a la sociedad civil y a los activistas conscientes tomar medidas preventivas y hacer presión en el campo político e intelectual.

Muchas comunidades de América viven dignamente con una huella ecológica relativamente baja. Creemos que más cerca de la tierra que de las grandes urbes está la posibilidad de alcanzar un aceptable nivel de desarrollo humano con un decreciente consumo de energía. Cuba lo ha conseguido, no por deseo de su gobierno o la población: los anhelos de desarrollo se han topado con la incapacidad de resolver la ecuación entre un sistema de gobierno autónomo con alto nivel de desarrollo humano (aunque políticamente enajenante) en una economía globalizada que fuerza al neoliberalismo y, en caso contrario, detiene los flujos energéticos y las posibilidades de desarrollo económico.En la otra dirección la cultura de consumo con su propagación en los medios genera un grado de empatía que aún seduce mucho más que el buen vivir andino. Superar el neoliberalismo es aún una tarea titánica y los tantos caminos contrarios se enfrentan no sólo barreras económicas sino también la omisión del Estado, la corrupción o las armas.

Por nuestra parte seguiremos gastando energía en procesar estos datos y proponer salidas.

Nota: todos los gráficos son elaboración propia a partir de datos de BP Statistical Review of World Energy 2017 [8]. Por petróleo BP refiere a: crudo convencional, extrapesado, shale y GNL (Gas Natural Licuado, cuando los líquidos del gas natural son recuperados de forma separada)

La larga cuesta abajo del petróleo en América

Accesible e interesante análisis de Demian Morassi sobre la energía en el continente americano.

Publicado originalmente en La Izquierda Diario [13 de enero de 2017] y republicado en Sur y Sur, Question Digital y Tiempo de crisis.

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América como continente bajó drásticamente su producción de petróleo en 2016. Magros beneficios de producciones no convencionales se suman al agotamiento natural de los pozos.

A veces nos olvidamos que el continente americano es uno. El Abya Yala, como proponen los pueblos originarios para nombrarlo, es casi ininteligible. Las diferencias culturales y asimetrías entre los dos países del norte y el resto del continente crean un muro simbólico más alto que el que Trump puede tener en la cabeza.

Sin embargo, podemos proyectarnos un fin de siglo XXI sin combustibles fósiles (y una segunda mitad de baja productividad y consumo) y darnos cuenta que las relaciones e intercambios que ahora son globales se podrán transformar a regionales muy rápidamente. Además, hay que tener en cuenta que las generaciones de norteamericanos de este siglo estarán tan influenciadas por la cultura latinoamericana como la nuestra lo está por los desarrollos tecnológicos y las formas de consumo diseñadas en Estados Unidos.

Este texto pretende acercarnos al principal recurso que tiene y utiliza nuestro continente, el que le da la principal fuente de energía y el que se requiere para mantener los intercambios con el otro lado de los océanos: el petróleo [1].

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Argentina fue uno de los países productores de Latinoamérica que más rápido llegó a su cenit de producción de petróleo, su máximo de 1998 fue el inicio de un declive que ni los altos precios ni la “reestatización” de YPF pudieron revertir. Venezuela la siguió en 1999, México en 2005 y, al no poderse nivelar con el desarrollo de los otros países, para 2006, hace ya diez años, teníamos el punto de inflexión petrolero en Latinoamérica. El consumo, sin embargo, seguiría creciendo hasta 2014.

Gráfico 2 Petróleo LtinoamEl caso de EEUU fue distinto, luego de ser por décadas el principal productor y consumidor del mundo de petróleo y, gracias a ello, convertirse en la superpotencia del Siglo XX, llegó en 1970 a su pico y desde ahí su dominio económico y militar le permitió irse abasteciendo de los países que por la fuerza o la necesidad pasaron a ser los grandes proveedores del imperio, en especial los países de Medio Oriente pero también el resto de nuestro continente (incluyendo Canadá).

La demanda de petróleo y el crecimiento económico global permitieron subir el precio del insumo más deseado durante la primer década del Siglo XXI y esto permitió una ola de inversiones en producciones no convencionales (léase más contaminantes y con mayor gasto energético). No convencionales por sus técnicas con el fracking estadounidense a la cabeza o las arenas bituminosas canadienses o por el tipo de yacimientos: el presal brasilero o los extrapesados del Orinoco. Por otro lado también se ganó en eficiencia para extraer más rápido el declinante crudo convencional.

El hecho es que en este siglo EEUU pegó un giro en su producción y volvió a los niveles de 1970 y hasta los superó.

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Producción de petróleo en EEUU en millones de Barriles diarios (B/d). Crudo remanente de descubrimientos anteriores (azul), explotación de petróleo en Alaska (rojo) y petróleo ligero extraído mediante el fracking (verde).

Esto dio esperanzas en otros países como Argentina o Venezuela de revertir sus declives, sin embargo no hay capacidad de poder pagar cualquier precio por el oro negro, la demanda industrial tiró nuevamente los precios a niveles no tan agradables para los productores y el futuro comenzó a verse más borroso. La caída de precios se convirtió en una caída de las inversiones: principalmente menos plataformas de perforación activas, quedándose solamente las de cuencas realmente rentables.

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Estos pozos donde se quedaron los productores se volvieron más eficientes y con esa eficiencia la velocidad de declive por pozo se está acelerando (para ilustrarlo ver el sitio ShaleProfile).

El tight oil o shale oil, el petróleo que se pudo sacar por medio del fracking, llegó a su máximo en EEUU en abril de 2015 y para septiembre de 2016 había perdido casi un millón de barriles diarios.

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Producción de petróleo de esquistos en B/d. Fuente: Peak Oil Barrel (13/12/2016)

a principal razón es que no ha sido rentable en la mayoría de cuencas y se sostuvo principalmente gracias a la especulación financiera, que genera por un lado una lluvia de inversiones y por otro enormes nubes negras de deuda. La otra razón es que al haber habido una oferta global mayor que la demanda los precios no pueden subir para volver a explorar y explotar nuevas zonas a la vez que pagar las deudas. Las compañías prefieren recomprarse las acciones para darse valor en la bolsa que invertir en el mediano o largo plazo, sin embargo una centena de empresas han entrado en bancarrota.

Este pico de producción de tight oil se convirtió en un nuevo pico de producción de petróleo en EEUU y, a estas alturas, el pico de producción de todo el continente americano.

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El gráfico se ve impresionante pero esconde algo importante: en 1996 el continente consumía poco más de 25 millones de barriles diarios y para 2015 superó los 30 millones de B/d debido, en parte, al crecimiento económico en Latinoamérica.

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El continente es sobre todo un importador de petróleo, EEUU tiene una dieta de casi 20 millones de barriles diarios (consume todo lo que produce, importa casi el total de excedentes de Canadá y México y, además, depende de los países de la OPEP). A su favor, muchos de nuestros países del sur les compramos sus productos refinados (incluido México) por lo que la cuestión es bastante compleja pero se genera una interdependencia difícil de romper.

El declive de la producción de EEUU puede ser poco pronunciado si el corte de producción de la OPEP da resultado y los precios suben, lo que incentivaría a los “frackers” a volver a taladrar, sin embargo esto tiraría los precios abajo y se cortaría la producción poco después. En el tira y afloje la OPEP aún es más fuerte.

Tenemos a Canadá y Brasil que están aumentando su producción pero este año no podrán balancear ni siquiera el gran declive de Venezuela, que se suma al de Colombia (que parece haber llegado al cenit en 2014), México y Argentina. En resumen:

Brasil +80.000
México -130.000
Venezuela -180.000
Colombia -120.000
Argentina -20.000
Canadá +20.000
EEUU -470.000

Total (sin Ecuador, Trinidad y Tobago y Bolivia, entre otros): -820.000 B/d

Por otro lado hay que comparar los niveles de consumo y las leves variaciones del mix energético de este año como base para sacar nuevas conclusiones. El efecto Trump (si es que lo tiene en términos energéticos) lo empezaremos a ver seguramente al correr el 2017. Lo cierto es que este presidente semi-independiente por derecha nos da también la pauta que en otra marejada puede venir unsemi-independiente por izquierda más amigable con Latinoamérica. Tener un panorama de la energía en el continente es indispensable para proyectar ideas, políticas y una visión continental que entre en debate con la aún vigente visión globalista.

Cualquier declive de producción complica la capacidad de consumo energético y esto tiene como correlato la caída de la actividad económica. El decrecimiento ya lo estamos viendo en algunos de nuestros países y esto dejará de ser lo excepcional para comenzar a ser la norma. Desde la izquierda aún está a la espera aceptarlo y hacerlo parte de los debates y planes de desarrollo con interesantes aristas ambientales y de poder comunitario. Para los trabajadores, el mal manejo de esta realidad puede traer aparejado en un extremo, un aumento de suicidios como en Canadá [3], o en otro que el Estado, al creer que esto se revertirá, mantenga los sueldos de trabajadores esperando que el precio suba mientras las empresas dejan de perforar o explorar como en la Patagonia. Por el lado de los consumidores, el mal manejo lo estamos viendo en México, el gobierno no pudo con su promesa de mantener el precio del combustible (que cada vez será más costoso y escaso) pero si no lo pagan los consumidores lo debe pagar la industria o ambos, Peña Nieto eligió y comenzó el “gasolinazo”.

[1] Gráficos 1, 6 y 7 elaboración propria a partir de datos del BP Statistical Review of World Energy 2016 Gráfico 2 extraído de ¿El pico de la energía en Latinoamérica? (Calzadilla, Hernández y Morassi, 2016). The Oil Crash. Gráfico 4: elaboración propia a partir de los datos de Baker Hughes. Rig Count Overview & Sumary Count

[2] Datos aproximados a partir de las siguientes fuentes: IEA Oil Market Report December 2016 y OPEC – MOMR December 2016

[3] Suicide rate in Canada’s Alberta up 30% amid oil industry layoffs. Fuente: RT (Russia Today).

Proyecciones petroleras 2016-2020

Bueno, los datos por campos para la actualización de Mayo se están demorando y los de producción total de Junio también y más de lo normal. Por eso esta semana me puse a hacer unas proyecciones de producción para los próximos 5 años, para que nos podamos hacer una idea de donde estaremos para entonces.

Hay algunos datos que me sirvieron para hacer una proyección con algo de sentido:

  1. Según BP el ratio reservas/producción de petróleo de Colombia es de 6.3 en 2015, esto quiere decir que al ritmo de extracción actual el petróleo que hay solo durará 6.3 años.
  2. Campetrol, que hace sus propias proyecciones dice que la media de producción de 2016 será de 885.000 barriles, lo que implica una caída del 12% (de 1´006.00 a 885.000)
  3. La media de descenso anual de todos los campos actualmente en explotación es del 15% anual (desde abril de 2015 hasta abril de 2016), como vimos aquí

 

Aparte de esto hay un precedente de a que velocidad declinan los campos en Colombia. La caída que hubo entre 1999 y 2005. Durante ese periodo la caída fue de más de un 37%, es decir de más del 7% de media anual. Se pasó de 838.000 barriles/día a 526.000 barriles/día. Además en un momento de crisis petrolera similar al actual en el que el precio internacional del crudo se desplomó hasta por debajo de los 10 dolares. El primer año la caída fue de más del 18%, el segundo de más del 12%. Luego las caídas se suavizaron hasta estancarse en 2005 y a partir de entonces la producción aumentó sin parar hasta 2012.

Hay que considerar además otras cosas. Una, que el precio internacional del petróleo es mucho más alto que a principios de siglo. Dos, que el coste de extracción es ahora mucho más alto que entonces, debido sobretodo a que cada vez una mayor parte de la producción viene de pozos de petróleo pesado o extrapesado. Tres, que una recuperación como la que hubo entre 2005 y 2012 es menos probable que entonces aunque solo sea porque ahora queda menos petróleo y sobretodo menos petróleo barato de extraer que entonces: desde 2012 hasta 2015 se han extraído al rededor de mil quinientos millones de barriles.

Por último hay que considerar que la caída de la inversión y exploración se va a extender durante todo lo que queda de este año y posiblemente durante parte del siguiente si los precios no remontan. Esto quiere decir que si entre Abril de 2015 y Abril de 2016 la producción cayó de media un 15% es posible que este dato empeore.

El único punto que parece estar a favor de una caída menos acelerada son los planes de Ecopetrol de reactivar (es decir, evitar un desplome tan rápido) los campos de Rubiales y Cusiana, pero dados los niveles de inversión, eso parece dudoso.

Con todo esto, aquí va mi apuesta:

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Gráfico 1. Producción histórica de petróleo en Colombia de 1965 a 2015 según BP (línea azul) y dos proyecciones de producción hasta 2030 con diferentes porcentajes de declive.

Seguramente la caída esté entre estas dos líneas dependiendo del precio que tenga el petróleo en los años que vienen. Creo que esta predicción es más o menos fiable hasta 2020-2021, después es muy difícil de saber. He incluido en el Gráfico 1 los datos hasta 2030 para ver mejor la tendencia, y no descarto que siga por ese camino, aunque seguramente podamos ir ajustando estos datos a medida que pase el tiempo.

El consumo

El consumo ha sido mucho más estable que la producción, especialmente después de la crisis de los 90’s:

  1. Desde 2003 hasta 2015 la demanda ha aumentado más o menos un 3% anual. Ha habido años en los que la demanda ha caído y otros en los que ha subido más pero un 3% anual es una buena aproximación y 12 años es un periodo bastante prolongado como para hacernos una idea de como funciona la demanda nacional.
  2. En el último año la demanda aumentó más de un 5% pasando de 314.000 barriles/día a 331.000 barriles/día.
  3. También hay datos sobre como afectan las crisis de crecimiento a la demanda pero es más difícil establecer patrones. En cualquier caso hay que tener en cuenta que seguramente haya un descenso del crecimiento o incluso una recesión, lo cual reduciría el crecimiento de la demanda en el corto y medio plazo. La media de crecimiento de 2016 a 2020 será seguramente menor a la del periodo 20010 – 2015

 

Con esto, es muy probable que la demanda desde ahora hasta 2020 crezca entre un 2 y un 3% anual, a no ser que se repita una crisis similar a la de finales de los 90’s:

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Gráfico 2. Consumo histórico de petróleo en Colombia de 1965 a 2015 según BP (línea azul) y dos proyecciones de consumo hasta 2030 con diferentes porcentajes de crecimiento.

Una vez más tengo que añadir que estas previsiones tienen posibilidades de aproximarse a la realidad entre 2016 y 2020, más allá de esa fecha es muy probable que haya desviaciones imprevisibles debido a eventos inesperados.

Importación neta de petróleo: 2020-2024

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Gráfico 3. Producción y consumo históricos de petróleo en Colombia de 1965 a 2015 según BP (líneas azul y verde) y proyecciones de producción hasta 2030 con diferentes porcentajes de declive para la producción y aumento para el consumo.

En el mejor de los casos (sí la producción solo cae un 10% y la demanda solo aumenta un 2%) la intersección de las curvas se dará en algún momento entre finales de 2024 y principios de 2025, es decir, en menos de 10 años. En el peor de los casos, es decir, si la producción cae al rededor del 15% y la demanda aumenta un 3% anual, la intersección de las curvas será durante 2020.

Hay cosas con cierta probabilidad que pueden ocurrir entre ahora y el 2020 que pueden hacer fracasar estrepitosamente mi predicción: caídas aun más fuertes de la producción debido a la propia crisis de inversión y exploración o caídas en la demanda que puede provocar esta misma crisis. Sin embargo, estas cosas son más difíciles de prever y creo que tendrán un impacto mayor, en todo caso, después de 2020.

Tardaremos tiempo en saber que tan acertadas son mis predicciones, pero espero que puedan ser de utilidad, estén donde estén y hagan lo que hagan.

 

BP Statistical Review 2015 II: Colombia

Se acumula la información. La noticia del mes es que Ecopetrol va a asumir la totalidad de la operación en Campo Rubiales. Y ya ha anunciado grandes inversiones y más cosas que seguramente no llegarán muy lejos. Pero hoy lo que vamos a ver es el resumen de la BP Statistical Review 2015 centrándonos en Colombia. Voy a repetir, con algunas variaciones, lo que hice en el análisis del año pasado.

Empecemos por las cifras totales de consumo. Este es el reparto del consumo de energía primaria en Colombia comparada con el resto de Latinoamérica, en 2015:

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Gráfico 1. Consumo de energía primaria en Colombia y Latinoamérica.

Colombia no es el país más dependiente del petróleo de América Latina, pero sí es más dependiente que la media en lo que al carbón y a la hidroeléctrica (que no analizaremos aquí) se refiere.

Y este es el reparto de fuentes de energía primaria en 2015:

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Gráfico 2. Reparto del consumo de energía primaria en Colombia.

El petróleo es la principal fuente energética, con el 36,4%, la siguiente es la hidroeléctrica (23,8%) y luego el gas (22,3%) y el carbón (16,6%), el resto de renovables apenas llegan al 1%. Analizaremos las energías fósiles por ese orden de importancia y luego veremos el resultado de su agregación.


Petróleo

El petróleo, como hemos visto es la principal fuente energética del país, y también es el principal producto de exportación, y por lo tanto la principal fuente de dólares, por lo que su importancia es aún mayor.

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Gráfico 3. A la izquierda en miles de barriles diarios la producción (rojo) y el consumo (azul) de petróleo de Colombia. Se pueden identificar hasta tres picos de producción. El primero en 1970, el segundo en 1999, que fue el del crudo liviano y el tercero y tal vez definitivo en 2013-2015, una vez que incluso los campos de crudo pesado están llegado a su máximo extractivo. Datos en Millones de Toneladas Equivalentes de Petróleo.

En cuanto al consumo no hay mucho que decir, se mantiene la tendencia creciente de los últimos años. La producción parece seguir estancada al rededor del millón de barriles diarios o de las 50 Millones de Toneladas Equivalentes de Petróleo (MTEP), medida que se usa para facilitar la comparación entre diferentes tipos de energías.

Sin embargo hay algunas diferencias entre los datos de BP y los de la ANH que analizo habitualmente:

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Gráfico 4. En rojo las estadísticas de producción de petróleo de Colombia elaboradas por BP y en azul las de la ANH. Para BP el pico del petróleo en Colombia llegó en 2015, para la ANH en 2013. Datos en Miles de barriles diarios.

No sé de donde vienen los datos de BP ni porqué hay diferencias ahora, cuando antes casi no las había.  La cuestión es que según BP el pico del petróleo en Colombia habría llegado en 2015, no en 2013 como muestran las estadísticas de la ANH. En realidad no importa mucho, 2013 o 2015…

En cualquier caso la siguiente es la relación entre la producción y el consumo:

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Gráfico 5. La línea azul representa la relación entre el consumo y la producción. Cualquier punto por encima de 100% implica más consumo que producción (importación). Cuanto más baja la línea azul significa menor porcentaje consumido del petroleo producido (es decir, exportación).

Como ya avisábamos el año pasado la relación empieza a empeorar. Esta curva representa la cantidad de producción que se consume en el país. En este caso ha caído de más del 100% (es decir, se importaba) a menos del 30% es decir se exporta al rededor del 70% de la producción. Durante 2016 esta relación cambiará significativamente, ya lo veremos dentro de un año, en el próximo informe, aunque como ya vimos hace unos días, nos estamos cayendo de la meseta ondulante en la que entramos hace dos o tres años.

Gas Natural

Grafico 4. En rojo el consumo de gas y en azul la producción. Datos en Toneladas equivalentes de petróleo
Gráfico 6. En rojo el consumo de gas y en azul la producción. Se puede observar como la producción seguía una curva de crecimiento más o menos lineal para acelerarse a partir de 2007 lo cual probablemente haya acelerado su caída desde 2013. Datos en Millones de Toneladas Equivalentes de Petróleo

Como ya apuntábamos también el año pasado y anteriores posts Colombia está a punto de ser importadora de gas, tal vez, tan pronto como este mismo año 2016. La caída el año pasado sigue la tendencia del año anterior con la diferencia de que el consumo se frena evitando haber llegado ya a la importación.

Gráfico 8. La línea azul representa la relación entre el consumo y la producción. Cualquier punto por encima de 100% implica más consumo que producción (importaciones). Cuanto más baja la línea azul siginifca menor porcentaje consumido del gas producido (exportaciones).
Gráfico 7. La línea azul representa la relación entre el consumo y la producción. Cualquier punto por encima de 100% implica más consumo que producción (importaciones). Cuanto más baja la línea azul significa menor porcentaje consumido del gas producido (exportaciones).

Carbón

Aquí hay algunas sorpresas. La primera es mía: el año pasado mezcle sin querer Toneladas con Toneladas Equivalentes de Petróleo, lo cual distorsionó bastante los datos. Esta es la producción y el consumo históricos de carbón en Colombia hasta 2015, con los datos correctos.

Gráfica 8. La producción de carbón (azul) y el consumo (rojo) en Millones de toneladas de petroleo equivalente. La producción creció de forma casi exponencial hasta 2011, a partir de entonces se encuentra estancada y tendiendo a decrecer.
Gráfica 8. La producción de carbón (azul) y el consumo (rojo) en Millones de toneladas de petroleo equivalente. La producción creció de forma casi exponencial hasta 2011, a partir de entonces se encuentra estancada y tendiendo a decrecer. Datos en Millones de Toneladas Equivalentes de Petróleo.

En el consumo es donde BP tiene datos completamente diferentes a los del año pasado

Gráfica 9. Los datos de 2014 y 2015 no coinciden y hay variaciones bastante importantes, especialmente durante la última década
Gráfica 9. Los datos de 2014 y 2015 no coinciden y hay variaciones bastante importantes, especialmente durante la última década. Datos en Millones de Toneladas Equivalentes de Petróleo.

Estos dos cambios hacen que la curva de la relación entre producción y consumo sea muy distinta a la del año pasado:

La línea azul representa lo mismo que en las gráficas 4 y 2 pero con respecto al carbón.
Gráfico 10. La linea azul representa la relación entre el consumo y la producción. Cualquier punto por encima de 100% implica más consumo que producción (importaciones). Cuanto más baja la línea azul significa menor porcentaje consumido del carbón producido (exportaciones).

Con los nuevos datos, que no sabemos si son los correctos, la relación empezó a empeorar hace exactamente 10 años. En ese momento solo se consumía un 3% de lo que se producía, actualmente casi un 13%.

En total: Tres Picos Simultáneos

Estos son los datos de consumo de todas las energías fósiles juntas:

Y estos son los datos de producción de todas las energías fósiles juntas:

Aquí producción y consumo sin desagregar por fuente energética:

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Gráfico 15. Mientras que la producción ha abandonado un ritmo de crecimiento exponencial desde 2011 el consumo empieza a crecer cada vez más rápido desde 2005.

Y esta es la relación entre la producción y el consumo:

Gráfico 16.
Gráfico 16. La línea azul representa la relación entre el consumo y la producción. Cualquier punto por encima de 100% implica más consumo que producción (importaciones). Cuanto más baja la línea azul significa menor porcentaje consumido de la energía total producida (exportaciones).

Esta curva describirá, más pronto que tarde, una “U” cuyas consecuencias serán determinantes para el futuro. Saquen sus propias conclusiones.

BP Statistical Review 2014 Colombia

La petrolera BP publica cada año en junio, desde hace 64, su Statistical Review, es decir, sus estadísticas de producción, consumo, exportación/importación, etc, de diferentes tipos de energía, especialmente, claro, de petróleo, gas y carbón.

Mucha de la información que circula por internet y muchas de las decisiones que toman inversores y gobiernos se basan en estas estadísticas, tal vez la recopilación más abundante y fiable de este tipo de datos.

Aunque hace ya unos meses que salieron y ha habido muchos posts por todas partes basados en estos datos (crudeoilpeak.info ha publicado este, este este en inglés), yo no había hecho nada con ellos, asi que voy a poner aquí un resumen de lo más importante referente a Colombia, pues aportan información interesante que no había cubierto en este blog todavía y que puede ser útil en estos tiempos tan convulsos en los que estamos.

Este post se va a basar en tres datos diferentes: los de producción, los de consumo y los de la relación entre uno y otro para ver la posible evolución futura de ambas.

Empecemos por lo primero: el petróleo.

Colombia tiene una historia petrolera centenaria, pero no llegó a ser un país de alguna manera relevante hasta los años 90 cuando empezó a exportar cantidades relativamente grandes de crudo.

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Gráfico 1. A la izquierda en miles de barriles diarios la producción (azul) y el consumo (rojo) de petróleo de Colombia. Se pueden identificar hasta tres picos de producción. El primero en 1970, el segundo en 1999, que fue el del crudo liviano y el tercero y tal vez definitivo en 2013, una vez que incluso los campos de crudo pesado estan llegado a su máximo extractivo.

Al pico de producción de los años 90 le precedió un pico de consumo interno que no se superó hasta hace más o menos un lustro. La producción, como ya sabemos se disparó gracias al elevadisimo precio que alcanzó el petróleo a partir de 2008, que hizo rentables pozos ya conocidos pero demasiado caros como Rubiales, y a la consecuente inversión en exploración y en recobro mejorado, pero se estanca en 2013 (en media anual), lo cual es llamativo porque es mucho antes del desplome de precios, y esto se debio declive de la producción de campos tan importantes como Rubiales, que como vimos aquí, ha perdido más de un 30% de su producción en los últimos años.

Es evidente que la producción siempre ha sido más alta que el consumo, salvo durante la última mitad de los 70’s y la primera de los 80’s, y ultimamente esta relación ha sido bastante buena.

La línea azul representa la relación entre el consumo y la producción. Cualquier punto por encima de 100% implica más consumo que producción. Cuanto más baja la línea azul significa menor porcentaje consumido, del petroleo producido.
Grafíco 2. La línea azul representa la relación entre el consumo y la producción. Cualquier punto por encima de 100% implica más consumo que producción (importación). Cuanto más baja la línea azul significa menor porcentaje consumido del petroleo producido (es decir, exportación).

Actualmente Colombia consume más o menos un 30% del petróleo que produce, mucho menos que en casi ningún otro periodo de los últimos 70 años. Desde 1979 ha habido una caída bastante importante. Se pasa de consumir un 130% de lo que se produce (es decir se importa) a consumir solo un 30%, es decir se exportan hasta 700.000 barriles diarios. Sin embargo este descenso más o menos continuado se ha frenado en los últimos cuatro años con la llegada al tercer pico en 2013 y el continuado aumento del consumo. De no crecer la producción más rápido que el consumo, algo en verdad dificil en el futuro que viene, incluso según las previsiones más optimistas del gobierno, veremos como cambia rápidamente esta relación.

El gas

En rojo el consumo de gas y en azul la producción. Datos en Toneladas equivalentes de petróleo
Grafico 3. En rojo el consumo de gas y en azul la producción. Datos en Toneladas equivalentes de petróleo

Colombia nunca ha sido un gran productor ni consumidor de gas. Todo el gas producido se consumió hasta el año 2007. A partir de ahi se exportó algo, pero el pico de exportación fue 2013 cuando se exportó al rededor del 20% de la producción, en 2014 las exportaciones solo fueron del 8,5%. El consumo de gas es el que crece más rápidamente de los tres.

La línea azul
Gráfico 4. La línea azul representa la relación entre el consumo y la producción. Cualquier punto por encima de 100% implica más consumo que producción (importaciones). Cuanto más baja la línea azul siginifca menor porcentaje consumido del gas producido (exportaciones).

El carbón

En cambio el carbón hace ya unas décadas es la fuente de energía más importante del país.

Gráfica 5. La producción de carbón (azul) y el consumo (rojo) en Millones de toneladas de petroleo equivalente.
Gráfica 5. La producción de carbón (azul) y el consumo (rojo) en Millones de toneladas de petroleo equivalente.

El pico de producción llegó en 2012 y se mantiene casi en ese nivel en el 2014. El consumo llego a su máximo en 2013, pero siempre ha sido bajo y las variaciones han sido mínimas en los últimos decenios.

La relacion entre consumo y producción es obviamente la mejor. Se consume una fracción mínima de la que se produce y por tanto Colombia es un gran exportador de carbón:

Gráfico 6.
Gráfico 6. La línea azul representa lo mismo que en las gráficas 4 y 2 pero con respecto al carbón.

El problema es que esta relación llegó a su mejor momento en 2007: se exportaba casi el 95% de la producción. Desde 2003 hasta ahora el nivel de exportación oscila entre el 95% y el 91%. Al igual que en los casos del gas y el petróleo lo mejor ya ha pasado, cada vez se exporta menos porque o bien se consume más o se produce menos, o una combinación de ambos, que es peor.

Veamos ahora como suman todas estas energías para ver mejor el panoráma energético colombiano (click en la imágen para ver más grande)

A la izquierda (Gráficos 7 y 9) la producción primero separada y luego sumada de gas, carbón y petróleo, para ver como el ritmo creciente de producción de todas las energías que empezó a principios de este siglo gracias sobretodo al carbón, ha parado casi en seco desde hace dos años. A la derecha (Gráficos 8 y 10) el consumo primero separado y luego sumado de gas, carbón y petróleo, para ver como salvo en el caso del carbón el consumo se encuentra en máximos historicos y tiende a crecer a un ritmo bastante rápido, como se ve especialmente en el gráfico 10.

La relación entre consumo total y producción total es la siguiente:

Gráfico 11. Producción (azul) y consumo (rojo) de todas las energías fósiles en Colombia
Gráfico 11. Producción (azul) y consumo (rojo) de todas las energías fósiles en Colombia en Millones de toneladas equivalentes de petróleo
Gráfico 12.
Gráfico 12. La línea azul representa la relación entre el consumo y la producción. Cualquier punto por encima de 100% implica más consumo que producción (importación). Cuanto más baja la línea azul siginifca menor porcentaje consumido de energía producida (exportación).

Al igual que en los casos individuales, la suma total presenta el mismo patrón. Un lector despistado podría pensar que estamos en el mejor momento posible, cuanto el consumo solo representa la fracción más baja que nunca de la producción y por tanto se exporta la mayor parte de la misma. A este lector hay que recordarle dos cosas: primero que el punto justo antes de empezar a caer es, obviamente, el más alto y segundo que vender cantidades record cuando los precios son más bajos no es tan buena idea. Es justo ahora, para desgracia de todos, cuando el ajuste comienza. Y viendo los datos de exploración con caídas superiores al 80% durante este año y sabiendo que las reservas en Colombia solo duran unos 6 años y medio al ritmo de producción actual, el ajuste será rápido y duro. Las cosas ahora, solo pueden empeorar.

[BP Statistical Review 2015 Colombia]