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BP Statistical Review 2016 II: Colombia, el pico del consumo

Aunque sea un poco tarde, como dos meses, este año nos volvemos a acercar al BP Statistical Review, la revisión más completa y referenciada de datos de producción y consumo de petróleo y otras energías del mundo. Ahí, en la columna de la derecha más abajo hay un enlace al Energy Export Databrowser que publica cada año gráficas de producción, consumo, exportación e importación de petróleo, gas, carbón, nuclear e hidroeléctrica de todo el mundo en base a este informe.

En el análisis de este año es más completo, incluimos el análisis del consumo de las energías renovables para dar cuenta de un fenómeno que hasta ahora no habíamos analizado: el pico del consumo de energía primaria. En el post en el que analizamos el BP Statistical Review para toda Amércia Latina ya vimos que el consumo estaba llegando a un máximo a partir del cual solo puede seguir un declive. Esto es lo que decíamos ya en 2015:

“(…) en muy poco tiempo el consumo de energía superará la producción o, para ser más exactos, el consumo tenderá a ajustarse a la producción declinante y arrastrará consigo a la economía.” (TOC 2015)

Ahora vamos a comprobar lo mismo para el caso específico de Colombia.

En cuanto a la producción, la evolución no trae muchas sorpresas y todos los cambios que hay son para empeorar.

Antes de empezar solo falta mencionar dos cosas:

  1. Todos los datos están en Millones de Toneladas Equivalentes de petróleo (MTEP) una medida que permite comparar todos los tipos de energía en los mismos términos.
  2.  BP ofrece datos brutos de producción, no datos netos. Es decir no tienen en cuenta la energía invertida para extraer la energía. La energía neta es la más importante porque es la que realmente llega a la sociedad y permite hacer cosas.

Ahora sí, vamos al análisis.

La situación general

Consumo: ¿el nuevo pico?

Empecemos por un panorama general del consumo del total de energías primarias para ver algunas cosas interesantes antes de volver a centrarnos en las energías fósiles.

Ya sabemos que en cuanto al consumo Colombia no es un país muy relevante dentro de Sur y Centro América:

Consumo total de Energía Primaria en Colombia y Centro y Sur América
Gráfico 1. Comparación del consumo total de energía primaria entre Colombia y el total de Amercia Central y del Sur

Si tenemos en cuenta toda la energía primaria consumida en Colombia, que incluye todas las fósiles, más nuclear, hidroeléctrica y otras renovables (eólica, geotérmica, biomasa y solar) el consumo nacional crece ligeramente mientras que el total de la región cae. Esto, que parece ser una contratendencia no lo es. Las tendencias generales de la Latinoamérica y Colombia se parecen bastante.

Crecimiento consumo energía primaria Colombia Vs. Latam
Gráfico 2. Comparación del ratio de crecimiento del consumo entre Colombia y Amercia Central y del Sur

Así que posiblemente 2017 sea el año en el que el consumo total de energía primaria caiga, es decir, 2016 sería el año del pico del consumo total de energías primarias. Primera buena noticia.

Consumo sumado de todas las energías primarias Colombia
Gráfico 3. Consumo sumado de todas las energías primarias en Colombia entre 1965 y 2016
Evolución del consumo de energías primarias Colombia
Gráfico 4. Consumo de todas las energías primarias en Colombia entre 1965 y 2016

 

Por el momento es la subida del consumo del petróleo, la hidroeléctrica y las otras renovables la que permite aumentar el consumo total este año. Si fuera solo por las fósiles el consumo ya habría caído:

Consumo sumado de todas las energías fósiles Colombia
Gráfico 4. Consumo total de energías fósiles en Colombia. El púnto máximo es 2015

2015 fue, ya está confirmado, el año del pico del consumo de energías fósiles. Segunda buena noticia.

El reparto por fuentes el año pasado fue:

Consumo energía primaria 2016
Gráfico 5. Reparto del consumo de energía primaria en Colombia.

Basícamente se redujo el consumo de Carbón y aumentaron todos los demás. La dependencia del petróleo subió dos puntos, la del gas natural uno y la de la hidroeléctrica dos. Las otras renovables, básicamente solar, eólica, biomasa y geotérmica subieron 0.2%.

La evolución histórica de estas proporciones es la siguiente:

Evolución del consumo de energía primaria
Gráfico 6. Evolución del reparto de energías primarias en el consumo en Colombia

El consumo de petróleo lleva años subiendo, aunque es el gas el que más aumenta a costa de la pérdida de importancia de la hidroeléctrica y el carbón, dejando a las energías fósiles casi el 75% del consumo total.

Producción: dos picos y medio

Por alguna razón el informe de BP no incluye datos de producción de hidroeléctrica, así que solo incluimos aqui los datos de producción de energías fósiles:

Gráfico 7. Producción por fuente energética. Solo energías fósiles

En total la producción de energías fósiles ha caído, a pesar de que el carbón esté en máximos históricos, apenas un poco por encima de su meseta de las 60 MTEP:

Gráfico 8. Producción sumada por fuente energética. Solo energías fósiles

El pico total de las energías fósiles en Colombia fue 2014, y se debe a los picos casi simultáneos del gas y del petróleo y a que el carbón no ha podido compensar esas caídas. Toda parece indicar que el petróleo y el gas van a volver a caer en 2017, así que, si el carbón no dispara su producción, seguramente las caídas totales se aceleren el año que viene. Tercera buena noticia.

Veamos más de cerca los datos de producción y consumo de Petróleo, Gas y Carbón, en ese orden.

Petróleo

Producción y Consumo de Petróleo Colombia 1965-2016
Gráfico 9. A la izquierda en miles de barriles diarios la producción (azul) y el consumo (rojo) de petróleo de Colombia. Se pueden identificar hasta tres picos de producción. El primero en 1970, el segundo en 1999, que fue el del crudo liviano y el tercero y tal vez definitivo en 2013-2015, una vez que incluso los campos de crudo pesado están llegado a su máximo extractivo. Datos en Millones de Toneladas Equivalentes de Petróleo.

La meseta del millón de barriles que se mantuvo hasta el año 2015 se terminó. Como ya apuntabamos en el anterior análisis, 2015 fue el pico de producción según BP (aunque según la ANH fue en 2013) y en 2016 la caída ha sido ya importante. En 2016 la producción media ha sido de 48.8 MTEP frente a las 53 del 2015 una caída de un 8% aproximado, que por los datos de la primera mitad de 2017, aunque se reduce un poco, no parece detenerse.

La caída de la producción de finales de los 90’s, tras el segundo pico del petróleo en Colombia fue gravísima. En esa época el barril de petróleo se hundió por debajo de los 10 dolares, sí, menos de 10 dolares llegó a costar el barril de petróleo Brent en los mercados internacionales. Y eso afectó a las finanzas nacionales, obviamente no era el único factor, pero a Colombia no le va muy bien cuando los precios de su principal exportación se derrumban. De hecho ni el consumo ni la producción retomaron los niveles de finales de los noventas hasta ya pasado 2010, en lo que podría llamarse la década perdida del petróleo colombiano.

Ahora se empieza a dibujar una caída con precios internacionales de entre 45 y 55 dólares el barril. Una franja de precios que ha sido en el peor de los casos de más del triple que la de los 90’s ha conseguido una caída casi igual de fuerte. Ahora estamos en la nueva meseta, la de los 850 mil barriles diarios. Veremos cuanto dura.

El consumo mantiene una tendencia que empezó en 2009 y cuya inercia se mantiene, aunque todo apunta a que el próximo año será en el que ya se note una caída. La crisis parece volver a asomarse trás lo que tal vez fue la década exitosa del petróleo colombiano (2005 – 2015) en la que la producción prácticamente se duplicó y el consumo creció un 50%.

La relación entre la producción y el consumo obviamente se deteriora. Ahora se consume más del 32% del total producido, 3% más de lo que se consumía el año pasado, es decir se exporta un poco menos:

Gráfico 10. La línea azul representa la relación entre el consumo y la producción. Cualquier punto por encima de 100% implica más consumo que producción (importación). Cuanto más baja la línea azul significa menor porcentaje consumido del petroleo producido (es decir, exportación).

Este cambio puede ser engañoso. Tal vez Colombia por su posición en la economía internacional, esta condenada a exportar la mayoría de su petróleo, para alimentar a las economías industrializadas, mientras que aquí se quedará solo lo imprescindible para mantener las estructuras que permiten esa misma exportación. De esta forma es posible que esta relación entre consumo y producción puede no empeorar tan rápidamente como pensabamos antes. Lo cual implica, obviamente, una reducción de la demanda, o lo que es lo mismo, crisis.

Gas

El gas es un caso especial. Ha sido el tipo de energía cuyo consumo más ha crecido en los últimos 20 años, hasta casi alcanzar a la hidroeléctrica y casi duplicar el consumo de carbón, como vimos antes, y cuya producción menos ha sufrido los vaivenes de las crisis.

Producción y Consumo de Gas en Colombia
Gráfico 11. En rojo el consumo de gas y en azul la producción. Se puede observar como la producción seguía una curva de crecimiento más o menos lineal para acelerarse a partir de 2007 lo cual probablemente haya acelerado su caída desde 2013. Datos en Millones de Toneladas Equivalentes de Petróleo

La producción ha crecido casi exactamente al mismo ritmo que la demanda. Esto fue así hasta hace unos 10 años. En 2006 fue el último año en que la producción y el consumo fueron iguales, desde entonces se desacopló y la producción empezó a crecer más rápido. En 2013 la tendencia se invirtió y la producción empezó a caer mucho más rápido que el consumo. El año pasado ya apuntaba a que de seguir el ritmo de la caída pronto seríamos importadores de gas:

Como ya apuntábamos también el año pasado y anteriores posts Colombia está a punto de ser importadora de gas, tal vez, tan pronto como este mismo año 2016. La caída el año pasado sigue la tendencia del año anterior con la diferencia de que el consumo se frena evitando haber llegado ya a la importación.

Y teníamos razón, este año ya lo somos. Por ahora muy poco 0,1 MTEP al día. Pero esto solo es así porque el consumo también lleva dos años bajando. En los primeros 8 meses de 2017 las cosas no mejoran en cuanto a producción, así que el pico del gas, que curiosamente también llegó en 2013, y su posterior declive puede ser mucho más acusado que el del petróleo y puede traer también muchos problemas. Por la propia naturaleza del mercado del gas seguramente veremos al consumo de gas seguir muy de cerca la caída de la producción. Esto ha tenido un curioso efecto sobre la Agencia Nacional de Hidrocarburos: dejó de actualizar los datos de producción de gas desde octubre de 2016.

Gráfico 12. La línea azul representa la relación entre el consumo y la producción. Cualquier punto por encima de 100% implica más consumo que producción (importaciones). Cuanto más baja la línea azul significa menor porcentaje consumido del gas producido (exportaciones).

Carbón

Producción y Consumo de Carbón Colombia
Gráfica 13. La producción de carbón (azul) y el consumo (rojo) en Millones de toneladas de petroleo equivalente. La producción creció de forma casi exponencial hasta 2011, a partir de entonces se encuentra estancada. Datos en Millones de Toneladas Equivalentes de Petróleo.

Carbón es lo que produce Colombia en cantidad. Como vimos más arriba es más del 50% de la energía fósil que produce. Y la subida parecía también imparable, apenas había habido bajadas o estacamientos, pero desde 2011 la cosa esta regular. Aunque en 2016 la producción fue record (y en esto sí nos equivocamos, porque esperabamos que la producción no superara el pico de 2012), desde hace unos años las crecidas prácticamente anulan a las caídas. Y esto no ayuda a mejorar el plano general de la energía en colombia.

El consumo también cae, por lo que la relación entre la producción y el consumo es inmejorable. Se puede exportar más del 90% de lo que se produce:

Relación producción y consumo de carbón en Colombia
Gráfico 14. La linea azul representa la relación entre el consumo y la producción. Cualquier punto por encima de 100% implica más consumo que producción (importaciones). Cuanto más baja la línea azul significa menor porcentaje consumido del carbón producido (exportaciones).

 

Otros posts del BP Statistical Review:

 

BP Statistical Review 2015 I: ¿El pico de la energía en Latinoamérica?

Esta semana analizamos a seis manos: las de Demián Morassi, las de Erasmo Calzadilla y las mias, el futuro energético de America Latina con los datos de la BP Statistical Review.  Aquí vá!

Pico energético Latin DIBUO INICIO

¿Pico energético en Latinoamérica?

Las energías fósiles son la sangre de la civilización industrial. Latinoamérica es parte de esta compleja civilización. Nuestra sangre es bastante negra: de todas las energías, el petróleo representa el 48 % de lo bombeado por nuestro corazón industrial. Con él transportamos la harina para la arepa al supermercado y con él tu carro da vueltas por toda Caracas hasta encontrar dónde estacionar. De las otras energías, el gas (que cocina tu arepa) es la segunda con un 26 % y el carbón (que se usa para electricidad y en gran medida se exporta) ocupa el 5,5 % de nuestro consumo. Por fuera de las fósiles, las hidroeléctricas nos dan el 18 % para electricidad (así puedes iluminar la cocina por la noche), luego los biocombustbles, las centrales nucleares, la biomasa, geotérmica, eólica y solar.

La producción de petróleo disminuye sin tregua desde su pico en 2006, algún año más deprisa y otros sube un poco, en 2014 por ejemplo subió gracias a tres años de barril a 100us$ (y a Brasil). Sin embargo desde ese 2014, con la caída del precio, las empresas y Estados que basan su economía en el petróleo fueron de a poco bajando los brazos, dejaron de explorar, de investigar, de proyectar mientras producían todo lo que podían para no perder competitividad. El resultado del sacudón del precio se ve en la caída de las plataformas de perforación pero aún no en las estadísticas de BP, o al menos no en toda su profundidad.

El efecto de este desplome anunciado (al menos por nosotros) depende de la capacidad de cambiar nuestros otros productos (alimentos, hierro, cobre, etc.) por la energía que nos faltará. Pero la caída del precio de las materias primas es probable que nos dé un par de golpes en otros lados (el esternón y el estómago).

La desglobalización económica deberemos irla monitoreando porque la estrategia que guió el inicio del Siglo XXI puede que no sea válida en este contexto. Es probable que no necesitemos más energía porque no necesitemos producir otras materias primas porque no hay compradores.

Las otras energías aún muestran una capacidad de aumento bastante considerable, hay reservas suficientes para algunos años de aumento de la producción pero se podrán ver limitadas si no hay aumento de la demanda que justifique seguir buscando gas, crear nuevas represas o construir parques eólicos, o bien, no hay capacidad de pedir créditos para realizar estas obras, en general costosas.

Acá nos cruzamos con ese otro límite, el del consumo. ¿Necesitamos seguir aumentando nuestro consumo de energía o, al contrario es hora de decrecer? Esta hora no la fija ni siquiera nuestro deseo ecologista sino el seguimiento de la lógica de los límites del crecimiento.

Obsérvelo usted misma/o

El 8 de junio BP dio a conocer su Statistical Review, un informe que desde 1965 es uno de los más completos en cuanto a reservas, producción y consumo de energía. Si bien para Latinoamérica los mismos datos se pueden encontrar en los informes estadísticos de cada País, aquí se aúnan los criterios de unidades de medidas. De todos modos no está de más comparar con los informes de la IEA (Asociación Internacional de Energía de la OCDE) y la OLADE (Organización Latinoamericana de Energía) aunque sus datos abiertos al público son mucho más acotados. El principal problema para sacar conclusiones determinantes es la oscuridad en los datos de Venezuela, los cuales no se publican mes a mes, sino anualmente cubiertos de gran sospecha.

El petróleo es la gran debilidad.

Debido al espectacular crecimiento económico de la región en el Siglo XXI, ha aumentado el consumo de petróleo y el dinero para invertir en este alabado Dios negro. Especialmente en Brasil que es responsable de más de la mitad del crecimiento total de la región. Sin embargo en los últimos años la desaceleración en ese país unida al descenso ya conocido del consumo en México y al hundimiento Venezolano dan cuenta del mayor descenso del consumo en, al menos, los últimos 30 años.

Gráfico 1 Petróleo consumoSin embargo la geología manda. La producción de nuestro principal insumo energético lleva casi 20 años de estancamiento. Venezuela y México, los grandes productores tradicionales, dan cuenta de la gran mayoría del declive, que solo se ha compensado, aunque parcialmente, por el espectacular crecimiento de Brasil, seguramente el mayor productor de la región en el lustro que viene.

No es menos cierto que ha habido crecimiento en algunos lugares, pero este crecimiento que, insistimos, no ha logrado compensar del todo el declive, necesita de altos niveles de inversión y lleva a complicaciones políticas y ambientales: petróleos extrapesados en Venezuela, Presal en Brasil, por medio de fracking en Argentina o en el Amazonas ecuatoriano o las llanuras Colombianas enfrentándose a las poblaciones originarias.

Gráfico 2 Petróleo Ltinoam

Gráfico 3 Petróleo por países

Las otras energías se encuentran en mejor estado y aún tienen la posibilidad de crecer si así lo requiere la demanda, la cual está en jaque. Sin embargo los costos en relación a los beneficios pueden hacer claudicar los esfuerzos por aumentar cada una de estas fuentes.

La producción de gas ha caído en dos grandes productores: Argentina y México. Si bien Argentina tiene las segundas reservas más importantes del denominado shale gas (que se extrae por medio del fracking) la realidad por ahora es que las costosas inversiones no han dado los beneficios esperados y los bajos precios para comprar en el mercado global o a los socios regionales son mucho más convenientes que la puesta en marcha de un boom como se dio en EEUU (que no está demás decir que duró relativamente poco y a base de una burbuja financiera que se está pinchando). Los otros dos grandes productores Trinidad y Tobago y Venezuela, siguen en su particular meseta ondulante. Ya veremos qué pasa cuando salgan de ella.

Gráfico 4 GAS producción

En cuanto al consumo apenas crece en el último año y en México, el mayor consumidor, cae casi 4 mil millones de metros cúbicos.

Gráfico 5 GAS consumo

En cuanto al carbón todos los ojos están puestos en Colombia. La caída del precio desde 2011 sumado al desapego global por sus fuertes emisiones de CO2 por unidad energética puede que haga difícil levantar la meseta, mientras el consumo en ese país se ha disparado multiplicándose por 5 en los últimos 10 años.

Gráfico 6 Carbón producción

Sin embargo, el detalle para analizar es cómo ha crecido su consumo regional mientras la producción se estancaba. Sin embargo en el último año cae con fuerza en Chile y más moderadamente en Brasil, Argentina, Perú, Venezuela y el resto de países y solo aumenta significativamente en Colombia y marginalmente en México.

Gráfico 7 Carbón consumo

Las energías “renovables” han podido despegarse al menos un poco de la principal fuente de producción de electricidad que es la energía hidroeléctrica, el desarrollo de la energía eólica es especialmente importante en algunos países importadores netos de energía como Uruguay que se convirtió en el País con mayor porcentaje de energía eólica en su mix de producción eléctrica. México por su parte ha impulsado la geotermia mientras que en algunas regiones el aumento de la biomasa (carbón vegetal, madera y residuos del agro) fue fundamental para sostener el desarrollo. Si bien hay varios proyectos en los campos eólico, solar (ni siquiera visible en la gráfica) e incluso nuclear, todo parece depender de los referidos a nuevas represas.

Gráfico 8 Renovables consumo

La mayor caída en el consumo de los últimos 20 años.

Evidentemente la recesión económica llegó a nuestro continente y eso tiene un efecto en el consumo energético. Si bien este efecto es un rebote de la economía global, donde la caída de las importaciones chinas ha sido la gran protagonista en 2015 y Brasil su actor secundario, Latinoamérica no ha tenido mucho que ofrecer para amortiguar el impacto.

Gráfico 9 TOTAL ENERGÍA consumo

La imposibilidad latinoamericana de producir energía barata para sostener el crecimiento industrial es anterior a este pinchazo y por tanto la región se volvió totalmente dependiente de otras materias primas para su crecimiento. La velocidad de los acontecimientos puede dejarnos con el pie cambiado si no reaccionamos a tiempo.

Recordemos que el petróleo representa casi la mitad del consumo energético y el gas un cuarto del total. Con la caída del precio del barril a mediados de 2014 las empresas (privadas y estatales) sostuvieron el bombeo pero dejaron de perforar nuevos pozos. La relación entre las perforaciones y la producción es fundamental para comprender el futuro, en los últimos diez años las perforaciones aumentaron pero sólo para sostener la producción, luego de la caída del precio las perforaciones descendieron de manera vertiginosa y lo que estamos viendo a principios de 2016 es una caída en la actividad mucho más aguda que en los últimos años.

Gráfico 10 Plataformas

Esta caída energética es parte de una espiral de caída de oferta y caída de demanda de todos los productos para la industria y el consumo, que para el ciudadano se verá reflejado en crisis económicas que podrán ondular dependiendo País y año pero que en su conjunto continuarán durante décadas hasta estabilizarse en algún punto muy lejano al final de la denominada era industrial. Cómo actuarán gobernantes y ciudadanos depende de lo informados que estén, para tomar decisiones, más que de volver a estrategias que en el pasado hayan funcionado. Aún no se oyen debates sobre cómo llevar el declive ni en el ala derecha ni tampoco en las izquierdas de la región. El mantra parece ser cómo “reindustrializar el País” o cómo “volver a la senda del crecimiento”, dos imposibles.

El camino lleno de amenazas es el único que tenemos para recorrer. Es esperable que así sea para evitar mayores problemas climáticos y evitar también que crezca la ya avanzada contaminación de suelo, agua y extinción masiva de seres vivos.

El cómo recorrerlo merece un trabajo aparte y no es nuestra intención delinearlo en este texto ya que sólo tiene sentido si previamente logramos entender el trasfondo y no echar todas las culpas a la corrupción, el narcotráfico o al FMI. El fondo de la cuestión, en este momento es la relación entre geología, tecnología y sociedad. La geología tiene límites, la tecnología encuentra límites y la sociedad deberá aprender a limitarse.