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Las ciudades del petróleo se apagan

Esta noticia ha aparecido en el periódico español El País que sigue retratando la crisis petrolera en América Latina. Hace unos meses publicó este otro artículo sobre Puerto Gaitán. Ahora habla de Ecuador, donde la historia se repite.

Las ciudades más grandes de la amazonía ecuatoriana, Nueva Loja y Francisco de Orellana, con 100.000 y 40.000 habitantes, respectivamente, están al borde la quiebra tras el parón de las operaciones petroleras (…)

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Peak Oil Colombia año 1

Hace poco P.O.C ha cumplido un año. Ha sido un año muy interesante. Muchas cosas han cambiado desde el 25 de Diciembre de 2014 cuando escribí el primer post.

En ese momento el petróleo ya había perdido la mitad de su valor, pero a estas alturas ya cuesta más de un 60% menos de lo que costaba a mediados de 2014. Y la perspectiva es que siga bajando. Lo cual tarde o temprano terminará por arrastrar la producción. Algo que para mi sorpresa, aún no ha ocurrido. Colombia sigue produciendo algo más de un millón. Pero ahora no vamos a hablar de la producción, para eso escribiré la siguiente actualización.

En cuanto al blog, no ha ido mal: ha tenido 1723 visitas de 1063 visitantes. A parte de la página principal los posts mas visitados han sido El petróleo pesado en Colombia, Peak Oil ColombiaMapa del fraking en America Latina. El mejor mes fue Noviembre pasado, cuando publiqué un artículo en el blog de Antonio Martínez Turiel Crash Oil. Por cierto tengo pendiente la publicación de la revisión de ese artículo aquí. Sin todos los visitantes que vinieron desde allí el blog habría tenido muchas menos. Hay un total de 29 posts, de los cuales solo uno es de 2014 y he tratado temas tan variados como las exportaciones, el consumo interno, el gas, el carbon, los modelos del colapso, he hablado de campos petroleros en profundidad y he analizado la actualidad de la mejor forma que he podido.

En realidad comparado con otros blogs especializados, este sigue siendo uno muy pequeño, entre otras cosas porque es de ámbito local, algo que es un poco raro hablando del pico del petróleo y también, no lo voy a negar, por los límites de su autor.

Por eso mismo ha sido un año muy interesante también para mí. He aprendido muchisimo sobre el mundo del petróleo, sobre la importancia que tiene y sobre la situación en Colombia. Algo que no habría aprendido si no hubiera empezado a escribir.

Este año que empieza, será seguramente tan interesante o más que el pasado. Seguramente empezaremos a ver el pico del petróleo de Colombia por el retrovisor (de esto hablaré en el próximo post) y hay muchas apuestas sobre el 2015 como el año del pico global de producción. Para eso tendremos que esperar un poco más. Obviamente espero que el blog reciba más visitas, más comentarios y más likes.

Hasta pronto!

 

Actualización Julio y Agosto

La ANH ha publicado muy recientemente los datos de Julio y Agosto por campos, contratos, departamentos etc.

Vamos de una vez a lo importante: ¿Qué pasó en Arauca? Como ya sabíamos, la producción de Colombia no llegó al millón de barriles en ninguno de los dos meses y como sabemos el precio internacional sigue bajo y no había una racha tan mala desde hace más de 10 años:

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Veámoslo más de cerca:

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Esta caída se debe, como vimos hace poco, a que las instalaciones de Caño Limón y de Arauca en general, estuvieron casi completamente paradas durante julio y solo empezó a salir un poco de petróleo en agosto:

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Aquí lo podemos ver campo por campo:

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Todo este problema de Caño Limón, tal vez tarde todavía un par de meses en normalizarse y solo entonces podremos ver hacia donde van los campos que mantienen a Arauca en el mapa petrolero nacional, Chipirón y Caño Rondón, que por cierto, son los únicos que han vuelto a producir a un ritmo más o menos considerable en agosto.

Las dudas sobre si se superará el máximo de producción anual media alcanzado en 2013, de 1,010 m/bd parece que no se despejarán hasta final de año. Hasta agosto la media de producción anual era de 1,008 m/bd, así que si todos los campos no están en su máximo rendimiento las cosas van a estar muy apretadas.

¿Qué pasó en el resto de campos importantes? Pues aquí va la producción total por campos:

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Y aquí para más detalle, solo los más importantes:

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Aparte de las conocidas caidas de todos los campos de Arauca, otros campos presentaron declives importantes: Castilla pierde 8 mil barriles en dos meses, Chichimene casi 2 mil, La Cira mil, Casabe 2 mil, mientras que Castilla Norte gana 5 mil, Yarigui sube 2 mil y Costayaco y Ocelote mil, los demas suben o bajan menos de mil barriles al día.

En otro orden de cosas, Ecopetrol nos esta transmitiendo casi en directo via su twitter lo que le espera al sector petrolero colombiano en el futuro próximo

Todo lo que no se esta explorando, se va a intentar sustituir por el recobro mejorado. Veremos que efecto tiene. De ahi también que ahora acabemos de pasar el II Foro Mundial de Recobro. De esta forma, es muy probable que veamos en el medio plazo que los campos antiguos reducen sus caídas tan dramáticas y se equilibran pero que a la vez no se incorporan nuevos campos que sustituyan el inevitable declive.

Sigan pendientes.

Nunca seremos Europa

Esta semana he estado leyendo el libro “Desarrollo Humano y Ética de la Sostenibilidad” de Antonio Elizalde. Es una obra bastante accesible acerca de las diferentes perspectivas sobre la satisfacción de necesidades. Elizalde desglosa hábilmente lo que entendemos como necesidades en tres partes: Necesidades, Satisfactores y Bienes:

Las necesidades humanas fudnamentales son universales, es decir, son y han sido las mismas para todos los seres humanos a lo largo de la historia y de las culturas.

Los satisfactores son las formas historicas y culturales mediante las cuales damos cuenta de nuestras necesidades humanas fuandamentales. Son la historización de nuestras necesidades (…) constituyen la interfaz entre lo que es la exterioridad y la interioridad, entre los bienes y las necesidades fundamentales.

Los bienes son los artefactos materiales de la cultura, y son fundamentalmente pura exterioridad, son objetos o cosas que potencian la capacidad de los satisfactores para poder dar cuenta de la necesidad. (…) Por definición, un bien es algo de tipo material, algo concreto y, consecuentemente, tiene un peso entrópico. De modo tal que grava al sistema mayor, que es el de la vida, de la biosfera. (pag. 54-55)

Para Elizalde, Max-Neef y Hopenhayn las necesidades básicas son 9:

subsistencia, protección, afecto, entendimiento, creación, participación, ocio, identidad y libertad. (pag. 55).

Este planteamiento se entiende mejor cuando se compara esta teoría con el punto de vista oficial del desarrollismo (un punto de vista que da suporte ideológico al sistema de producción capitalista y a la ideología liberal): las necesidades humanas son infinitas, ilimitadas y siempre crecientes; por tanto satisfacerlas depende en último término de ser capaces de producir más y más cosas que cumplan este fin, algo, por otra parte, paradojicamente inalcanzable.

¿Como se generalizó esta visión? La modernidad, la perfectibilidad humana, el postivismo, la concepción lineal de la historia… tal vez, pero desde luego la impresión de que llevamos 200 años (desde que se empezó a usar el primer combustible fósil a escala industrial) es decir desde la revolución industrial, creciendo sin parar, nos ha hecho pensar que podríamos seguir haciendolo indefinidamente y que todo el mundo podría llegar a tener de todo, literalmente de todo. Y la única justificación más o menos legítima para semejante empresa es que hacerlo es la única forma de satisfacer las necesidades de las personas y por tanto darles acceso en última instancia a la felicidad, aunque sea en la forma mercantilizada y vacía que vemos por televisión.

Durante bastante tiempo esta concepción, esta narrativa y hasta cierto punto, una forma parcial de realizarla se ha ido extendiendo, de forma que parecía que el estado del bienestar a la europea o el sueño americano, más liberal, eran accesibles a todos. Esto por supuesto no es así, para la mayoría de las personas del mundo el nivel de vida que representa el sueño americano (una casa en propiedad en los suburbios de una gran ciudad, uno o más automoviles, una cocina equipada con todos los electrodomésticos y últimamente, un set completo de aparatos electrónicos) o el del estado del bienestar europeo (educación y sanidad gratuita, vivienda pública y además libertad empresarial) son solo modelos a los que aspirar. En Colombia lo sabemos bien, eso ni es ni será nunca la generalidad. El nivel de consumo que llevan los países en los que dichos modelos tienen un mayor grado de implantación no es extrapolable.

La huella ecológica

mapahuella

Este es el mapa de la huella ecológica de cada país en Hectáreas Globales, una medida de territorio estandar de los recursos necesarios para producir todo lo que una sociedad consume y absorber todos los desechos que haciendolo, genera. No voy a explicarlo en profundidad (podría ser un post entero) pero vale la pena mencionar que de media, los más de 7 mil millones de personas que hay disponen de menos de 2 hectáreas globales de territorio. Los colores más oscuros significan que se consumen más hectareas globales. Entre 5 y 8, en países como Australia, Estados Unidos, Dinamarca, Suecia, Canadá, Suiza, Finlandia, más de 3, el resto de países de la OCDE, Libia, Arabia Saudí… Entre 2 y 3, Brasil, Argentina, Sudáfrica, China, y por debajo, los que consumen dentro de lo que sería extrapolable a toda población sin superar la capacidad de la tierra están basicamente los países pobres y muy pobres, es decir, la mayoría de África, el Sudeste Asiático, Centroamérica y parte de Sudamérica.

Countries with a high level of human development tend to have higher Ecological Footprints. The challenge is for countries to increase their human development while keeping their Footprint down to globally sustainable levels. Living Planet Report, 2014 p. 12

La biocapacidad y el déficit ecológico

Cada territorio tiene una biocapacidad, que también se puede medir en la medida estandar de Hectáreas Globales. Esto está estrechamente ligado al tmaño de cada país: Estados Unidos, Rusia, Canadá, Brasil… son países con gran biocapacidad.

A la diferencia entre la biocapacidad y la huella ecológica se le denomina déficit (o superávit) ecológico. Para que unos países puedan tener déficit ecológico, como es el caso de casi toda Europa, Norteamérica y gran parte de Asia, otros (básicamente África) tiene que tener superávit.

Nunca seremos Europa

La gestión del déficit y el superávit es un juego de suma cero. En el mundo ideal de la economía medioambienta, en la que los recursos son capital natural, se comercia con el superávit cambiando biodiversidad, capacidad de absorción de residuos o sobreexplotación por dinero. Un análisis histórico, social y crítico desvelaría como la apropiación de los recursos naturales ha sido posible solo gracias a procesos de invasión, colonización, explotación y expoliación del norte global hacia el sur global.

Tanto el sueño americano como el estado del bienestar típicamente europeo, se construyeron en el periodo siguiente a la segunda guerra mundial, cuando unos tenían colonizada a parte de África y Asia y otros empezaban su cruzada neocolonialista especialmente en su patio trasero para luego extenderla por todo el mundo. Solo estra apropiación a través de diferentes procesos de dominación, casi siempre violentos, permitió desarrollar estos modelos productivos y estos estándares de consumo disparatados. Muchos de los recursos expoliados son no renovables a escala humana y no reciclables, como el petróleo, el gas o el carbón, otros tampoco son renovables, pero si son reciclables, al menos en parte, como muchos minerales, y otros son renovables si no se extinguen y no se supera su capacidad de regeneración, como la fauna y la flora. Sin duda lo mejor ya se ha ido.

Los mega-yacimientos de petróleo como Cantarel en México o Gawar en Arabia son campos descubiertos hace décadas de los que se sigue beneficiendo básicamente la parte de la población que consume más recursos, incluso si no está en el país que posee estas riquezas. La energía disponible para el supuesto desarrollo que supuestamente tendrán que tener los países que hoy no son, pero quieren ser como Europa, son frustrantemente escasos, difíciles de extraer y mucho más contaminantes que los anteriores. Y no, no serán suficientes para que países como Colombia, México, Brasil o China, lleguen a tener nunca un estado del bienestar como el Suizo, Sueco o Canadiense, ni para llegar al sueño americano.

El consumo infinito

El mito del progreso occidental es omnipresente. Creemos en el progreso, en el desarrollo, en el crecimiento. No hay dudas acerca del futuro. Nuestro país -esto se podría decir de casi cualquiera- será un gran país en el futuro. Podemos llegar a tener estándares de vida europeos o norteaméricanos. Es cuestión de tiempo o de que los políticos corruptos sean sustituidos por unos honestos.

El problema de todas estas afirmaciones es que son solo eso, mitos. Es cierto que la tierra recibe un input de energía más o menos constante del sol y que por lo tanto no es un sistema cerrado, al menos considerando una escala temporal humana. Pero también es cierto que los recursos energéticos que nos han hecho llegar hasta donde estamos en términos civilizatorios (y esto vale también para Colombia, aunque no estemos tan civilizados) son mucho menos limpios y ubicuos que el sol, el viento o las caídas de agua. El petróleo, el carbón y el gas que se reparten más o menos el 90% de la energía primaria en el mundo y más o menos lo mismo en Colombia. Son recursos no renovables a escala temporal humana y obviamente finitos (los renovables también son finitos, aclaremos). Pero las cosas son peores. El límite no es físico o geológico. Esta claro que no se pueden extraer más recursos que los que hay, más petróleo que el que hay en cada pozo o más carbón que el que hay en cada mina, pero la geografía es solo el límite último, el teórico, el que nunca podremos tocar.

Antes está, por ejemplo, el límite económico: solo se pueden extraer recursos si cuesta menos extraerlos de lo que se paga por ellos en el mercado, es decir si son rentables. Hemos hablado en varios posts de esto. Por eso se están dejando de perforar pozos en Colombia, (tanto que a este ritmo se llegará con suerte a perforar unos 30 o 40 este año, frente a más de 100 el año pasado), por eso se abandonan pozos en Estados Unidos y en otros países. Y por eso, por la nula rentabilidad (entre otras cosas), colapsan economías enteras como la Egipcia, la Yemení o la Siria. Y por eso también se tambalean otras más visibles como la Europea, que sigue de rodillas cuando vamos a hacer 8 años del principio de la crisis. Cada vez es más dificil encontrar recursos energéticos a un coste lo suficientemente bajo como para que se puedan vender en un entorno de sueldos bajos. De esto saben mucho en España, donde el desempleo lleva por encima del 20% por unos 3 o 4 años ya.

En todos estos países que he mencionado, excepto Colombia, el consumo de petróleo baja. En Colombia sube, junto con el del resto de fuentes energéticas. De esto vamos a hablar aquí. Del consumo infinito.

Consumo de energía primaria en Colombia

Las tendencias exponenciales tienen una belleza extraña. Tienden al infinito, a lo inimaginable. Son realidad solo en la teoría, tal vez en la imaginación, pero nunca, en ningún lugar ni en niguna circunstancia pueden ser llevadas a la práctica. El consumo de energía en Colombia pareció seguir esa tendencia entre 1965 y 1997, más de 30 años. Cayó durante un lustro y ahora se recupera para volver a esa senda de la que seguro saldrá más pronto que tarde.

Nunca hemos consumido tanto carbón como hoy, nunca hemos consumido tanto petróleo como hoy, ni tanto gas. De hecho el gas ha sido el gran ganador de la última década y media de consumo energético en este país, a diferencia del resto del mundo donde el gran ganador ha sido el carbón, la más contaminante fuente de energía, que amenza ya al petróleo en ese primer lugar, al menos en términos de volumen.

A pesar de este consumo creciente Colombia sigue siendo un país exportador de las tres energías fósiles. Pero ¿cuánto puede durar esto? ¿Durante cuánto tiempo podremos exportar tanto petróleo?

Hagamos algunos números. Vayamos poco a poco. Empecemos por un escenario irrealmente optimista. Hagámoslo fácil:

– Digamos que la producción Colombiana va a mantenerse en 1 millón de barriles.  Seguramente no mantendrá ese nivel mucho tiempo, pero bueno.

– Colombia consume 300.000 barriles de petróleo diarios. Digamos que el consumo va a crecer al 3% anual de media (ha crecido mucho más los últimos 5 o 6 años)

– Esto quiere decir que exporta unos 700.000 barriles

Con estos datos Colombia dejería de ser exportador neto entre 2054 y 2055. Es decir dentro de 40 años consumiríamos todo el petróleo que producimos. Pero ajustemos un poco el escenario…

Sabemos que los los campos maduros, que son los que producen gran parte del petróleo Colombiano declinan a un promedio del 17% anual! y que solo tenemos reservas para 6 o 7 años. Digamos que para el conjunto de Colombia la producción bajará un 1% anual de media desde 2016 (lo cual implica muchos y  muy abundantes descubrimientos en los próximos años), algo mucho más optimista que lo plantea la ACP.

Incoporando un declive ridículamente mínimo Colombia dejaría de ser exportador de petróleo entre 2044 y 2045, es decir 10 años antes. Solo 30 años a partir de ahora. Con declives más realistas esa fecha se podría acercar bastante más, reduciendo los ingresos del estado, reduciendo los márgenes de beneficio de las empresas, reduciendo empleos y salarios y por tanto acumulando tensiones sociales. Ya lo hemos visto: antes de que lleguen los problemas geológicos o físicos, antes incluso de los límites puramente económicos o financieros, aparecen los problemas sociales que hacen insostenible el consumo infinito.

 

 

 

Los modelos del colapso

Hemos estado repasando en los anteriores posts los datos que apuntan a un descenso progresivo en la producción petrolera colombiana en un futuro próximo. En este post echaremos un vistazo a la forma que podría tomar ese descenso y las consecuencias del mismo.

Los modelos del colapso

Diferentes autores tratan el tema del descenso en la extracción de recursos, particulamente de petróleo, aunque esto es en cierta medida extrapolable a culaquier tipo de recurso.

El modelo más conocido es seguramente el de M. King Hubbert, conocido como el Pico de Hubbert, que se describe como una campana cuya curva de ascenso y de descenso son idénticas. Hubbert fue el primero en calcular el posible pico de producción petrolera en EEUU durante los años cincuenta y acertó. Aunque la producción de petróleo no convencional y otros líquidos más o menos similares haya estado creciendo en los últimos años,  para el petroleo convencional, que fue el que estudió Hubbert, el pico llegó a principios de los años 70 y seguramente no se llegue a superar nunca

Sin embargo el Pico de Hubbert se hizo con ciertos presupuestos que condicionan el resultado. La siguiente gráfica muestra como para Hubbert la decadencia del petróleo sería superada gracias a la superabundancia de energía nuclear, que aparentemente no declinaría nunca.

Es decir, se puede mantener un ritmo de declive igual al de crecimiento de la extracción porque otra fuente energética toma el relevo.

Otro enfoque muy extendido es el de El Precipicio de Séneca:

¿Qué pasa cuando se empieza a llegar al máximo de extracción posible? Normalmente lo que ocurre es que las personas, o en este caso, las empresas intentan mantener el ritmo a cualquier precio e incluso aumentarlo de forma que se agotan más rápido las reservas y por tanto el ritmo de descenso, cuando llega, se acelera. Esto es una simplificación, porque hay otros factores que pueden influir en la velocidad de la caída, unos son más o menos predecibles, como los efectos de la contaminación o la deforestación, pero otros son prácticamente impredescibles como las guerras o los disturbios. La idea básica es que forzar el crecimiento acelera el declive. Eso es por otra parte lo que está pasando ahora mismo en varios lugares, entre otros en Colombia, así que olvídense de un lento y agradable declive como el que predicen el gobierno o la Asociación Colombiana de Petróleo

Proyección de producción de petróleo

Es más probable una caída dura y rápida de la que sea muy dificil recuperarse, como le ocurrió a Irán a finales de los 70s y otra vez ahora:

Ugo Bardi tiene un blog en el que describe muy amenudo Precipicios de Séneca en muchos ámbitos: http://crisisderecursos.blogspot.it/

Otros escenarios

Sin embargo no todos los escenarios posibles son de declive. Obviemos los de crecimiento que obviamente no son eternos y aquellos se imponga una meseta ondulante, como en la que estamos ahora mismo en Colombia y que ya va para tres años, porque tarde o temprano empezará el declive.producciónyprecio1997dic2014

 

Hay caídas escalonadas, más lentas que los períodos de crecimiento y esto es más dificil de modelar pero a nivel regional o en lugares con mucha producción es algo que ocurre:

India

Conclusión

El declive llegará. ¿Cómo? es dificil saberlo, sobretodo porque además de haber un componente geográfico (no a todos sitios llegará de la misma forma ni al mismo tiempo), porque también hay un componente social (no todos sufriremos igual el colapso) a lo mejor los ricos lo sufren mejor, o lo mejor los pobres, a lo mejor los hombres o a lo mejor las mujeres, a lo mejor los blancos o a lo mejor los negros. Sin embargo los modelos que hemos visto nos ayudan a entender que es lo que esta ocurriendo y sobretodo a que escenarios nos podemos enfrentar en el futuro no tan lejano.

Bienvenidxs al peak oil

¿Para qué exportar?

A pesar de que en los últimos años la producción de petróleo ha crecido más rápidamente que la demanda, Colombia esta a pocos años de dejar de ser exportador neto de petróleo y empezar a importar, como señala aquí la propia Asociación Colombiana de Petróleo (ACP):

el sector está prendiendo las alarmas por la situación que está viviendo la industria, si se tiene en cuenta que las reservas probadas solo alcanzan para seis años, y de no resolverse los cuellos de botella, como la demora en las expedición de licencias ambientales, los bloqueos de las comunidades a los campos de producción y los atentados contra la infraestructura, el país se vería obligado a importar petróleo.

Algo que también señalan estudios privados como BP Statistical Review (pag. 8)reservas-producción

Según el presidente de la ACP, el señor Lloreda, haría falta perforar hasta 230 pozos de petróleo al año, algo que no se ha conseguido nunca, es más la mayor cantidad de pozos perforados en un año es 131 en 2012 (de los cuales solo el 34% resultó tener petróleo). En 2013 se perforaron “solo” 115 pero la tasa de éxito fue solo del 27%. En 2014, recoge portafolio, se perforaron entre 110 y 115 pozos según la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) y con suerte se llegará a 30 avisos de descubrimiento, lo que reduce aún más la tasa de éxito.
Todos estos pozos añaden a las reservas nacionales unos 31 millones de barriles de petróleo, el equivalente a, ojo, 104 días de consumo…
Si no hay grandes cambios en el panorama de precios, algo que parece poco probable, los cambios legislativos en materia ambiental y los recortes en gastos laborales no le van a alcanzar a las compañías para aumentar el gasto en exploración y por tanto para abrir más pozos.
Este año, para muestra un botón, nos acabamos de enterar gracias a la infame cuenta de twitter de ecopetrol @ecopetrol_sa, que la inversión en exploración off-shore se reduce de más de 600 millones de dólares a poco más de 200 (que se reparten entre Colombia y otros países), en línea con otras desinversiones muy importantes realizadas por muchas otras compañías petroleras que simplemente no pueden mantener sus niveles de gasto en un entorno de precios deprimidos, como recoge La República.

Hago aquí un apunte aparte para denunciar el cinismo de Ecopetrol: cinco días después de las protestas por las condiciones laborales en la sede de la compañía en Tibú, Ecopetrol se vanagloria de donar 50 computadores para un colegio en la misma localidad.


A pesar del paisaje que estamos describiendo aquí, persiste una creencia bastante absurda que hace que haya gente que se preocupe por si Estados Unidos consigue la independencia energética (algo bastante poco probable, aunque La República diga que este año lo va a conseguir), porque no tendríamos a quien exportarle nuestro petróleo (petróleo que probablemente no tendremos en pocos años).

Una sociedad seria tal vez pensaría en que hacer con el poco (muy poco) petróleo que le queda para preparar una transición hacia un mundo en el que el petróleo (y los demás combustibles fósiles) va a escasear, o como decíamos hace poco, prepararse para un mundo post-extractivista, post-desarrollista y post-capitalista.