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BP Statistical Review 2016 II: Colombia, el pico del consumo

Aunque sea un poco tarde, como dos meses, este año nos volvemos a acercar al BP Statistical Review, la revisión más completa y referenciada de datos de producción y consumo de petróleo y otras energías del mundo. Ahí, en la columna de la derecha más abajo hay un enlace al Energy Export Databrowser que publica cada año gráficas de producción, consumo, exportación e importación de petróleo, gas, carbón, nuclear e hidroeléctrica de todo el mundo en base a este informe.

En el análisis de este año es más completo, incluimos el análisis del consumo de las energías renovables para dar cuenta de un fenómeno que hasta ahora no habíamos analizado: el pico del consumo de energía primaria. En el post en el que analizamos el BP Statistical Review para toda Amércia Latina ya vimos que el consumo estaba llegando a un máximo a partir del cual solo puede seguir un declive. Esto es lo que decíamos ya en 2015:

“(…) en muy poco tiempo el consumo de energía superará la producción o, para ser más exactos, el consumo tenderá a ajustarse a la producción declinante y arrastrará consigo a la economía.” (TOC 2015)

Ahora vamos a comprobar lo mismo para el caso específico de Colombia.

En cuanto a la producción, la evolución no trae muchas sorpresas y todos los cambios que hay son para empeorar.

Antes de empezar solo falta mencionar dos cosas:

  1. Todos los datos están en Millones de Toneladas Equivalentes de petróleo (MTEP) una medida que permite comparar todos los tipos de energía en los mismos términos.
  2.  BP ofrece datos brutos de producción, no datos netos. Es decir no tienen en cuenta la energía invertida para extraer la energía. La energía neta es la más importante porque es la que realmente llega a la sociedad y permite hacer cosas.

Ahora sí, vamos al análisis.

La situación general

Consumo: ¿el nuevo pico?

Empecemos por un panorama general del consumo del total de energías primarias para ver algunas cosas interesantes antes de volver a centrarnos en las energías fósiles.

Ya sabemos que en cuanto al consumo Colombia no es un país muy relevante dentro de Sur y Centro América:

Consumo total de Energía Primaria en Colombia y Centro y Sur América
Gráfico 1. Comparación del consumo total de energía primaria entre Colombia y el total de Amercia Central y del Sur

Si tenemos en cuenta toda la energía primaria consumida en Colombia, que incluye todas las fósiles, más nuclear, hidroeléctrica y otras renovables (eólica, geotérmica, biomasa y solar) el consumo nacional crece ligeramente mientras que el total de la región cae. Esto, que parece ser una contratendencia no lo es. Las tendencias generales de la Latinoamérica y Colombia se parecen bastante.

Crecimiento consumo energía primaria Colombia Vs. Latam
Gráfico 2. Comparación del ratio de crecimiento del consumo entre Colombia y Amercia Central y del Sur

Así que posiblemente 2017 sea el año en el que el consumo total de energía primaria caiga, es decir, 2016 sería el año del pico del consumo total de energías primarias. Primera buena noticia.

Consumo sumado de todas las energías primarias Colombia
Gráfico 3. Consumo sumado de todas las energías primarias en Colombia entre 1965 y 2016
Evolución del consumo de energías primarias Colombia
Gráfico 4. Consumo de todas las energías primarias en Colombia entre 1965 y 2016

 

Por el momento es la subida del consumo del petróleo, la hidroeléctrica y las otras renovables la que permite aumentar el consumo total este año. Si fuera solo por las fósiles el consumo ya habría caído:

Consumo sumado de todas las energías fósiles Colombia
Gráfico 4. Consumo total de energías fósiles en Colombia. El púnto máximo es 2015

2015 fue, ya está confirmado, el año del pico del consumo de energías fósiles. Segunda buena noticia.

El reparto por fuentes el año pasado fue:

Consumo energía primaria 2016
Gráfico 5. Reparto del consumo de energía primaria en Colombia.

Basícamente se redujo el consumo de Carbón y aumentaron todos los demás. La dependencia del petróleo subió dos puntos, la del gas natural uno y la de la hidroeléctrica dos. Las otras renovables, básicamente solar, eólica, biomasa y geotérmica subieron 0.2%.

La evolución histórica de estas proporciones es la siguiente:

Evolución del consumo de energía primaria
Gráfico 6. Evolución del reparto de energías primarias en el consumo en Colombia

El consumo de petróleo lleva años subiendo, aunque es el gas el que más aumenta a costa de la pérdida de importancia de la hidroeléctrica y el carbón, dejando a las energías fósiles casi el 75% del consumo total.

Producción: dos picos y medio

Por alguna razón el informe de BP no incluye datos de producción de hidroeléctrica, así que solo incluimos aqui los datos de producción de energías fósiles:

Gráfico 7. Producción por fuente energética. Solo energías fósiles

En total la producción de energías fósiles ha caído, a pesar de que el carbón esté en máximos históricos, apenas un poco por encima de su meseta de las 60 MTEP:

Gráfico 8. Producción sumada por fuente energética. Solo energías fósiles

El pico total de las energías fósiles en Colombia fue 2014, y se debe a los picos casi simultáneos del gas y del petróleo y a que el carbón no ha podido compensar esas caídas. Toda parece indicar que el petróleo y el gas van a volver a caer en 2017, así que, si el carbón no dispara su producción, seguramente las caídas totales se aceleren el año que viene. Tercera buena noticia.

Veamos más de cerca los datos de producción y consumo de Petróleo, Gas y Carbón, en ese orden.

Petróleo

Producción y Consumo de Petróleo Colombia 1965-2016
Gráfico 9. A la izquierda en miles de barriles diarios la producción (azul) y el consumo (rojo) de petróleo de Colombia. Se pueden identificar hasta tres picos de producción. El primero en 1970, el segundo en 1999, que fue el del crudo liviano y el tercero y tal vez definitivo en 2013-2015, una vez que incluso los campos de crudo pesado están llegado a su máximo extractivo. Datos en Millones de Toneladas Equivalentes de Petróleo.

La meseta del millón de barriles que se mantuvo hasta el año 2015 se terminó. Como ya apuntabamos en el anterior análisis, 2015 fue el pico de producción según BP (aunque según la ANH fue en 2013) y en 2016 la caída ha sido ya importante. En 2016 la producción media ha sido de 48.8 MTEP frente a las 53 del 2015 una caída de un 8% aproximado, que por los datos de la primera mitad de 2017, aunque se reduce un poco, no parece detenerse.

La caída de la producción de finales de los 90’s, tras el segundo pico del petróleo en Colombia fue gravísima. En esa época el barril de petróleo se hundió por debajo de los 10 dolares, sí, menos de 10 dolares llegó a costar el barril de petróleo Brent en los mercados internacionales. Y eso afectó a las finanzas nacionales, obviamente no era el único factor, pero a Colombia no le va muy bien cuando los precios de su principal exportación se derrumban. De hecho ni el consumo ni la producción retomaron los niveles de finales de los noventas hasta ya pasado 2010, en lo que podría llamarse la década perdida del petróleo colombiano.

Ahora se empieza a dibujar una caída con precios internacionales de entre 45 y 55 dólares el barril. Una franja de precios que ha sido en el peor de los casos de más del triple que la de los 90’s ha conseguido una caída casi igual de fuerte. Ahora estamos en la nueva meseta, la de los 850 mil barriles diarios. Veremos cuanto dura.

El consumo mantiene una tendencia que empezó en 2009 y cuya inercia se mantiene, aunque todo apunta a que el próximo año será en el que ya se note una caída. La crisis parece volver a asomarse trás lo que tal vez fue la década exitosa del petróleo colombiano (2005 – 2015) en la que la producción prácticamente se duplicó y el consumo creció un 50%.

La relación entre la producción y el consumo obviamente se deteriora. Ahora se consume más del 32% del total producido, 3% más de lo que se consumía el año pasado, es decir se exporta un poco menos:

Gráfico 10. La línea azul representa la relación entre el consumo y la producción. Cualquier punto por encima de 100% implica más consumo que producción (importación). Cuanto más baja la línea azul significa menor porcentaje consumido del petroleo producido (es decir, exportación).

Este cambio puede ser engañoso. Tal vez Colombia por su posición en la economía internacional, esta condenada a exportar la mayoría de su petróleo, para alimentar a las economías industrializadas, mientras que aquí se quedará solo lo imprescindible para mantener las estructuras que permiten esa misma exportación. De esta forma es posible que esta relación entre consumo y producción puede no empeorar tan rápidamente como pensabamos antes. Lo cual implica, obviamente, una reducción de la demanda, o lo que es lo mismo, crisis.

Gas

El gas es un caso especial. Ha sido el tipo de energía cuyo consumo más ha crecido en los últimos 20 años, hasta casi alcanzar a la hidroeléctrica y casi duplicar el consumo de carbón, como vimos antes, y cuya producción menos ha sufrido los vaivenes de las crisis.

Producción y Consumo de Gas en Colombia
Gráfico 11. En rojo el consumo de gas y en azul la producción. Se puede observar como la producción seguía una curva de crecimiento más o menos lineal para acelerarse a partir de 2007 lo cual probablemente haya acelerado su caída desde 2013. Datos en Millones de Toneladas Equivalentes de Petróleo

La producción ha crecido casi exactamente al mismo ritmo que la demanda. Esto fue así hasta hace unos 10 años. En 2006 fue el último año en que la producción y el consumo fueron iguales, desde entonces se desacopló y la producción empezó a crecer más rápido. En 2013 la tendencia se invirtió y la producción empezó a caer mucho más rápido que el consumo. El año pasado ya apuntaba a que de seguir el ritmo de la caída pronto seríamos importadores de gas:

Como ya apuntábamos también el año pasado y anteriores posts Colombia está a punto de ser importadora de gas, tal vez, tan pronto como este mismo año 2016. La caída el año pasado sigue la tendencia del año anterior con la diferencia de que el consumo se frena evitando haber llegado ya a la importación.

Y teníamos razón, este año ya lo somos. Por ahora muy poco 0,1 MTEP al día. Pero esto solo es así porque el consumo también lleva dos años bajando. En los primeros 8 meses de 2017 las cosas no mejoran en cuanto a producción, así que el pico del gas, que curiosamente también llegó en 2013, y su posterior declive puede ser mucho más acusado que el del petróleo y puede traer también muchos problemas. Por la propia naturaleza del mercado del gas seguramente veremos al consumo de gas seguir muy de cerca la caída de la producción. Esto ha tenido un curioso efecto sobre la Agencia Nacional de Hidrocarburos: dejó de actualizar los datos de producción de gas desde octubre de 2016.

Gráfico 12. La línea azul representa la relación entre el consumo y la producción. Cualquier punto por encima de 100% implica más consumo que producción (importaciones). Cuanto más baja la línea azul significa menor porcentaje consumido del gas producido (exportaciones).

Carbón

Producción y Consumo de Carbón Colombia
Gráfica 13. La producción de carbón (azul) y el consumo (rojo) en Millones de toneladas de petroleo equivalente. La producción creció de forma casi exponencial hasta 2011, a partir de entonces se encuentra estancada. Datos en Millones de Toneladas Equivalentes de Petróleo.

Carbón es lo que produce Colombia en cantidad. Como vimos más arriba es más del 50% de la energía fósil que produce. Y la subida parecía también imparable, apenas había habido bajadas o estacamientos, pero desde 2011 la cosa esta regular. Aunque en 2016 la producción fue record (y en esto sí nos equivocamos, porque esperabamos que la producción no superara el pico de 2012), desde hace unos años las crecidas prácticamente anulan a las caídas. Y esto no ayuda a mejorar el plano general de la energía en colombia.

El consumo también cae, por lo que la relación entre la producción y el consumo es inmejorable. Se puede exportar más del 90% de lo que se produce:

Relación producción y consumo de carbón en Colombia
Gráfico 14. La linea azul representa la relación entre el consumo y la producción. Cualquier punto por encima de 100% implica más consumo que producción (importaciones). Cuanto más baja la línea azul significa menor porcentaje consumido del carbón producido (exportaciones).

 

Otros posts del BP Statistical Review:

 

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BP Statistical Review 2016 I: El declive de las energías fósiles en Latinoamérica y Caribe

Publicado originalmente en The Oil Crash (11 de julio de 2017) y republicado en NODAL, SurySur, Tiempo de Crisis, Question Digital, Hondudiario y Plantidoto.

Declive energía latam

Despacito, vamos cayendo suavecito.

El declive de las energías fósiles en Latinoamérica y Caribe

Por Erasmo Calzadilla, Aníbal Hernández y Demián Morassi.

Por tercer año traemos nuestras observaciones sobre la energía en Latinoamérica y el Caribe aprovechando la salida del nuevo BP Statistical Review of World Energy [1].

Desde 2015 descubrimos y presentamos a nuestros lectores un problema al cual suponemos potencialmente catastrófico: “La región está abocada a una crisis energética. En poco tiempo llegaremos al pico del consumo; evento que estará asociado al agravamiento irreversible de la situación social” (TOC 2015).

Hasta 2014 la situación era bastante estable, el crecimiento económico de la región aún no se había visto trastocado, sin embargo, a partir del siguiente gráfico, nos animamos a hacer un pronóstico:

“(…) en muy poco tiempo el consumo de energía superará la producción o, para ser más exactos, el consumo tenderá a ajustarse a la producción declinante y arrastrará consigo a la economía.” (TOC 2015)

Y, como temíamos, la estabilidad de la región se empezó a quebrantar. El año pasado comenzamos a verificar cómo llegaba el pico energético en la región (TOC 2016), no sólo de la producción (habían caído la de gas, petróleo y carbón) sino del consumo (los indicadores totales para 2014 y 2015 eran casi idénticos). Esa línea ascendente del consumo podría estar preparándose para su primer declive desde la crisis global de 2008.

Los problemas políticos de Brasil y de Venezuela eran, al correr 2015, como el plástico: derivados del petróleo. En la economía más grande de la región la corrupción en Petrobras desencadenó un efecto dominó que aún no deja de voltear fichas. En la nueva etapa venezolana post Chávez, la caída del precio del petróleo demostró que un país atado a la exportación de un sólo commodity tiene menos resiliencia que karateka frente al ISIS. La crisis brasileña también golpeó a los países vecinos yla venezolana afectó a los países de Petrocaribe, que han visto reducido drásticamente el flujo de petróleo desde Caracas. Mientras tanto en México, con la caída del precio (tanto del petróleo como del gas y el carbón), la desinversión lleva a que luego de un declive petrolero de una década se preparen para el fin del monopolio de Pemex, en búsqueda de inversores extranjeros.

La energía de la región recién ahora está mostrándonos a la cara el problema que habíamos especulado desde el lápiz y el papel.

Si bien Latinoamérica y Caribe no se mueven como un bloque y algunos países están más ligados a EEUU que a cualquiera del resto de nuestros países, esperamos sirva para conectar las necesidades y problemas, ya que a la hora de analizar diversos asuntos de integración en la región, la energía muchas veces permanece en la sombra.

En el trabajo de este año hemos actualizado los datos para entender qué ha sucedido desde entonces; si se han cumplido nuestros pronósticos o nos equivocamos. Vamos a analizar por separado las diferentes fuentes de energía y la situación de los principales productores. Nuestra lectura puede apenas dar un pantallazo del informe, dejando de lado elementos importantes como la capacidad de refinería o el intercambio de esos productos elaborados.

En la siguiente gráfica podemos observar el porcentaje de consumo de cada combustible al terminar 2016.

PETRÓLEO

Hace dos años la producción de petróleo en la región decaía de una manera suave, mientras que el consumo crecía como en sus buenos tiempos. La lógica llevaba a pensar que, por la incapacidad de frenar la caída de la producción, antes del 2020 y probablemente en el entorno del 2017, el consumo de petróleo en Latinoamérica y el Caribe comenzaría a descender, con el arrastre de consecuencias económicas y sociales. Finalmente, y luego de una meseta, nuestras predicciones comienzan a cumplirse. Analicemos por partes, pasito a pasito.

Producción de petróleo

La disminución en la producción de petróleo es multifactorial y sería muy difícil deslindar cuánto de ella corresponde a la falta de inversión por la ralentización de la economía mundial y cuánto tiene un origen más propiamente geológico, a raíz del declive de los pozos más generosos, variables estrechamente vinculadas porque la crisis lleva a desinversión y disminución de la producción y esto a su vez a más crisis. Pero el estudio particular de lo que sucede con la extracción en cada uno de los principales productores nos permite asegurar que el aspecto geológico y la disminución de la tasa de retorno energético son fundamentales. El máximo ejemplo es la caída de la producción del Complejo Cantarell en México (el campo más grande del continente), cuyo pico en 2004, marcó el pico de producción en México y su rápida caída arrastró a que los aumentos de toda Latinoamérica nunca vuelvan a los niveles de 2006, hoy Cantarell necesita miles de millones de dólares de inversión para frenar la caída [2].

De los cinco principales productores de la región el único que crece es Brasil y no alcanza a compensar las caídas del resto. A las ya tradicionales caídas de México, Venezuela y Argentina, que rondan en algunos casos los diez años (anterior a la asunción de Chávez en el caso de la patria bolivariana), se sumó Colombia. Este país sale de su meseta ondulante y empieza una segunda etapa de declive. En Venezuela y Argentina se mezclan, como hemos dicho antes, factores geológicos, económicos y sociales, pero el resultado final es el mismo: caídas más o menos lentas son parcialmente compensadas por el crecimiento de Brasil, que pasa a convertirse en el mayor productor de la región.Consumo de petróleoLa región no tiene políticas ambientales que orienten a una descarbonización de la economía. Se puede ver en el vertiginoso aumento en el consumo de petróleo en la primer década y así entender que la incipiente caída actual tiene una relación directa con los límites y no con un proyecto ecosocial. Dos importantes países están pasando de ser exportadores netos a importadores (Argentina y México): el costo de no tener más crudo económicamente rentable, en el primer caso, o la incapacidad de aumentar la capacidad de refinería para la demanda interna en el segundo, obligan no sólo a dejar de ganar dinero sino a empezar a perderlo. La posibilidad de aumentar la importación dependerá de las políticas económicas pero lo seguro es que, como región, nunca podremos usar ni siquiera todo el petróleo que sacamos teniendo de vecino a la gran potencia devoradora de oro negro, Estados Unidos, que seguramente cree más viable hacerse con el petróleo de Venezuela, o cualquier otro país de la región antes que agotar el propio, sumado al aumento de la demanda de China e India que ya representan más de un tercio de nuestras exportaciones.Una vez revisado el cuadro de abajo, entenderemos que las posibilidades de seguir desarrollando nuestra industria y el comercio se van a ver frustradas y por ende la economía regional también. De hecho, ya la economía está decreciendo, en 2016 el PIB para América Latina y el Caribe cayó 1% [3].
Una solución momentánea pero inútil a largo plazo es desplazar la carga hacia el consumidor: México arrancó este año con un gasolinazo (aumentos del 15 al 20%)que condujo a protestas, disturbios y hasta saqueos con al menos seis muertos y más de mil detenidos.
También Venezuela puso fin al irrisorio precio de centésimas de centavo de dólar a la gasolina, y  aunque sigue teniendo el costo más bajo del mundo, en la frontera con Colombia ya vale alrededor de 0,40 dólares el litro [4], esto junto a un inflación galopante, que es otra manera de pasarle la cuenta a la gente que, como en México, también han recibido palo y bala por manifestarse.

PRODUCCIÓN DE GAS

La producción de gas es dependiente de los gastos en exploración y perforación de las mismas empresas petroleras (sean estatales o privadas). Si éstas tienen que dedicar sus ingresos declinantes (por los precios internacionales o el declive de sus pozos) a pagar deudas, recomprar acciones o indemnizar trabajadores poco quedará para invertir salvo en las zonas muy seguras. El resultado de tan malas noticias es apreciable en la siguiente gráfica.

En Argentina el shale gas empezó a rendir luego de la gran apuesta que se hizo en Vaca Muerta pudiendo frenar la caída del gas; que aún es inferior a la demanda. Ahora bien, con el fin de atraer nuevas inversiones el neoliberalismo, recargado con Macri a la cabeza, optó por una opción previsible: quitar el subsidio (exagerado en muchos casos) a las tarifas de gas y electricidad.Sin embargo, la quita fue tan brusca, a niveles impagables para muchos, que generó un gran conflicto donde la justicia obligó al gobierno a dar marcha atrás con la liberación de las tarifas para hacerlo paulatinamente. El problema es que en ese largo lapso hubo un frenazo económico con quiebras y cierres de cientos de PyMEs.
En Trinidad y Tobago, el gran productor de gas del Caribe, la ecuación fue al revés, se han quitado los subsidios a la gasolina para, indirectamente, promover el uso de GNC (Gas Natural Comprimido) para el transporte. Pero tanto en estos casos como en México con el gasolinazo, el declive energético va en detrimento de lo bueno que queda del Estado de bienestar.

En el resto de países la extracción de gas siguió por los mismos caminos que la del petróleo: pocas perforaciones desde 2015, poca producción en 2016. Qué esperanzas habrá para 2017 si ya en 2016 el promedio de las plataformas de perforación activas (198) fueron menos de la mitad de las de 2014 (397) [5].PRODUCCIÓN y CONSUMO DE CARBÓNSi bien la producción de carbón tiene un papel secundario en el mix energético de la región (5% del total), su consumo está en descenso a pesar que la producción colombiana de esta sucia fuente de energía haya aumentado. Habrá que ver si se hacen efectivas las intenciones de Trump de incentivar el consumo en EE.UU., nuestro principal comprador, y esto promueve una nueva ronda de inversiones. En cuanto al consumo, la caída (-4,1 MTEP) tiene bastante relación con el aumento de las energías eólica, solar y geo-biomasa (+4,5 MTEP).

RENOVABLES

Las energías renovables siguen representando una esperanza para muchos. Los aumentos interanuales en capacidad instalada de energía eólica son impresionantes, especialmente en Chile (56,3%), Uruguay (43,2% aunque más sostenida en el tiempo) y Brasil (23,1%), pero acá hay que seguir teniendo en cuenta que en nuestro mix energético la electricidad está lejos de ser la principal demanda: petróleo para el transporte y, en menor medida, gas para calefacción se mantienen como poco reemplazables.
Por otro lado, el abaratamiento de los insumos para molinos eólicos y el interés de empresas extranjeras puede mantenerse hasta un punto que es el del debilitamiento de la demanda. Habrá que ver si el decrecimiento económico de la región es sólo un mal trago para el capitalismo o si, como nosotros suponemos, será la norma en los próximos años. Por otro lado, el calentamiento global de este siglo retrae los glaciares que alimentan los ríos para las represas hidroeléctricas y aún éstas siguen siendo la principal y más económica manera de generar electricidad. Si en la gráfica que sigue no se distingue la energía solar quizás sea porque es apenas un décimo de la energía eólica (amplíe y la verá).

EL FUTURO

Como habíamos previsto hace dos años, el consumo energético de ALyC no puede seguir creciendo, y ya ha comenzado a caer. Todas las fuentes decrecen excepto las “otras renovables”, pero su aporte al mix total es mínimo.

Existe una bien estudiada correlación directa entre el consumo de energía y el PIB total. Se puede comparar el gráfico de la CEPAL [6] que está aquí abajo, del PBI para Latinoamérica y el Caribe con la línea que describe nuestro gráfico de consumo energético total.

Por otro lado sabemos bien que la biocapacidad del planeta está sobrepasada; si todos consumieran como los habitantes de Latinoamérica y el Caribe se necesitan 1,6 planetas para sostener a la población mundial [7]. La ecuación no está cerrando.

Podríamos estar contentos porque ya en 2016 las emisiones de CO2 de nuestra región son inferiores a las de los tres años precedentes [8], pero la causa de este suceso es otro problema casi más grave. Abogamos por un decrecimiento energético consciente y en lo posible programado, no uno que nos tome desprevenidos y genere grandes sumas de sufrimiento humano. Brasil, Argentina o Venezuela son ejemplos de cómo no deberíamos estar manejando el declive de los fósiles si queremos minimizar el caos y la injusticia social. Los gobiernos y la prensa no están cumpliendo con su papel, corresponde a la sociedad civil y a los activistas conscientes tomar medidas preventivas y hacer presión en el campo político e intelectual.

Muchas comunidades de América viven dignamente con una huella ecológica relativamente baja. Creemos que más cerca de la tierra que de las grandes urbes está la posibilidad de alcanzar un aceptable nivel de desarrollo humano con un decreciente consumo de energía. Cuba lo ha conseguido, no por deseo de su gobierno o la población: los anhelos de desarrollo se han topado con la incapacidad de resolver la ecuación entre un sistema de gobierno autónomo con alto nivel de desarrollo humano (aunque políticamente enajenante) en una economía globalizada que fuerza al neoliberalismo y, en caso contrario, detiene los flujos energéticos y las posibilidades de desarrollo económico.En la otra dirección la cultura de consumo con su propagación en los medios genera un grado de empatía que aún seduce mucho más que el buen vivir andino. Superar el neoliberalismo es aún una tarea titánica y los tantos caminos contrarios se enfrentan no sólo barreras económicas sino también la omisión del Estado, la corrupción o las armas.

Por nuestra parte seguiremos gastando energía en procesar estos datos y proponer salidas.

Nota: todos los gráficos son elaboración propia a partir de datos de BP Statistical Review of World Energy 2017 [8]. Por petróleo BP refiere a: crudo convencional, extrapesado, shale y GNL (Gas Natural Licuado, cuando los líquidos del gas natural son recuperados de forma separada)

BP Statistical Review 2015 II: Colombia

Se acumula la información. La noticia del mes es que Ecopetrol va a asumir la totalidad de la operación en Campo Rubiales. Y ya ha anunciado grandes inversiones y más cosas que seguramente no llegarán muy lejos. Pero hoy lo que vamos a ver es el resumen de la BP Statistical Review 2015 centrándonos en Colombia. Voy a repetir, con algunas variaciones, lo que hice en el análisis del año pasado.

Empecemos por las cifras totales de consumo. Este es el reparto del consumo de energía primaria en Colombia comparada con el resto de Latinoamérica, en 2015:

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Gráfico 1. Consumo de energía primaria en Colombia y Latinoamérica.

Colombia no es el país más dependiente del petróleo de América Latina, pero sí es más dependiente que la media en lo que al carbón y a la hidroeléctrica (que no analizaremos aquí) se refiere.

Y este es el reparto de fuentes de energía primaria en 2015:

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Gráfico 2. Reparto del consumo de energía primaria en Colombia.

El petróleo es la principal fuente energética, con el 36,4%, la siguiente es la hidroeléctrica (23,8%) y luego el gas (22,3%) y el carbón (16,6%), el resto de renovables apenas llegan al 1%. Analizaremos las energías fósiles por ese orden de importancia y luego veremos el resultado de su agregación.


Petróleo

El petróleo, como hemos visto es la principal fuente energética del país, y también es el principal producto de exportación, y por lo tanto la principal fuente de dólares, por lo que su importancia es aún mayor.

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Gráfico 3. A la izquierda en miles de barriles diarios la producción (rojo) y el consumo (azul) de petróleo de Colombia. Se pueden identificar hasta tres picos de producción. El primero en 1970, el segundo en 1999, que fue el del crudo liviano y el tercero y tal vez definitivo en 2013-2015, una vez que incluso los campos de crudo pesado están llegado a su máximo extractivo. Datos en Millones de Toneladas Equivalentes de Petróleo.

En cuanto al consumo no hay mucho que decir, se mantiene la tendencia creciente de los últimos años. La producción parece seguir estancada al rededor del millón de barriles diarios o de las 50 Millones de Toneladas Equivalentes de Petróleo (MTEP), medida que se usa para facilitar la comparación entre diferentes tipos de energías.

Sin embargo hay algunas diferencias entre los datos de BP y los de la ANH que analizo habitualmente:

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Gráfico 4. En rojo las estadísticas de producción de petróleo de Colombia elaboradas por BP y en azul las de la ANH. Para BP el pico del petróleo en Colombia llegó en 2015, para la ANH en 2013. Datos en Miles de barriles diarios.

No sé de donde vienen los datos de BP ni porqué hay diferencias ahora, cuando antes casi no las había.  La cuestión es que según BP el pico del petróleo en Colombia habría llegado en 2015, no en 2013 como muestran las estadísticas de la ANH. En realidad no importa mucho, 2013 o 2015…

En cualquier caso la siguiente es la relación entre la producción y el consumo:

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Gráfico 5. La línea azul representa la relación entre el consumo y la producción. Cualquier punto por encima de 100% implica más consumo que producción (importación). Cuanto más baja la línea azul significa menor porcentaje consumido del petroleo producido (es decir, exportación).

Como ya avisábamos el año pasado la relación empieza a empeorar. Esta curva representa la cantidad de producción que se consume en el país. En este caso ha caído de más del 100% (es decir, se importaba) a menos del 30% es decir se exporta al rededor del 70% de la producción. Durante 2016 esta relación cambiará significativamente, ya lo veremos dentro de un año, en el próximo informe, aunque como ya vimos hace unos días, nos estamos cayendo de la meseta ondulante en la que entramos hace dos o tres años.

Gas Natural

Grafico 4. En rojo el consumo de gas y en azul la producción. Datos en Toneladas equivalentes de petróleo
Gráfico 6. En rojo el consumo de gas y en azul la producción. Se puede observar como la producción seguía una curva de crecimiento más o menos lineal para acelerarse a partir de 2007 lo cual probablemente haya acelerado su caída desde 2013. Datos en Millones de Toneladas Equivalentes de Petróleo

Como ya apuntábamos también el año pasado y anteriores posts Colombia está a punto de ser importadora de gas, tal vez, tan pronto como este mismo año 2016. La caída el año pasado sigue la tendencia del año anterior con la diferencia de que el consumo se frena evitando haber llegado ya a la importación.

Gráfico 8. La línea azul representa la relación entre el consumo y la producción. Cualquier punto por encima de 100% implica más consumo que producción (importaciones). Cuanto más baja la línea azul siginifca menor porcentaje consumido del gas producido (exportaciones).
Gráfico 7. La línea azul representa la relación entre el consumo y la producción. Cualquier punto por encima de 100% implica más consumo que producción (importaciones). Cuanto más baja la línea azul significa menor porcentaje consumido del gas producido (exportaciones).

Carbón

Aquí hay algunas sorpresas. La primera es mía: el año pasado mezcle sin querer Toneladas con Toneladas Equivalentes de Petróleo, lo cual distorsionó bastante los datos. Esta es la producción y el consumo históricos de carbón en Colombia hasta 2015, con los datos correctos.

Gráfica 8. La producción de carbón (azul) y el consumo (rojo) en Millones de toneladas de petroleo equivalente. La producción creció de forma casi exponencial hasta 2011, a partir de entonces se encuentra estancada y tendiendo a decrecer.
Gráfica 8. La producción de carbón (azul) y el consumo (rojo) en Millones de toneladas de petroleo equivalente. La producción creció de forma casi exponencial hasta 2011, a partir de entonces se encuentra estancada y tendiendo a decrecer. Datos en Millones de Toneladas Equivalentes de Petróleo.

En el consumo es donde BP tiene datos completamente diferentes a los del año pasado

Gráfica 9. Los datos de 2014 y 2015 no coinciden y hay variaciones bastante importantes, especialmente durante la última década
Gráfica 9. Los datos de 2014 y 2015 no coinciden y hay variaciones bastante importantes, especialmente durante la última década. Datos en Millones de Toneladas Equivalentes de Petróleo.

Estos dos cambios hacen que la curva de la relación entre producción y consumo sea muy distinta a la del año pasado:

La línea azul representa lo mismo que en las gráficas 4 y 2 pero con respecto al carbón.
Gráfico 10. La linea azul representa la relación entre el consumo y la producción. Cualquier punto por encima de 100% implica más consumo que producción (importaciones). Cuanto más baja la línea azul significa menor porcentaje consumido del carbón producido (exportaciones).

Con los nuevos datos, que no sabemos si son los correctos, la relación empezó a empeorar hace exactamente 10 años. En ese momento solo se consumía un 3% de lo que se producía, actualmente casi un 13%.

En total: Tres Picos Simultáneos

Estos son los datos de consumo de todas las energías fósiles juntas:

Y estos son los datos de producción de todas las energías fósiles juntas:

Aquí producción y consumo sin desagregar por fuente energética:

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Gráfico 15. Mientras que la producción ha abandonado un ritmo de crecimiento exponencial desde 2011 el consumo empieza a crecer cada vez más rápido desde 2005.

Y esta es la relación entre la producción y el consumo:

Gráfico 16.
Gráfico 16. La línea azul representa la relación entre el consumo y la producción. Cualquier punto por encima de 100% implica más consumo que producción (importaciones). Cuanto más baja la línea azul significa menor porcentaje consumido de la energía total producida (exportaciones).

Esta curva describirá, más pronto que tarde, una “U” cuyas consecuencias serán determinantes para el futuro. Saquen sus propias conclusiones.

BP Statistical Review 2015 I: ¿El pico de la energía en Latinoamérica?

Esta semana analizamos a seis manos: las de Demián Morassi, las de Erasmo Calzadilla y las mias, el futuro energético de America Latina con los datos de la BP Statistical Review.  Aquí vá!

Pico energético Latin DIBUO INICIO

¿Pico energético en Latinoamérica?

Las energías fósiles son la sangre de la civilización industrial. Latinoamérica es parte de esta compleja civilización. Nuestra sangre es bastante negra: de todas las energías, el petróleo representa el 48 % de lo bombeado por nuestro corazón industrial. Con él transportamos la harina para la arepa al supermercado y con él tu carro da vueltas por toda Caracas hasta encontrar dónde estacionar. De las otras energías, el gas (que cocina tu arepa) es la segunda con un 26 % y el carbón (que se usa para electricidad y en gran medida se exporta) ocupa el 5,5 % de nuestro consumo. Por fuera de las fósiles, las hidroeléctricas nos dan el 18 % para electricidad (así puedes iluminar la cocina por la noche), luego los biocombustbles, las centrales nucleares, la biomasa, geotérmica, eólica y solar.

La producción de petróleo disminuye sin tregua desde su pico en 2006, algún año más deprisa y otros sube un poco, en 2014 por ejemplo subió gracias a tres años de barril a 100us$ (y a Brasil). Sin embargo desde ese 2014, con la caída del precio, las empresas y Estados que basan su economía en el petróleo fueron de a poco bajando los brazos, dejaron de explorar, de investigar, de proyectar mientras producían todo lo que podían para no perder competitividad. El resultado del sacudón del precio se ve en la caída de las plataformas de perforación pero aún no en las estadísticas de BP, o al menos no en toda su profundidad.

El efecto de este desplome anunciado (al menos por nosotros) depende de la capacidad de cambiar nuestros otros productos (alimentos, hierro, cobre, etc.) por la energía que nos faltará. Pero la caída del precio de las materias primas es probable que nos dé un par de golpes en otros lados (el esternón y el estómago).

La desglobalización económica deberemos irla monitoreando porque la estrategia que guió el inicio del Siglo XXI puede que no sea válida en este contexto. Es probable que no necesitemos más energía porque no necesitemos producir otras materias primas porque no hay compradores.

Las otras energías aún muestran una capacidad de aumento bastante considerable, hay reservas suficientes para algunos años de aumento de la producción pero se podrán ver limitadas si no hay aumento de la demanda que justifique seguir buscando gas, crear nuevas represas o construir parques eólicos, o bien, no hay capacidad de pedir créditos para realizar estas obras, en general costosas.

Acá nos cruzamos con ese otro límite, el del consumo. ¿Necesitamos seguir aumentando nuestro consumo de energía o, al contrario es hora de decrecer? Esta hora no la fija ni siquiera nuestro deseo ecologista sino el seguimiento de la lógica de los límites del crecimiento.

Obsérvelo usted misma/o

El 8 de junio BP dio a conocer su Statistical Review, un informe que desde 1965 es uno de los más completos en cuanto a reservas, producción y consumo de energía. Si bien para Latinoamérica los mismos datos se pueden encontrar en los informes estadísticos de cada País, aquí se aúnan los criterios de unidades de medidas. De todos modos no está de más comparar con los informes de la IEA (Asociación Internacional de Energía de la OCDE) y la OLADE (Organización Latinoamericana de Energía) aunque sus datos abiertos al público son mucho más acotados. El principal problema para sacar conclusiones determinantes es la oscuridad en los datos de Venezuela, los cuales no se publican mes a mes, sino anualmente cubiertos de gran sospecha.

El petróleo es la gran debilidad.

Debido al espectacular crecimiento económico de la región en el Siglo XXI, ha aumentado el consumo de petróleo y el dinero para invertir en este alabado Dios negro. Especialmente en Brasil que es responsable de más de la mitad del crecimiento total de la región. Sin embargo en los últimos años la desaceleración en ese país unida al descenso ya conocido del consumo en México y al hundimiento Venezolano dan cuenta del mayor descenso del consumo en, al menos, los últimos 30 años.

Gráfico 1 Petróleo consumoSin embargo la geología manda. La producción de nuestro principal insumo energético lleva casi 20 años de estancamiento. Venezuela y México, los grandes productores tradicionales, dan cuenta de la gran mayoría del declive, que solo se ha compensado, aunque parcialmente, por el espectacular crecimiento de Brasil, seguramente el mayor productor de la región en el lustro que viene.

No es menos cierto que ha habido crecimiento en algunos lugares, pero este crecimiento que, insistimos, no ha logrado compensar del todo el declive, necesita de altos niveles de inversión y lleva a complicaciones políticas y ambientales: petróleos extrapesados en Venezuela, Presal en Brasil, por medio de fracking en Argentina o en el Amazonas ecuatoriano o las llanuras Colombianas enfrentándose a las poblaciones originarias.

Gráfico 2 Petróleo Ltinoam

Gráfico 3 Petróleo por países

Las otras energías se encuentran en mejor estado y aún tienen la posibilidad de crecer si así lo requiere la demanda, la cual está en jaque. Sin embargo los costos en relación a los beneficios pueden hacer claudicar los esfuerzos por aumentar cada una de estas fuentes.

La producción de gas ha caído en dos grandes productores: Argentina y México. Si bien Argentina tiene las segundas reservas más importantes del denominado shale gas (que se extrae por medio del fracking) la realidad por ahora es que las costosas inversiones no han dado los beneficios esperados y los bajos precios para comprar en el mercado global o a los socios regionales son mucho más convenientes que la puesta en marcha de un boom como se dio en EEUU (que no está demás decir que duró relativamente poco y a base de una burbuja financiera que se está pinchando). Los otros dos grandes productores Trinidad y Tobago y Venezuela, siguen en su particular meseta ondulante. Ya veremos qué pasa cuando salgan de ella.

Gráfico 4 GAS producción

En cuanto al consumo apenas crece en el último año y en México, el mayor consumidor, cae casi 4 mil millones de metros cúbicos.

Gráfico 5 GAS consumo

En cuanto al carbón todos los ojos están puestos en Colombia. La caída del precio desde 2011 sumado al desapego global por sus fuertes emisiones de CO2 por unidad energética puede que haga difícil levantar la meseta, mientras el consumo en ese país se ha disparado multiplicándose por 5 en los últimos 10 años.

Gráfico 6 Carbón producción

Sin embargo, el detalle para analizar es cómo ha crecido su consumo regional mientras la producción se estancaba. Sin embargo en el último año cae con fuerza en Chile y más moderadamente en Brasil, Argentina, Perú, Venezuela y el resto de países y solo aumenta significativamente en Colombia y marginalmente en México.

Gráfico 7 Carbón consumo

Las energías “renovables” han podido despegarse al menos un poco de la principal fuente de producción de electricidad que es la energía hidroeléctrica, el desarrollo de la energía eólica es especialmente importante en algunos países importadores netos de energía como Uruguay que se convirtió en el País con mayor porcentaje de energía eólica en su mix de producción eléctrica. México por su parte ha impulsado la geotermia mientras que en algunas regiones el aumento de la biomasa (carbón vegetal, madera y residuos del agro) fue fundamental para sostener el desarrollo. Si bien hay varios proyectos en los campos eólico, solar (ni siquiera visible en la gráfica) e incluso nuclear, todo parece depender de los referidos a nuevas represas.

Gráfico 8 Renovables consumo

La mayor caída en el consumo de los últimos 20 años.

Evidentemente la recesión económica llegó a nuestro continente y eso tiene un efecto en el consumo energético. Si bien este efecto es un rebote de la economía global, donde la caída de las importaciones chinas ha sido la gran protagonista en 2015 y Brasil su actor secundario, Latinoamérica no ha tenido mucho que ofrecer para amortiguar el impacto.

Gráfico 9 TOTAL ENERGÍA consumo

La imposibilidad latinoamericana de producir energía barata para sostener el crecimiento industrial es anterior a este pinchazo y por tanto la región se volvió totalmente dependiente de otras materias primas para su crecimiento. La velocidad de los acontecimientos puede dejarnos con el pie cambiado si no reaccionamos a tiempo.

Recordemos que el petróleo representa casi la mitad del consumo energético y el gas un cuarto del total. Con la caída del precio del barril a mediados de 2014 las empresas (privadas y estatales) sostuvieron el bombeo pero dejaron de perforar nuevos pozos. La relación entre las perforaciones y la producción es fundamental para comprender el futuro, en los últimos diez años las perforaciones aumentaron pero sólo para sostener la producción, luego de la caída del precio las perforaciones descendieron de manera vertiginosa y lo que estamos viendo a principios de 2016 es una caída en la actividad mucho más aguda que en los últimos años.

Gráfico 10 Plataformas

Esta caída energética es parte de una espiral de caída de oferta y caída de demanda de todos los productos para la industria y el consumo, que para el ciudadano se verá reflejado en crisis económicas que podrán ondular dependiendo País y año pero que en su conjunto continuarán durante décadas hasta estabilizarse en algún punto muy lejano al final de la denominada era industrial. Cómo actuarán gobernantes y ciudadanos depende de lo informados que estén, para tomar decisiones, más que de volver a estrategias que en el pasado hayan funcionado. Aún no se oyen debates sobre cómo llevar el declive ni en el ala derecha ni tampoco en las izquierdas de la región. El mantra parece ser cómo “reindustrializar el País” o cómo “volver a la senda del crecimiento”, dos imposibles.

El camino lleno de amenazas es el único que tenemos para recorrer. Es esperable que así sea para evitar mayores problemas climáticos y evitar también que crezca la ya avanzada contaminación de suelo, agua y extinción masiva de seres vivos.

El cómo recorrerlo merece un trabajo aparte y no es nuestra intención delinearlo en este texto ya que sólo tiene sentido si previamente logramos entender el trasfondo y no echar todas las culpas a la corrupción, el narcotráfico o al FMI. El fondo de la cuestión, en este momento es la relación entre geología, tecnología y sociedad. La geología tiene límites, la tecnología encuentra límites y la sociedad deberá aprender a limitarse.

BP Statistical Review 2014 Colombia

La petrolera BP publica cada año en junio, desde hace 64, su Statistical Review, es decir, sus estadísticas de producción, consumo, exportación/importación, etc, de diferentes tipos de energía, especialmente, claro, de petróleo, gas y carbón.

Mucha de la información que circula por internet y muchas de las decisiones que toman inversores y gobiernos se basan en estas estadísticas, tal vez la recopilación más abundante y fiable de este tipo de datos.

Aunque hace ya unos meses que salieron y ha habido muchos posts por todas partes basados en estos datos (crudeoilpeak.info ha publicado este, este este en inglés), yo no había hecho nada con ellos, asi que voy a poner aquí un resumen de lo más importante referente a Colombia, pues aportan información interesante que no había cubierto en este blog todavía y que puede ser útil en estos tiempos tan convulsos en los que estamos.

Este post se va a basar en tres datos diferentes: los de producción, los de consumo y los de la relación entre uno y otro para ver la posible evolución futura de ambas.

Empecemos por lo primero: el petróleo.

Colombia tiene una historia petrolera centenaria, pero no llegó a ser un país de alguna manera relevante hasta los años 90 cuando empezó a exportar cantidades relativamente grandes de crudo.

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Gráfico 1. A la izquierda en miles de barriles diarios la producción (azul) y el consumo (rojo) de petróleo de Colombia. Se pueden identificar hasta tres picos de producción. El primero en 1970, el segundo en 1999, que fue el del crudo liviano y el tercero y tal vez definitivo en 2013, una vez que incluso los campos de crudo pesado estan llegado a su máximo extractivo.

Al pico de producción de los años 90 le precedió un pico de consumo interno que no se superó hasta hace más o menos un lustro. La producción, como ya sabemos se disparó gracias al elevadisimo precio que alcanzó el petróleo a partir de 2008, que hizo rentables pozos ya conocidos pero demasiado caros como Rubiales, y a la consecuente inversión en exploración y en recobro mejorado, pero se estanca en 2013 (en media anual), lo cual es llamativo porque es mucho antes del desplome de precios, y esto se debio declive de la producción de campos tan importantes como Rubiales, que como vimos aquí, ha perdido más de un 30% de su producción en los últimos años.

Es evidente que la producción siempre ha sido más alta que el consumo, salvo durante la última mitad de los 70’s y la primera de los 80’s, y ultimamente esta relación ha sido bastante buena.

La línea azul representa la relación entre el consumo y la producción. Cualquier punto por encima de 100% implica más consumo que producción. Cuanto más baja la línea azul significa menor porcentaje consumido, del petroleo producido.
Grafíco 2. La línea azul representa la relación entre el consumo y la producción. Cualquier punto por encima de 100% implica más consumo que producción (importación). Cuanto más baja la línea azul significa menor porcentaje consumido del petroleo producido (es decir, exportación).

Actualmente Colombia consume más o menos un 30% del petróleo que produce, mucho menos que en casi ningún otro periodo de los últimos 70 años. Desde 1979 ha habido una caída bastante importante. Se pasa de consumir un 130% de lo que se produce (es decir se importa) a consumir solo un 30%, es decir se exportan hasta 700.000 barriles diarios. Sin embargo este descenso más o menos continuado se ha frenado en los últimos cuatro años con la llegada al tercer pico en 2013 y el continuado aumento del consumo. De no crecer la producción más rápido que el consumo, algo en verdad dificil en el futuro que viene, incluso según las previsiones más optimistas del gobierno, veremos como cambia rápidamente esta relación.

El gas

En rojo el consumo de gas y en azul la producción. Datos en Toneladas equivalentes de petróleo
Grafico 3. En rojo el consumo de gas y en azul la producción. Datos en Toneladas equivalentes de petróleo

Colombia nunca ha sido un gran productor ni consumidor de gas. Todo el gas producido se consumió hasta el año 2007. A partir de ahi se exportó algo, pero el pico de exportación fue 2013 cuando se exportó al rededor del 20% de la producción, en 2014 las exportaciones solo fueron del 8,5%. El consumo de gas es el que crece más rápidamente de los tres.

La línea azul
Gráfico 4. La línea azul representa la relación entre el consumo y la producción. Cualquier punto por encima de 100% implica más consumo que producción (importaciones). Cuanto más baja la línea azul siginifca menor porcentaje consumido del gas producido (exportaciones).

El carbón

En cambio el carbón hace ya unas décadas es la fuente de energía más importante del país.

Gráfica 5. La producción de carbón (azul) y el consumo (rojo) en Millones de toneladas de petroleo equivalente.
Gráfica 5. La producción de carbón (azul) y el consumo (rojo) en Millones de toneladas de petroleo equivalente.

El pico de producción llegó en 2012 y se mantiene casi en ese nivel en el 2014. El consumo llego a su máximo en 2013, pero siempre ha sido bajo y las variaciones han sido mínimas en los últimos decenios.

La relacion entre consumo y producción es obviamente la mejor. Se consume una fracción mínima de la que se produce y por tanto Colombia es un gran exportador de carbón:

Gráfico 6.
Gráfico 6. La línea azul representa lo mismo que en las gráficas 4 y 2 pero con respecto al carbón.

El problema es que esta relación llegó a su mejor momento en 2007: se exportaba casi el 95% de la producción. Desde 2003 hasta ahora el nivel de exportación oscila entre el 95% y el 91%. Al igual que en los casos del gas y el petróleo lo mejor ya ha pasado, cada vez se exporta menos porque o bien se consume más o se produce menos, o una combinación de ambos, que es peor.

Veamos ahora como suman todas estas energías para ver mejor el panoráma energético colombiano (click en la imágen para ver más grande)

A la izquierda (Gráficos 7 y 9) la producción primero separada y luego sumada de gas, carbón y petróleo, para ver como el ritmo creciente de producción de todas las energías que empezó a principios de este siglo gracias sobretodo al carbón, ha parado casi en seco desde hace dos años. A la derecha (Gráficos 8 y 10) el consumo primero separado y luego sumado de gas, carbón y petróleo, para ver como salvo en el caso del carbón el consumo se encuentra en máximos historicos y tiende a crecer a un ritmo bastante rápido, como se ve especialmente en el gráfico 10.

La relación entre consumo total y producción total es la siguiente:

Gráfico 11. Producción (azul) y consumo (rojo) de todas las energías fósiles en Colombia
Gráfico 11. Producción (azul) y consumo (rojo) de todas las energías fósiles en Colombia en Millones de toneladas equivalentes de petróleo
Gráfico 12.
Gráfico 12. La línea azul representa la relación entre el consumo y la producción. Cualquier punto por encima de 100% implica más consumo que producción (importación). Cuanto más baja la línea azul siginifca menor porcentaje consumido de energía producida (exportación).

Al igual que en los casos individuales, la suma total presenta el mismo patrón. Un lector despistado podría pensar que estamos en el mejor momento posible, cuanto el consumo solo representa la fracción más baja que nunca de la producción y por tanto se exporta la mayor parte de la misma. A este lector hay que recordarle dos cosas: primero que el punto justo antes de empezar a caer es, obviamente, el más alto y segundo que vender cantidades record cuando los precios son más bajos no es tan buena idea. Es justo ahora, para desgracia de todos, cuando el ajuste comienza. Y viendo los datos de exploración con caídas superiores al 80% durante este año y sabiendo que las reservas en Colombia solo duran unos 6 años y medio al ritmo de producción actual, el ajuste será rápido y duro. Las cosas ahora, solo pueden empeorar.

[BP Statistical Review 2015 Colombia]